La crisis de la vivienda se ha convertido en un incómodo retrato de la política del Gobierno. Mientras el Ejecutivo PSOE-Sumar proclama su compromiso con el derecho a una vivienda digna, los precios siguen disparados y acceder a una casa se aleja cada vez más de las posibilidades de miles de familias y jóvenes. Los datos son elocuentes: la vivienda se encareció un 14,2% interanual en septiembre, muy por encima del umbral del 9% que la Comisión Europea utiliza como señal de alerta ante posibles desequilibrios macroeconómicos. No estamos ante una dificultad menor, sino ante un problema que condiciona el ahorro, retrasa la emancipación y limita las oportunidades laborales. La vivienda no se abarata con propaganda ni con promesas. Hace falta suelo disponible, seguridad jurídica, menos trabas burocráticas y un impulso decidido a la construcción de vivienda asequible.
Mientras el Ejecutivo PSOE-Sumar proclama su compromiso con el derecho a una vivienda digna, los precios siguen disparados y acceder a una casa se aleja cada vez más de las posibilidades de miles de familias y jóvenes
La crisis de la vivienda se ha convertido en un incómodo retrato de la política del Gobierno. Mientras el Ejecutivo PSOE-Sumar proclama su compromiso con el derecho a una vivienda digna, los precios siguen disparados y acceder a una casa se aleja cada vez más de las posibilidades de miles de familias y jóvenes. Los datos son elocuentes: la vivienda se encareció un 14,2% interanual en septiembre, muy por encima del umbral del 9% que la Comisión Europea utiliza como señal de alerta ante posibles desequilibrios macroeconómicos. No estamos ante una dificultad menor, sino ante un problema que condiciona el ahorro, retrasa la emancipación y limita las oportunidades laborales. La vivienda no se abarata con propaganda ni con promesas. Hace falta suelo disponible, seguridad jurídica, menos trabas burocráticas y un impulso decidido a la construcción de vivienda asequible.
