Investigadores del Cima Universidad de Navarra y de la Clínica Universidad de Navarra han identificado cambios en el microambiente de la médula ósea que podrían orientar el desarrollo de nuevas terapias frente al mieloma múltiple, un cáncer hematológico que, pese a los avances logrados en los últimos años, continúa considerándose una enfermedad incurable en la mayoría de los casos.
Así lo comunicó este martes la Universidad de Navarra (UNAV), que indicó que su equipo de investigadores identificó alteraciones en el entorno celular que rodea al tumor y que «podrían convertirse en nuevas dianas terapéuticas para este cáncer hematológico».
El trabajo, integrado en el Cancer Center Clínica Universidad de Navarra y publicado en la revista científica ‘Nature Communications’, demuestra que el entorno que rodea a las células tumorales desempeña un papel clave en la progresión de la enfermedad. «La célula tumoral no actúa sola. Está rodeada por un conjunto de células que crean un entorno propicio para su crecimiento y supervivencia. Comprender cómo cambia este microambiente durante la progresión del mieloma múltiple es fundamental para diseñar nuevas estrategias terapéuticas», explicó la doctora Isabel Calvo, investigadora del Grupo de Hematología Traslacional del Cima y codirectora del estudio junto con los doctores Felipe Prósper y David Gómez-Cabrero.
La investigación analizó cómo evoluciona este microambiente desde las fases iniciales y asintomáticas de la enfermedad, conocidas como ‘gammapatía monoclonal de significado indeterminado (MGUS)’, hasta el desarrollo del mieloma múltiple activo. Para ello, los investigadores combinaron el análisis de muestras de pacientes con modelos preclínicos que reproducen la evolución natural de la enfermedad y aplicaron técnicas de secuenciación de ARN unicelular.
Células madre y endoteliales
Los co-primeros autores del trabajo, Itziar Cenzano y Miguel Cócera, señalaron que el estudio se centró en dos componentes clave del entorno medular: las células endoteliales, responsables de formar los vasos sanguíneos, y las células madre mesenquimales, esenciales para la regeneración y el mantenimiento del tejido óseo.
«Nuestro trabajo muestra que las células endoteliales comienzan a presentar signos de estrés ya en las fases iniciales de la enfermedad. Posteriormente, cuando el mieloma se desarrolla, estas células activan procesos que favorecen la formación de nuevos vasos sanguíneos. Al mismo tiempo, las células madre mesenquimales pierden de forma temprana su capacidad para formar hueso», destacó la doctora Calvo.
Además, los investigadores identificaron una respuesta inflamatoria común en ambos tipos celulares mediada por interferón, una molécula implicada en la regulación del sistema inmunitario. Esta señal aparece en las fases más avanzadas de la enfermedad, tanto en pacientes como en modelos experimentales.
Capacidad para generar hueso
Uno de los hallazgos más relevantes es que estas alteraciones no son permanentes. Tras la administración del tratamiento estándar (una combinación de bortezomib, lenalidomida y dexametasona), la firma inflamatoria desaparece, las células endoteliales recuperan un estado más normal y las células mesenquimales restauran parte de su capacidad de generar hueso, recuperando así las células afectadas, de forma parcial, características propias de un estado saludable.
A juicio de los investigadores, estos resultados «amplían el conocimiento sobre la biología del mieloma múltiple y abren la puerta a estrategias terapéuticas dirigidas no solo contra las células cancerosas, sino también contra el microambiente que favorece su crecimiento y supervivencia».
Investigadores del Cima Universidad de Navarra y de la Clínica Universidad de Navarra han identificado cambios en el microambiente de la médula ósea que podrían orientar el desarrollo de nuevas terapias frente al mieloma múltiple, un cáncer hematológico que, pese a los avances logrados en los últimos años, continúa considerándose una enfermedad incurable en la mayoría de los casos.. Así lo comunicó este martes la Universidad de Navarra (UNAV), que indicó que su equipo de investigadores identificó alteraciones en el entorno celular que rodea al tumor y que «podrían convertirse en nuevas dianas terapéuticas para este cáncer hematológico».. El trabajo, integrado en el Cancer Center Clínica Universidad de Navarra y publicado en la revista científica ‘Nature Communications’, demuestra que el entorno que rodea a las células tumorales desempeña un papel clave en la progresión de la enfermedad. «La célula tumoral no actúa sola. Está rodeada por un conjunto de células que crean un entorno propicio para su crecimiento y supervivencia. Comprender cómo cambia este microambiente durante la progresión del mieloma múltiple es fundamental para diseñar nuevas estrategias terapéuticas», explicó la doctora Isabel Calvo, investigadora del Grupo de Hematología Traslacional del Cima y codirectora del estudio junto con los doctores Felipe Prósper y David Gómez-Cabrero.. La investigación analizó cómo evoluciona este microambiente desde las fases iniciales y asintomáticas de la enfermedad, conocidas como ‘gammapatía monoclonal de significado indeterminado (MGUS)’, hasta el desarrollo del mieloma múltiple activo. Para ello, los investigadores combinaron el análisis de muestras de pacientes con modelos preclínicos que reproducen la evolución natural de la enfermedad y aplicaron técnicas de secuenciación de ARN unicelular.. Células madre y endoteliales. Los co-primeros autores del trabajo, Itziar Cenzano y Miguel Cócera, señalaron que el estudio se centró en dos componentes clave del entorno medular: las células endoteliales, responsables de formar los vasos sanguíneos, y las células madre mesenquimales, esenciales para la regeneración y el mantenimiento del tejido óseo.. «Nuestro trabajo muestra que las células endoteliales comienzan a presentar signos de estrés ya en las fases iniciales de la enfermedad. Posteriormente, cuando el mieloma se desarrolla, estas células activan procesos que favorecen la formación de nuevos vasos sanguíneos. Al mismo tiempo, las células madre mesenquimales pierden de forma temprana su capacidad para formar hueso», destacó la doctora Calvo.. Además, los investigadores identificaron una respuesta inflamatoria común en ambos tipos celulares mediada por interferón, una molécula implicada en la regulación del sistema inmunitario. Esta señal aparece en las fases más avanzadas de la enfermedad, tanto en pacientes como en modelos experimentales.. Capacidad para generar hueso. Uno de los hallazgos más relevantes es que estas alteraciones no son permanentes. Tras la administración del tratamiento estándar (una combinación de bortezomib, lenalidomida y dexametasona), la firma inflamatoria desaparece, las células endoteliales recuperan un estado más normal y las células mesenquimales restauran parte de su capacidad de generar hueso, recuperando así las células afectadas, de forma parcial, características propias de un estado saludable.. A juicio de los investigadores, estos resultados «amplían el conocimiento sobre la biología del mieloma múltiple y abren la puerta a estrategias terapéuticas dirigidas no solo contra las células cancerosas, sino también contra el microambiente que favorece su crecimiento y supervivencia».
Investigadores navarros descubren alteraciones celulares que podrían abrir nuevas vías terapéuticas contra el mieloma múltiple
Investigadores del Cima Universidad de Navarra y de la Clínica Universidad de Navarra han identificado cambios en el microambiente de la médula ósea que podrían orientar el desarrollo de nuevas terapias frente al mieloma múltiple, un cáncer hematológico que, pese a los avances logrados en los últimos años, continúa considerándose una enfermedad incurable en la mayoría de los casos.. Así lo comunicó este martes la Universidad de Navarra (UNAV), que indicó que su equipo de investigadores identificó alteraciones en el entorno celular que rodea al tumor y que «podrían convertirse en nuevas dianas terapéuticas para este cáncer hematológico».. El trabajo, integrado en el Cancer Center Clínica Universidad de Navarra y publicado en la revista científica ‘Nature Communications’, demuestra que el entorno que rodea a las células tumorales desempeña un papel clave en la progresión de la enfermedad. «La célula tumoral no actúa sola. Está rodeada por un conjunto de células que crean un entorno propicio para su crecimiento y supervivencia. Comprender cómo cambia este microambiente durante la progresión del mieloma múltiple es fundamental para diseñar nuevas estrategias terapéuticas», explicó la doctora Isabel Calvo, investigadora del Grupo de Hematología Traslacional del Cima y codirectora del estudio junto con los doctores Felipe Prósper y David Gómez-Cabrero.. La investigación analizó cómo evoluciona este microambiente desde las fases iniciales y asintomáticas de la enfermedad, conocidas como ‘gammapatía monoclonal de significado indeterminado (MGUS)’, hasta el desarrollo del mieloma múltiple activo. Para ello, los investigadores combinaron el análisis de muestras de pacientes con modelos preclínicos que reproducen la evolución natural de la enfermedad y aplicaron técnicas de secuenciación de ARN unicelular.. Células madre y endoteliales. Los co-primeros autores del trabajo, Itziar Cenzano y Miguel Cócera, señalaron que el estudio se centró en dos componentes clave del entorno medular: las células endoteliales, responsables de formar los vasos sanguíneos, y las células madre mesenquimales, esenciales para la regeneración y el mantenimiento del tejido óseo.. «Nuestro trabajo muestra que las células endoteliales comienzan a presentar signos de estrés ya en las fases iniciales de la enfermedad. Posteriormente, cuando el mieloma se desarrolla, estas células activan procesos que favorecen la formación de nuevos vasos sanguíneos. Al mismo tiempo, las células madre mesenquimales pierden de forma temprana su capacidad para formar hueso», destacó la doctora Calvo.. Además, los investigadores identificaron una respuesta inflamatoria común en ambos tipos celulares mediada por interferón, una molécula implicada en la regulación del sistema inmunitario. Esta señal aparece en las fases más avanzadas de la enfermedad, tanto en pacientes como en modelos experimentales.. Capacidad para generar hueso. Uno de los hallazgos más relevantes es que estas alteraciones no son permanentes. Tras la administración del tratamiento estándar (una combinación de bortezomib, lenalidomida y dexametasona), la firma inflamatoria desaparece, las células endoteliales recuperan un estado más normal y las células mesenquimales restauran parte de su capacidad de generar hueso, recuperando así las células afectadas, de forma parcial, características propias de un estado saludable.. A juicio de los investigadores, estos resultados «amplían el conocimiento sobre la biología del mieloma múltiple y abren la puerta a estrategias terapéuticas dirigidas no solo contra las células cancerosas, sino también contra el microambiente que favorece su crecimiento y supervivencia».
