«Ahora que el presidente está en caída libre en los sondeos, estemos atentos por si lanza un ataque contra Libia o Irán». Este mensaje fue publicado en las redes sociales, y el lector debe ser informado de dos detalles: el original no utilizaba la palabra presidente, sino el nombre del presidente; y no data de estos días, sino de 2012. Su autor fue el entonces empresario Donald Trump. Lo escribió contra Obama días antes de las elecciones de 2012, en las que consiguió la reelección.. Doce años después, la noche del 5 de noviembre de 2024, cuando se confirmó la victoria de Trump para un segundo mandato, el ya presidente electo compareció ante sus conciudadanos y ante el mundo, para decir que «yo no voy a iniciar guerras, voy a pararlas». Días antes, durante la campaña electoral, se comprometió a «detener el caos en Oriente Medio». Y en su discurso de investidura estableció que «mediremos nuestro éxito no por las batallas que ganemos, sino por las guerras que terminaremos; y, quizá más importante, por las guerras en las que nunca estaremos».. Desde aquel día, Donald Trump ha atacado a siete países, además de amenazar a Canadá, Groenlandia y Cuba. Contra Irán ha lanzado dos ataques. En el anterior, el presidente aseguró que había terminado con las capacidades nucleares iraníes. Todas estas decisiones las ha adoptado en contra de sus propias promesas, y sin consultar al Congreso. Seguro que ambos comportamientos les suenan. También les sonará que buena parte de los hooligans trumpistas que ovacionaban a Trump cuando prometía olvidarse de las guerras, ovacionan ahora a Trump cada vez que utiliza la enorme capacidad militar de su ejército. Aunque no todos.. El activista Tucker Carlson, tan admirado por el trumpismo español, dice ahora que el ataque a Irán «es absolutamente espantoso y malévolo», y que contradice las promesas de Trump. Marjorie Taylor Greene, acalorada MAGA hasta hace poco, recuerda que «votamos por América Primero y cero guerras».. Es absurdo derramar una lágrima por ningún tirano caído. Sí es exigible la coherencia. Y no es coherente la fanática adhesión inquebrantable a una cosa y a su contraria.
«Estas decisiones Trump las ha adoptado en contra de sus propias promesas, y sin consultar al Congreso. Seguro que ambos comportamientos les suenan»
«Ahora que el presidente está en caída libre en los sondeos, estemos atentos por si lanza un ataque contra Libia o Irán». Este mensaje fue publicado en las redes sociales, y el lector debe ser informado de dos detalles: el original no utilizaba la palabra presidente, sino el nombre del presidente; y no data de estos días, sino de 2012. Su autor fue el entonces empresario Donald Trump. Lo escribió contra Obama días antes de las elecciones de 2012, en las que consiguió la reelección.. Doce años después, la noche del 5 de noviembre de 2024, cuando se confirmó la victoria de Trump para un segundo mandato, el ya presidente electo compareció ante sus conciudadanos y ante el mundo, para decir que «yo no voy a iniciar guerras, voy a pararlas». Días antes, durante la campaña electoral, se comprometió a «detener el caos en Oriente Medio». Y en su discurso de investidura estableció que «mediremos nuestro éxito no por las batallas que ganemos, sino por las guerras que terminaremos; y, quizá más importante, por las guerras en las que nunca estaremos».. Desde aquel día, Donald Trump ha atacado a siete países, además de amenazar a Canadá, Groenlandia y Cuba. Contra Irán ha lanzado dos ataques. En el anterior, el presidente aseguró que había terminado con las capacidades nucleares iraníes. Todas estas decisiones las ha adoptado en contra de sus propias promesas, y sin consultar al Congreso. Seguro que ambos comportamientos les suenan. También les sonará que buena parte de los hooligans trumpistas que ovacionaban a Trump cuando prometía olvidarse de las guerras, ovacionan ahora a Trump cada vez que utiliza la enorme capacidad militar de su ejército. Aunque no todos.. El activista Tucker Carlson, tan admirado por el trumpismo español, dice ahora que el ataque a Irán «es absolutamente espantoso y malévolo», y que contradice las promesas de Trump. Marjorie Taylor Greene, acalorada MAGA hasta hace poco, recuerda que «votamos por América Primero y cero guerras».. Es absurdo derramar una lágrima por ningún tirano caído. Sí es exigible la coherencia. Y no es coherente la fanática adhesión inquebrantable a una cosa y a su contraria.
