Carlos Alsina celebra el Día Mundial de la Radio con un innovador especial de ‘Más de uno’ desde Manzaneque, una ficción en directo que emocionó a los oyentes y reunió a grandes nombres de la comunicación y la música
Carlos Alsina ha firmado una de las emisiones más singulares de la historia reciente de Onda Cero con un programa especial de ‘Más de uno’ realizado en la localidad toledana de Manzaneque con motivo del Día Mundial de la Radio. Durante más de dos horas, el espacio desplegó un falso documental en directo titulado ‘El pueblo que apagó la radio’, recreando la historia imaginaria de un municipio que en 1959 decidió renunciar para siempre a las ondas tras la supuesta derrota de su joven promesa musical en un concurso radiofónico. La narración, construida con testimonios, tensión vecinal y hasta una simbólica reinstalación de la antena, mantuvo la apariencia de una retransmisión informativa real hasta su desenlace final.. La trama imaginada por el equipo del programa reconstruía el supuesto origen de ese «apagón radiofónico» colectivo: en 1959, el niño prodigio del pueblo, conocido como «El Jilguero de Perales», perdía en extrañas circunstancias un popular concurso infantil de la época, una derrota que los vecinos interpretaron como una injusticia tan grande que decidieron, en señal de protesta, retirar la antena y vivir desde entonces sin escuchar la radio. A partir de ese punto, la narración fue avanzando como si se tratara de un reportaje histórico real, con entrevistas a testigos, defensores y detractores del regreso de la señal, tensiones vecinales, supuestos sabotajes técnicos e incluso una cuenta atrás pública para reinstalar la antena y recuperar la emisión tras casi siete décadas de silencio. El clímax llegó cuando, en plena retransmisión, la radio «volvía» a sonar en la plaza entre emoción y vítores, acompañada por la aparición del ya anciano cantante cuya derrota había desencadenado todo. Solo entonces se reveló a los oyentes que la historia nunca había sucedido y que todo formaba parte de una ficción colectiva construida en directo, un ejercicio narrativo con el que el programa quiso reivindicar la capacidad del medio para contar historias, emocionar y reunir a miles de personas alrededor de la imaginación compartida.. La experiencia, que Carlos Alsina resumió con la frase «Es mentira, pero ha pasado», contó con la implicación activa de los vecinos, convertidos en protagonistas del radioteatro, y con la participación cómplice de numerosas personalidades que se sumaron a la ficción para dotarla de verosimilitud, entre ellas Emiliano García-Page, Raphael, Luis del Olmo, Martirio, Alaska, Matías Prats, José Ramón Pardo y José Manuel Parada. Solo en los últimos minutos se desveló que ni la historia ni sus personajes habían existido, subrayando el objetivo del programa: rendir homenaje al poder evocador de la radio como medio capaz de crear comunidad, emoción y relato compartido en tiempo real.
Carlos Alsina ha firmado una de las emisiones más singulares de la historia reciente de Onda Cero con un programa especial de ‘Más de uno’ realizado en la localidad toledana de Manzaneque con motivo del Día Mundial de la Radio. Durante más de dos horas, el espacio desplegó un falso documental en directo titulado ‘El pueblo que apagó la radio’, recreando la historia imaginaria de un municipio que en 1959 decidió renunciar para siempre a las ondas tras la supuesta derrota de su joven promesa musical en un concurso radiofónico. La narración, construida con testimonios, tensión vecinal y hasta una simbólica reinstalación de la antena, mantuvo la apariencia de una retransmisión informativa real hasta su desenlace final.. La trama imaginada por el equipo del programa reconstruía el supuesto origen de ese «apagón radiofónico» colectivo: en 1959, el niño prodigio del pueblo, conocido como «El Jilguero de Perales», perdía en extrañas circunstancias un popular concurso infantil de la época, una derrota que los vecinos interpretaron como una injusticia tan grande que decidieron, en señal de protesta, retirar la antena y vivir desde entonces sin escuchar la radio. A partir de ese punto, la narración fue avanzando como si se tratara de un reportaje histórico real, con entrevistas a testigos, defensores y detractores del regreso de la señal, tensiones vecinales, supuestos sabotajes técnicos e incluso una cuenta atrás pública para reinstalar la antena y recuperar la emisión tras casi siete décadas de silencio. El clímax llegó cuando, en plena retransmisión, la radio «volvía» a sonar en la plaza entre emoción y vítores, acompañada por la aparición del ya anciano cantante cuya derrota había desencadenado todo. Solo entonces se reveló a los oyentes que la historia nunca había sucedido y que todo formaba parte de una ficción colectiva construida en directo, un ejercicio narrativo con el que el programa quiso reivindicar la capacidad del medio para contar historias, emocionar y reunir a miles de personas alrededor de la imaginación compartida.. La experiencia, que Carlos Alsina resumió con la frase «Es mentira, pero ha pasado», contó con la implicación activa de los vecinos, convertidos en protagonistas del radioteatro, y con la participación cómplice de numerosas personalidades que se sumaron a la ficción para dotarla de verosimilitud, entre ellas Emiliano García-Page, Raphael, Luis del Olmo, Martirio, Alaska, Matías Prats, José Ramón Pardo y José Manuel Parada. Solo en los últimos minutos se desveló que ni la historia ni sus personajes habían existido, subrayando el objetivo del programa: rendir homenaje al poder evocador de la radio como medio capaz de crear comunidad, emoción y relato compartido en tiempo real.
