Lo que debía ser un control rutinario de velocidad terminó convirtiéndose en una de las infracciones más llamativas registradas este año en Alemania. Un conductor fue sorprendido circulando a 134 kilómetros por hora por una calle urbana donde el límite máximo estaba fijado en apenas 30 km/h, una zona especialmente vigilada por encontrarse cerca de colegios y áreas residenciales.
El suceso ocurrió durante la hora punta de la mañana, cuando el tránsito de peatones, familias y escolares es especialmente elevado. La velocidad registrada ha generado un intenso debate, no solo por el enorme exceso cometido, sino también por la sanción prevista en la normativa alemana.
El radar detectó el vehículo durante un control junto a una zona escolar
Según informó la Policía de Berlín y recoge un medio especializado alemán, el control se desarrollaba en la calle Residenzstraße, situada en el distrito berlinés de Reinickendorf. Los agentes habían instalado un radar móvil en un tramo limitado a 30 km/h debido a la elevada presencia de peatones durante las primeras horas del día.
Poco después de las ocho de la mañana, el dispositivo captó un vehículo que circulaba a 134 km/h, es decir, 104 kilómetros por hora por encima del límite permitido. La Policía señaló que se trataba de un BMW Serie 4 Cabrio, aunque la identidad del vehículo quedó eclipsada por la gravedad de la infracción.
Las autoridades recordaron que estos controles son habituales en ese punto precisamente para proteger a escolares y vecinos, ya que una velocidad de este tipo reduce prácticamente a cero la capacidad de reacción del conductor ante cualquier imprevisto.
La sanción en Alemania y la diferencia con lo que ocurriría en España
Si la medición queda validada tras aplicar el margen de error reglamentario, el conductor se enfrentará en Alemania a una multa de 800 euros, la pérdida de dos puntos en el registro de conductores de Flensburg y tres meses sin permiso de conducir.
Aunque se trata de la sanción máxima prevista para este tipo de excesos de velocidad en vías urbanas, el castigo ha sorprendido en numerosos países europeos por considerarse relativamente reducido para una infracción de semejante magnitud.
La situación sería muy diferente si los hechos hubieran ocurrido en España. El artículo 379 del Código Penal considera delito contra la seguridad vial superar en más de 60 km/h el límite establecido en vías urbanas. En este caso, el exceso habría sido de 104 km/h, muy por encima de ese umbral.
Eso supondría que el conductor podría enfrentarse no solo a una sanción económica, sino también a penas de prisión de entre tres y seis meses, multas o trabajos en beneficio de la comunidad, además de la retirada del permiso de conducir durante un periodo que puede alcanzar los cuatro años.
Lo que debía ser un control rutinario de velocidad terminó convirtiéndose en una de las infracciones más llamativas registradas este año en Alemania. Un conductor fue sorprendido circulando a 134 kilómetros por hora por una calle urbana donde el límite máximo estaba fijado en apenas 30 km/h, una zona especialmente vigilada por encontrarse cerca de colegios y áreas residenciales. El suceso ocurrió durante la hora punta de la mañana, cuando el tránsito de peatones, familias y escolares es especialmente elevado. La velocidad registrada ha generado un intenso debate, no solo por el enorme exceso cometido, sino también por la sanción prevista en la normativa alemana. El radar detectó el vehículo durante un control junto a una zona escolar Según informó la Policía de Berlín y recoge un medio especializado alemán, el control se desarrollaba en la calle Residenzstraße, situada en el distrito berlinés de Reinickendorf. Los agentes habían instalado un radar móvil en un tramo limitado a 30 km/h debido a la elevada presencia de peatones durante las primeras horas del día. Poco después de las ocho de la mañana, el dispositivo captó un vehículo que circulaba a 134 km/h, es decir, 104 kilómetros por hora por encima del límite permitido. La Policía señaló que se trataba de un BMW Serie 4 Cabrio, aunque la identidad del vehículo quedó eclipsada por la gravedad de la infracción. Las autoridades recordaron que estos controles son habituales en ese punto precisamente para proteger a escolares y vecinos, ya que una velocidad de este tipo reduce prácticamente a cero la capacidad de reacción del conductor ante cualquier imprevisto. La sanción en Alemania y la diferencia con lo que ocurriría en España Si la medición queda validada tras aplicar el margen de error reglamentario, el conductor se enfrentará en Alemania a una multa de 800 euros, la pérdida de dos puntos en el registro de conductores de Flensburg y tres meses sin permiso de conducir. Aunque se trata de la sanción máxima prevista para este tipo de excesos de velocidad en vías urbanas, el castigo ha sorprendido en numerosos países europeos por considerarse relativamente reducido para una infracción de semejante magnitud. La situación sería muy diferente si los hechos hubieran ocurrido en España. El artículo 379 del Código Penal considera delito contra la seguridad vial superar en más de 60 km/h el límite establecido en vías urbanas. En este caso, el exceso habría sido de 104 km/h, muy por encima de ese umbral. Eso supondría que el conductor podría enfrentarse no solo a una sanción económica, sino también a penas de prisión de entre tres y seis meses, multas o trabajos en beneficio de la comunidad, además de la retirada del permiso de conducir durante un periodo que puede alcanzar los cuatro años.
El suceso ocurrió durante la hora punta de la mañana, cuando el tránsito de peatones, familias y escolares es especialmente elevado
Lo que debía ser un control rutinario de velocidad terminó convirtiéndose en una de las infracciones más llamativas registradas este año en Alemania. Un conductor fue sorprendido circulando a 134 kilómetros por hora por una calle urbana donde el límite máximo estaba fijado en apenas 30 km/h, una zona especialmente vigilada por encontrarse cerca de colegios y áreas residenciales.El suceso ocurrió durante la hora punta de la mañana, cuando el tránsito de peatones, familias y escolares es especialmente elevado. La velocidad registrada ha generado un intenso debate, no solo por el enorme exceso cometido, sino también por la sanción prevista en la normativa alemana.El radar detectó el vehículo durante un control junto a una zona escolarSegún informó la Policía de Berlín y recoge un medio especializado alemán, el control se desarrollaba en la calle Residenzstraße, situada en el distrito berlinés de Reinickendorf. Los agentes habían instalado un radar móvil en un tramo limitado a 30 km/h debido a la elevada presencia de peatones durante las primeras horas del día.Poco después de las ocho de la mañana, el dispositivo captó un vehículo que circulaba a 134 km/h, es decir, 104 kilómetros por hora por encima del límite permitido. La Policía señaló que se trataba de un BMW Serie 4 Cabrio, aunque la identidad del vehículo quedó eclipsada por la gravedad de la infracción.Las autoridades recordaron que estos controles son habituales en ese punto precisamente para proteger a escolares y vecinos, ya que una velocidad de este tipo reduce prácticamente a cero la capacidad de reacción del conductor ante cualquier imprevisto.La sanción en Alemania y la diferencia con lo que ocurriría en EspañaSi la medición queda validada tras aplicar el margen de error reglamentario, el conductor se enfrentará en Alemania a una multa de 800 euros, la pérdida de dos puntos en el registro de conductores de Flensburg y tres meses sin permiso de conducir.Aunque se trata de la sanción máxima prevista para este tipo de excesos de velocidad en vías urbanas, el castigo ha sorprendido en numerosos países europeos por considerarse relativamente reducido para una infracción de semejante magnitud.La situación sería muy diferente si los hechos hubieran ocurrido en España. El artículo 379 del Código Penal considera delito contra la seguridad vial superar en más de 60 km/h el límite establecido en vías urbanas. En este caso, el exceso habría sido de 104 km/h, muy por encima de ese umbral.Eso supondría que el conductor podría enfrentarse no solo a una sanción económica, sino también a penas de prisión de entre tres y seis meses, multas o trabajos en beneficio de la comunidad, además de la retirada del permiso de conducir durante un periodo que puede alcanzar los cuatro años.
