Sigue la senda de la Fed ante la presión inflacionaria y la incertidumbre geopolítica
El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido dejar para diciembre la subida de tipos, por lo que la tasa de depósito (DFR) se mantendrá al 2,5%, la de las operaciones de refinanciación (MRO) al 2,65% y la de la facilidad marginal de préstamo (MLF) al 2,90%, con el objetivo de ganar tiempo y tener una visión más ampliada en su reunión de diciembre. Esta decisión está en línea con la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que decidió esta semana no modificar los tipos de interés, manteniéndolos en el rango objetivo del 3,75% y del 4%, tras la subida de la anterior reunión y a las puertas de las elecciones de medio mandato -midterms- en EE UU.. Con la situación de la eurozona complicada, con una tasa de inflación en máximos de tres años, hasta el 3,8% en septiembre tras crecer seis décimas en un mes; con el repunte de los bonos soberanos en sus principales economías, con Francia en el punto de mira por sus problemas de deuda, y una incertidumbre política que ha dejado fuertes protestas en varios países europeos, el BCE ha preferido una decisión conservadora en espera de acontecimientos.. De este modo, todo queda pendiente a que el BCE los suba el 17 de diciembre y la Fed lo haga el 9 del próximo. La guerra en Irán ha llevado al BCE a enfrentarse a una difícil disyuntiva. El incremento de los costes energéticos alimenta la inflación, pero también reduce el poder adquisitivo de los hogares y los beneficios de las empresas, lo que debilita la demanda. Así, nuevas subidas de los tipos de interés podrían ayudar a contener las presiones inflacionistas generales, pero también entrañan el riesgo de debilitar el crecimiento económico. De momento, ha optado por no mover ficha.. El BCE inició un ciclo de subidas de tipos en julio de 2022, elevando el tipo de depósito del -0,50% al 4% mediante diez subidas consecutivas. A partir de junio de 2024, redujo los tipos de interés en ocho ocasiones, lo que situó el tipo de referencia de nuevo en el 2%, antes de que los responsables de la política monetaria reanudaran las subidas en junio de 2026, hasta situarlos en el 2,50%, previéndose otra subida por los expertos, como UBS, de un 0,25% en diciembre, lo que situaría el tipo de interés de los depósitos en el 2,75%.. El aumento de los rendimientos de los bonos en el mes de octubre ya ha tenido el mismo impacto en el crecimiento y la inflación que una subida adicional de tipos del 0,25%, con el bono alemán que ha llegado a avanzar hasta superar el 3,6%; el francés en dicho 5%; el español alcanzó el 4,2% intradia en la sesión del 1 de octubre; y el americano superó el 5,3% el día 5 de este mes. La volatilidad en los bonos franceses y de otros países europeos no ha tenido el peso suficiente para que el BCE abandone el ciclo restrictivo que inició en mayo tras el comienzo de la guerra de Irán, y los mercados descuentan ya una subida de los tipos de interés en diciembre.
El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido dejar para diciembre la subida de tipos, por lo que la tasa de depósito (DFR) se mantendrá al 2,5%, la de las operaciones de refinanciación (MRO) al 2,65% y la de la facilidad marginal de préstamo (MLF) al 2,90%, con el objetivo de ganar tiempo y tener una visión más ampliada en su reunión de diciembre. Esta decisión está en línea con la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que decidió esta semana no modificar los tipos de interés, manteniéndolos en el rango objetivo del 3,75% y del 4%, tras la subida de la anterior reunión y a las puertas de las elecciones de medio mandato -midterms- en EE UU.. Con la situación de la eurozona complicada, con una tasa de inflación en máximos de tres años, hasta el 3,8% en septiembre tras crecer seis décimas en un mes; con el repunte de los bonos soberanos en sus principales economías, con Francia en el punto de mira por sus problemas de deuda, y una incertidumbre política que ha dejado fuertes protestas en varios países europeos, el BCE ha preferido una decisión conservadora en espera de acontecimientos.. De este modo, todo queda pendiente a que el BCE los suba el 17 de diciembre y la Fed lo haga el 9 del próximo. La guerra en Irán ha llevado al BCE a enfrentarse a una difícil disyuntiva. El incremento de los costes energéticos alimenta la inflación, pero también reduce el poder adquisitivo de los hogares y los beneficios de las empresas, lo que debilita la demanda. Así, nuevas subidas de los tipos de interés podrían ayudar a contener las presiones inflacionistas generales, pero también entrañan el riesgo de debilitar el crecimiento económico. De momento, ha optado por no mover ficha.. El BCE inició un ciclo de subidas de tipos en julio de 2022, elevando el tipo de depósito del -0,50% al 4% mediante diez subidas consecutivas. A partir de junio de 2024, redujo los tipos de interés en ocho ocasiones, lo que situó el tipo de referencia de nuevo en el 2%, antes de que los responsables de la política monetaria reanudaran las subidas en junio de 2026, hasta situarlos en el 2,50%, previéndose otra subida por los expertos, como UBS, de un 0,25% en diciembre, lo que situaría el tipo de interés de los depósitos en el 2,75%.. El aumento de los rendimientos de los bonos en el mes de octubre ya ha tenido el mismo impacto en el crecimiento y la inflación que una subida adicional de tipos del 0,25%, con el bono alemán que ha llegado a avanzar hasta superar el 3,6%; el francés en dicho 5%; el español alcanzó el 4,2% intradia en la sesión del 1 de octubre; y el americano superó el 5,3% el día 5 de este mes. La volatilidad en los bonos franceses y de otros países europeos no ha tenido el peso suficiente para que el BCE abandone el ciclo restrictivo que inició en mayo tras el comienzo de la guerra de Irán, y los mercados descuentan ya una subida de los tipos de interés en diciembre.
