Los alumnos del instituto público Músic Martín i Soler de Mislata, un pueblo de 47.000 habitantes del área metropolitana de Valencia, volvieron a clase el miércoles entre el ruido generado por la presentación del Informe PISA, que aquí ha sido especialmente intenso. La evaluación muestra una fuerte caída de los resultados en lectura y matemáticas de los estudiantes de 15 años en medio mundo, un hundimiento de los de España, y un naufragio especialmente catastrófico en la Comunidad Valenciana, que a la directora del instituto, Begoña Agudo, no le sorprende. “Concuerda con lo que venimos viendo desde hace años en competencia lectora y en capacidad de concentración. Y se nota en todos los cursos, de primero de la ESO a segundo de Bachiller”.. Seguir leyendo
EL PAÍS analiza con una quincena de docentes y otros expertos educativos la debacle en lectura y matemáticas. Reclaman más recursos y cambios en el modelo educativo
Los alumnos del instituto público Músic Martín i Soler de Mislata, un pueblo de 47.000 habitantes del área metropolitana de Valencia, volvieron a clase el miércoles entre el ruido generado por la presentación del Informe PISA, que aquí ha sido especialmente intenso. La evaluación muestra una fuerte caída de los resultados en lectura y matemáticas de los estudiantes de 15 años en medio mundo, un hundimiento de los de España, y un naufragio especialmente catastrófico en la Comunidad Valenciana, que a la directora del instituto, Begoña Agudo, no le sorprende. “Concuerda con lo que venimos viendo desde hace años en competencia lectora y en capacidad de concentración. Y se nota en todos los cursos, de primero de la ESO a segundo de Bachiller”.. Su centro es un ejemplo de cómo el trabajo en las aulas de la enseñanza pública, especialmente en algunos territorios, se ha vuelto más complicado mientras los recursos no han mejorado o han ido a peor. “Tenemos más estudiantes de origen migrante, muchos de los cuales llegan sin entender nada de castellano. Antes teníamos unas horas de dedicación docente que podíamos destinar a darles clases semiparticulares y que aprendieran la lengua, pero las perdimos. Estamos intentando compensarlo con jubilados voluntarios”, dice Agudo. La complejidad del centro, que comienza el curso con 450 chavales y lo acabará probablemente con cerca de medio millar debido a las matriculaciones sobrevenidas durante el año, no se ha incrementado solo por la migración. “Tengo una clase de 22 alumnos y 11 tienen dificultades de aprendizaje”, afirma otra docente del centro.. Un grupo de alumnas del instituto Músic Martín i Soler, el viernes.Mònica Torres. Los directores de la mitad de los centros españoles reportan falta de profesores en PISA, 10 puntos más que la media del mundo desarrollado. Y el déficit de otro personal de apoyo, como trabajadores sociales, educadores especiales, psicólogos y personal sanitario, los perfiles que ayudan a una escuela a afrontar el aumento de diversidad, es aún más acuciante. La manifiesta el 73% ―el 80% en el caso de los centros situados en zonas desfavorecidas―. De los 91 países que han participado en PISA, ese último dato solo es peor en dos, Grecia y Marruecos.. La de Agudo no es una impresión aislada. Julio Rodríguez, que enseña en un instituto gallego y preside la Federación de Asociaciones de Profesores de Matemáticas de España, asegura que a sus estudiantes les cuesta aguantar en clase viendo “un vídeo educativo largo”. Y Carmen Domingo, presidenta de la asociación de directores de institutos públicos de Andalucía, añade: “Nuestros alumnos están acostumbrados a la rapidez y la inmediatez de los vídeos de las redes sociales, y les cuesta mantener la atención en una clase de tres cuartos de hora”.. “Si mandas un libro para que lo lean en casa, lo leen con el móvil delante y no se enteran de nada. La única forma que tenemos de hacerlo es en clase, todos en silencio o en voz alta. Y he dejado de pedirles que escriban reflexiones personales para preparar la PAU. Las últimas veces me las trajeron hechas por la IA, y yo no pierdo el tiempo corrigiendo algo que ha hecho la IA. El que quiere lo hace aquí conmigo”, afirma Toni Solano, profesor de Lengua Castellana y Literatura y director de un instituto de Castellón.. Solano, como otros docentes entrevistados para este artículo, es crítico con el Informe PISA, pero reconoce los crecientes problemas de los chavales en las materias básicas. “En segundo o tercero de la ESO el 40% suspende matemáticas, y de ese porcentaje la mayoría se titula en secundaria con la asignatura suspendida, porque no tenemos profesorado de apoyo para que la vayan recuperando”. Algunos pasan después a la rama del Bachillerato que no tiene matemáticas y pueden seguir adelante. “¿Pero qué pasa cuando en lo que fallan es en la competencia comunicativa? Pues que van mal en todo. Si no entienden lo que leen y no saben escribir, da igual la asignatura que sea”.. Explicaciones más cortas. El director de Castellón ha sustituido las explicaciones “bastante largas” que daba en segundo de Bachillerato por otras más cortas; “10 minutos como mucho, seguido de algo práctico”. Y Juan Pedro Serrano, profesor de Historia en un centro público de Zaragoza, afirma: “Desde hace bastantes cursos observamos una menor capacidad del alumnado para entender textos largos, tanto es así que los textos de la PAU se van acortando cada año. Y también tienen cada vez más dificultades para redactar”.. Uno de cada tres alumnos españoles no es capaz de realizar tareas sencillas en matemáticas o lectura, como “identificar la idea principal en un texto de extensión moderada”, señala el Informe PISA. El principal motivo que el estudio, elaborado por la OCDE, apunta para explicar la pérdida de competencias simultánea en medio mundo es la relación entre la generalización de los dispositivos digitales y la caída del hábito lector. Algo que a Carlos, un adolescente espigado de 15 años que estudia en el instituto Ramón Llull de Valencia, le parece poco discutible. “Creo que en mi clase hay algunas chicas que leen, pero entre mi grupo de amigos, ninguno. Hace unos años alguno leía cómics, pero ahora no, estamos más con el móvil”.. Sin negar la gravedad del momento, María Sánchez, presidenta de Ceapa, la mayor confederación de asociaciones de madres y padres de la escuela pública, se queja: “No debería ponerse el acento únicamente en que el alumnado pierde competencias o en que las familias permitimos demasiadas horas de pantalla. Es un fallo del sistema y es estructural, si hacen falta más recursos, pongámoslos”. “Es llamativo”, agrega Sánchez, “que desde hace seis años tengamos una ley de educación basada en competencias, y en los centros se siga enseñando como siempre: libro de texto, ejercicios y empollar”.. ¿Qué se puede hacer para revertir la tendencia? Luis Lizasoain, veterano referente en investigación educativa de la Universidad del País Vasco, afirma que lo primero debería ser “tener un diagnóstico compartido”. Y, pese a las experiencias frustradas, Coral Regí, especialista en liderazgo educativo y exdirectora de la escuela concertada Virolai de Barcelona, apunta: “Cualquier iniciativa que pretenda conseguir revertir la situación requiere un consenso institucional. No va a ser posible cambiar estos resultados en una legislatura. Tiene que haber un pacto social y político para que esto funcione”. Las cosas no apuntan, sin embargo, en esa dirección; el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, anunció este sábado que si gobierna llevará a cabo otra reforma educativa.. Bajando al nivel del aula, Regí ve clave empezar cuanto antes; “desde el aprendizaje de la lectoescritura, usando métodos basados en la evidencia, trabajando el léxico, la fluidez, una velocidad adecuada, y una lectura comprensiva”. El otro gran problema que pone de manifiesto el estudio es la pérdida de capacidad de atención, dice la educadora, una epidemia que cree que en realidad afecta al conjunto de la sociedad. “Debemos trabajar la atención y la concentración en la escuela con diferentes estrategias, y hacer que nuestros alumnos aprendan a valorar el silencio desde pequeños. Tenemos la idea de que las clases han de ser dinámicas, pero no son dinámicas porque los alumnos hablan mucho, sino porque piensan mucho. Y eso requiere concentración y tiempos de silencio. A veces nos mueve una excesiva precipitación y hay que recuperar la calma, el ritmo lento de cocción para asegurar que las cosas se hacen bien”.. La base es importante, pero Rosa Rocha, presidenta de la asociación de directores de institutos públicos de la Comunidad de Madrid, advierte que la secundaria también necesita refuerzos como el comer. “Los programas de apoyo en matemáticas y lectura que financia el Ministerio de Educación deberían implantarse en todos los centros, algo que ahora no ocurre, y las comunidades autónomas deberían desarrollar sus propios programas con una inversión importante”.. Fallos en el modelo educativo. Después de otro batacazo en PISA, a principios de 2024, el Gobierno anunció un gran plan para mejorar ambas competencias. El Ministerio de Educación confiaba en que alcanzaría los 1.000 millones de euros al año, pero la imposibilidad de aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado ha reducido el programa a una séptima parte. “Una cosa que hace falta para revertir la situación son unos presupuestos para hacer este tipo de programas”, dice Lucas Gortazar. El director de Educación de EsadeEcPol ve, al mismo tiempo, un problema de modelo educativo. “A nivel de principios, la actual reforma del currículo ―que es el conjunto de contenidos escolares, la forma de estudiarlos y evaluarlos― puede tener sentido. Pero la manera en que se ha desplegado ha generado una maraña de conceptos técnicos que no están al alcance de casi ningún docente, equipo directivo, familia, ni prácticamente de nadie, y ha costado mucho aterrizarla. No se han desarrollado guías prácticas como en otros países. No se ha creado la agencia curricular que preveía la ley, la Lomloe. Ha habido fallos muy importantes. No tengo claro que expliquen los resultados de PISA, desde luego, pero sí que a medio plazo parte de la solución pasa por acertar con ellos”.. Gortazar cree que se necesita algo más sofisticado que el back to basics, “volver a centrarse en lectura y matemáticas y enseñarlas como toda la vida”, que pregonan algunos. “Pero sí creo que hay que centrarse mucho en los saberes fundamentales, asegurarnos que a los 8 años los niños son capaces de comprender un texto escrito y a los 10 tienen unas competencias matemáticas que luego será más difícil que adquieran”. Inglaterra, uno de los pocos lugares que no ha sufrido un retroceso significativo en la última década en PISA, le parece una buena referencia. “Sus currículos están muy pautados, no dejan tanto espacio a los docentes, pero no son anticuados ni consisten solo en memorizar. Mezclan lo mejor de las dos filosofías que tenemos sobre la mesa: consolidar aprendizajes que se van memorizando a base de repetir, para liberar lo que llaman los psicólogos memoria de trabajo, y, a la vez, desarrollar actividades ricas, donde, con esos conocimientos adquiridos, los alumnos desarrollen pensamiento, criterio y otras competencias”. También han implantado, añade Gortazar, un “test de screening ―cribado― a los seis años para detectar problemas de dislexia y discalculia, con mucho acompañamiento”.. Buenos ejemplos. España también tiene buenas prácticas autonómicas que pueden aprovecharse a una escala mayor. Canarias, por ejemplo, la comunidad, tras Castilla-La Mancha, que menos se desploma en esta edición de PISA, aprovecha las evaluaciones de diagnóstico que se realizan en los centros educativos para detectar aquellos que se quedan rezagados. “Se les manda más personal, se les bajan las ratios, y se intenta ver qué está funcionando mal. Es delicado, porque los centros no deben sentirse vigilados o sancionados, sino notar que se les apoya”, dice José Saturnino Martínez, profesor de la Universidad de La Laguna, exdirector de la agencia autonómica de evaluación.. Los chavales que se han examinado en la actual edición de PISA nacieron en 2009. Y el declive que muestra el estudio no puede analizarse, cree el sociólogo canario, sin tener en cuenta lo ocurrido en el mundo desarrollado, y particularmente en España, a raíz de la crisis financiera de 2008: un fuerte aumento de la pobreza durante sus primeros años de escolarización, recortes educativos, y precarización del mundo del trabajo, a lo que en los últimos años se ha sumado la escalada de precios. “Los salarios son bajos y las familias están cada vez más estresadas. Eso daña la crianza”, resume. En Sevilla, Sonsoles Salazar, directora de un colegio público, afirma: “Tenemos cada vez más padres y madres con dificultades para dedicarles tiempo a sus hijos, porque tienen jornadas muy largas u horarios incompatibles con el de ellos”.. Aprovechar el potencial. PISA apunta a los chatbots de inteligencia artificial que el alumnado ―el español a la cabeza― usa para estudiar como otra causa del bajón de rendimiento. La mayor parte de los 15 docentes y otros expertos en educación entrevistados para este artículo reclaman prudencia en el uso de tecnologías no contrastadas en educación y controlar más el uso que los chavales de los móviles y las redes sociales, aunque admiten la dificultad para implementarlo. Al mismo tiempo, Coral Regí advierte que la IA ha llegado para quedarse y carece de sentido no utilizar su potencial como herramienta de aprendizaje. “Sería muy interesante estudiar el caso de Estonia, un país que ha apostado por incorporar la tecnología educativa con criterio, y tiene buenos resultados”.. Los chavales que más habilidad lectora y matemática han perdido en España y en todo el mundo han sido los de nivel socioeconómico más alto, de los cuatro en que PISA divide al alumnado. El estudio muestra que esa es la clase que más usa, con diferencia, la IA para hacer las tareas escolares. Y que ambas variables están relacionadas. El jefe de proyectos de la Agencia de Evaluación y Prospectiva de la Educación de Cataluña, Miquel Àngel Alegre, pide, con todo, mantener en el centro las políticas educativas de equidad por dos razones. La primera es que la mayor grieta en los resultados de PISA sigue siendo la que hay entre ricos y pobres. Y la segunda, que si lo que ha dañado el rendimiento de los más favorecidos ha sido un uso inadecuado de la IA, Alegre cree que pronto dejará de hacerlo. “Pronostico que eso se corregirá rápido, porque sus centros, y sobre todo, sus familias, que tienen más recursos, aprenderán a usar la IA de forma inteligente. Pasó lo mismo con otras tecnologías. Al principio, la cuestión era quién tenía acceso a internet, y poco después la diferencia pasó a ser quién lo usaba inteligentemente”.. Patio del instituto Martín i Soler de Mislata (Valencia), el viernes.Mònica Torres
