Ha fallecido Luis de Velasco, quien fuera, en su última etapa profesional, portavoz de UPyD en la Asamblea de Madrid entre 2011 y 2015, que hizo que coincidiese con él en muchas comisiones de presupuestos, al ser yo entonces viceconsejero de Hacienda. Técnico Comercial y Economista del Estado, este jurista y economista, que fue secretario de Estado en el primer gobierno de Felipe González, era una persona muy bien formada, culta y educada, elementos que hoy en día, por desgracia, se van perdiendo en la política. Llegó a la política regional al final de su carrera, e incorporaba la buena formación de años antes, aportando un valor añadido muy importante a la vida política regional. Sus ideas eran de izquierdas, socialdemócrata, con una importante base intervencionista, como tantos economistas de su generación, que unos evolucionaron más tarde hacia el liberalismo clásico y otros, como él, se quedaron instalados en la socialdemocracia. Por tanto, teníamos una idea de la política económica opuesta: la mía, basada en el liberalismo clásico, un gasto limitado, unos impuestos bajos y menor presencia del sector público en la economía. La suya, mucho más ligada a una política fiscal expansiva por el lado del gasto, sin excesivo entusiasmo –tampoco frontal oposición– por las bajadas de impuestos y una confianza importante en el sector público como agente económico intervencionista en la economía. Discrepábamos en muchos aspectos económicos, pero siempre era un placer escucharlo, porque siempre ofrecía alguna enseñanza. Completaba una comisión de presupuestos de la Asamblea madrileña magnífica: Luis de Velasco, por UPyD; el profesor Carmona y su magnífico equipo, por el PSOE; Libertad Martínez y Antero Ruiz, por IU; y Pedro Muñoz Abrines, por el PP, conformaban una de las comisiones parlamentarias más potentes, donde, más allá de la política, había respeto, educación, buenas maneras y buena formación. La última vez que lo vi fue hace once años, saliendo de la boca de metro de Sevilla que había entonces al lado de la antigua sede del Banco de Bilbao: yo iba a la Consejería, en Carrera, y él a la sede de su partido, en Cedaceros. Anteayer, a través del profesor Carmona me enteré de su fallecimiento. Se ha marchado un gran economista y un gran profesional, pero, sobre todo, se ha ido un Señor. Descanse en Paz.
Se ha marchado un gran economista y un gran profesional, pero, sobre todo, se ha ido un Señor
Ha fallecido Luis de Velasco, quien fuera, en su última etapa profesional, portavoz de UPyD en la Asamblea de Madrid entre 2011 y 2015, que hizo que coincidiese con él en muchas comisiones de presupuestos, al ser yo entonces viceconsejero de Hacienda.Técnico Comercial y Economista del Estado, este jurista y economista, que fue secretario de Estado en el primer gobierno de Felipe González, era una persona muy bien formada, culta y educada, elementos que hoy en día, por desgracia, se van perdiendo en la política. Llegó a la política regional al final de su carrera, e incorporaba la buena formación de años antes, aportando un valor añadido muy importante a la vida política regional.Sus ideas eran de izquierdas, socialdemócrata, con una importante base intervencionista, como tantos economistas de su generación, que unos evolucionaron más tarde hacia el liberalismo clásico y otros, como él, se quedaron instalados en la socialdemocracia. Por tanto, teníamos una idea de la política económica opuesta: la mía, basada en el liberalismo clásico, un gasto limitado, unos impuestos bajos y menor presencia del sector público en la economía. La suya, mucho más ligada a una política fiscal expansiva por el lado del gasto, sin excesivo entusiasmo –tampoco frontal oposición– por las bajadas de impuestos y una confianza importante en el sector público como agente económico intervencionista en la economía.Discrepábamos en muchos aspectos económicos, pero siempre era un placer escucharlo, porque siempre ofrecía alguna enseñanza. Completaba una comisión de presupuestos de la Asamblea madrileña magnífica: Luis de Velasco, por UPyD; el profesor Carmona y su magnífico equipo, por el PSOE; Libertad Martínez y Antero Ruiz, por IU; y Pedro Muñoz Abrines, por el PP, conformaban una de las comisiones parlamentarias más potentes, donde, más allá de la política, había respeto, educación, buenas maneras y buena formación.La última vez que lo vi fue hace once años, saliendo de la boca de metro de Sevilla que había entonces al lado de la antigua sede del Banco de Bilbao: yo iba a la Consejería, en Carrera, y él a la sede de su partido, en Cedaceros. Anteayer, a través del profesor Carmona me enteré de su fallecimiento. Se ha marchado un gran economista y un gran profesional, pero, sobre todo, se ha ido un Señor. Descanse en Paz.
