Como se esperaba, David Sánchez, el hermano del presidente del Gobierno, ha respondido solo a su abogado en el juicio que se celebra en la Audiencia de Badajoz por delitos de tráfico de influencias y prevaricación en torno a su contratación. En apenas diez minutos ha despachado el trámite que se ha sustanciado en su intento de reconducir el desastroso testimonio que prestó en la fase de instrucción cuando fue incapaz de explicar qué era la Oficina de Artes Escénicas de la que era titular y dónde se ubicaba. Ayer, rizando el rizo, aseguró que la Oficina «no era un edificio, o lugar físico, sino una categoría administrativa». También que no tenía influencia ni capacidad para decidir nada en la Diputación. Esto es, como diría su hermano, que todo era una inventada. Pero si fuera así, por qué se molestó la cloaca sanchista en actuar contra la juez Biedma y los investigadores de la UCO. El rastro es incontestable.
Como se esperaba, David Sánchez, el hermano del presidente del Gobierno, ha respondido solo a su abogado en el juicio que se celebra en la Audiencia de Badajoz por delitos de tráfico de influencias y prevaricación en torno a su contratación
Como se esperaba, David Sánchez, el hermano del presidente del Gobierno, ha respondido solo a su abogado en el juicio que se celebra en la Audiencia de Badajoz por delitos de tráfico de influencias y prevaricación en torno a su contratación. En apenas diez minutos ha despachado el trámite que se ha sustanciado en su intento de reconducir el desastroso testimonio que prestó en la fase de instrucción cuando fue incapaz de explicar qué era la Oficina de Artes Escénicas de la que era titular y dónde se ubicaba. Ayer, rizando el rizo, aseguró que la Oficina «no era un edificio, o lugar físico, sino una categoría administrativa». También que no tenía influencia ni capacidad para decidir nada en la Diputación. Esto es, como diría su hermano, que todo era una inventada. Pero si fuera así, por qué se molestó la cloaca sanchista en actuar contra la juez Biedma y los investigadores de la UCO. El rastro es incontestable.
