El primer ministro cambia de postura ante la presión de la familia, tras haberse lamentado de que era imposible detener su salida de prisión por la saturación de las cárceles
Hay una máxima política que dice que gobernar es elegir y el primer ministro británico, Andy Burnham, ha escogido “no aceptar que es imposible hacer más” para evitar la puesta en libertad anticipada de delincuentes peligrosos y responsables de crímenes que han sacudido la conciencia colectiva. Su primera encrucijada desde que asumió el cargo hace poco más de tres semanas es un problema heredado, fruto de la saturación del sistema penitenciario en Inglaterra y Gales, que había obligado ya al Gobierno de su antecesor a decretar la salida anticipada de miles de presos. Entre los beneficiarios figuraban dos de los tres condenados por la brutal muerte del policía Andrew Harper en 2019 y ante la controversia generada, Burnham ha decidido intervenir. Este martes, se ha mostrado “cada vez más confiado” en una solución.. El dirigente laborista ha pedido al Ministerio de Justicia que diseñe un plan de contingencias para liberar espacio en las prisiones de Inglaterra y Gales —competencia del Ejecutivo británico, frente a Escocia e Irlanda del Norte, donde la gestión ha sido transferida—, que actualmente operan prácticamente al límite de las 87.000 plazas existentes.. El encargo supone revertir su posición inicial. La semana pasada, en un editorial en el diario conservador Daily Telegraph, Burnham había llegado a lamentar que, aunque “quería ir más allá”, no podía hacer más “sin arriesgar el colapso del sistema de prisiones”. Pero la presión social, encabezada por la familia del agente asesinado, ha hecho cambiar el proceder de un político con una aversión casi patológica a decepcionar.. El policía Andrew Harper falleció a los 28 años, apenas un mes después de su boda, tras haber sido arrastrado más de un kilómetro y medio por el vehículo en el que tres adolescentes trataban de escapar, tras el robo de un quad en el condado de Berkshire (al sur de Inglaterra). El conductor fue sentenciado a 16 años y no cumplía los requisitos para la puesta en libertad temprana, a diferencia de los otros dos ocupantes del vehículo, Jessie Cole y Albert Bowers, condenados a 13 años por homicidio. Tras cumplir la mitad de su pena, en enero podrían salir de la cárcel, en virtud de los cambios introducidos por el Ejecutivo de Keir Starmer ante un sistema prácticamente al límite. Bajo las normas anteriores, habrían estado obligados a pasar al menos dos tercios de su condena entre rejas.. Frente a las demandas de la familia de Harper, un portavoz del primer ministro había aclarado este mismo lunes que “no era posible” excluir de la norma a “uno o dos criminales”, por lo que la solución pasaba necesariamente por ampliar las plazas penitenciarias, para así poder privar a más presos del programa de liberación temprana, entre ellos, los causantes de la muerte del agente. El Ministerio de Justicia había calculado previamente que, sin la salida de 6.000 presos, las cárceles de Inglaterra y Gales se quedarían sin plazas en noviembre.. Las opciones consideradas por el Ejecutivo incluyen acelerar la deportación de delincuentes extranjeros, más de 10.000, el 12% del total de la población en las cárceles, con Albania, Irlanda y Polonia a la cabeza. Un tercio está a la espera de condena o juicio, lo que impide la expatriación. Otras propuestas, según ha avanzado Bunrham este martes, pasan por liberar aquellos presos de bajo riesgo que cumplen penas indefinidas y emplear parte del sistema penitenciario femenino para alojar a presos varones.. El Ministerio de Justicia presentará el plan al Parlamento, una vez retome su actividad tras el receso estival. Burnham trata así de salvar el primer obstáculo de su mandato, si bien el cruce de mensajes ha creado una sensación de confusión, criticada por la propia familia del agente. Apenas 24 horas antes de que el primer ministro se mostrase “confiado” en que sería posible intervenir, su equipo había declarado que resultaba imposible y durante el fin de semana, el Departamento de Justicia insistía en la línea oficial de que limitar la liberación temprana de más presos ponía el sistema en riesgo de colapso. Su propio ministro, Alex Norris, llegó a disculparse públicamente con las familias de las víctimas, incluyendo la de Andrew Harper.. Uno de los motivos por los que las cárceles británicas están saturadas es la falta de creación de plazas nuevas. En los 14 años de gobiernos conservadores, de 2010 a 2024, apenas se creó medio millar, pese a que en Inglaterra y Gales se encarcela a más personas per cápita que en cualquier otro país de la Europa occidental, a excepción de Polonia. Además, según una revisión independiente encargada por el Gobierno, publicada el pasado año, la narrativa de “dureza contra el crimen” ha incentivado penas de más duración, sin tener en cuanta las implicaciones.
Hay una máxima política que dice que gobernar es elegir y el primer ministro británico, Andy Burnham, ha escogido “no aceptar que es imposible hacer más” para evitar la puesta en libertad anticipada de delincuentes peligrosos y responsables de crímenes que han sacudido la conciencia colectiva. Su primera encrucijada desde que asumió el cargo hace poco más de tres semanas es un problema heredado, fruto de la saturación del sistema penitenciario en Inglaterra y Gales, que había obligado ya al Gobierno de su antecesor a decretar la salida anticipada de miles de presos. Entre los beneficiarios figuraban dos de los tres condenados por la brutal muerte del policía Andrew Harper en 2019 y ante la controversia generada, Burnham ha decidido intervenir. Este martes, se ha mostrado “cada vez más confiado” en una solución.. Seguir leyendo
