Juanito fue muy importante en el Real Madrid sentimental de finales de los setenta y principios de los ochenta. Un futbolista que conectó mucho con la grada porque sentía el fútbol como un aficionado. Arbeloa, que lo ha nombrado mucho desde que llegó al banquillo, lo ha vuelto a nombrar para contextualizar la pelea entre Valverde y Tchouaméni. Su hijo lo ha comentado en redes. Juanito, según Arbeloa. El técnico madridista utilizó la figura de Juanito en la rueda de prensa previa al Clásico para defender que los jugadores del Real Madrid tienen que asumir sus errores y seguir adelante con la cabeza alta. Arbeloa ve en Juanito el modelo de lo que debe ser un madridista, alguien que competía con una intensidad desmedida y que cargaba con las consecuencias de sus actos sin esconderse. La pelea entre Valverde y Tchouaméni, que ha generado debate en los últimos días, le sirvió al entrenador para abrir ese debate sobre la actitud y el compromiso dentro del vestuario. «Era el paradigma de lo que debe ser un jugador del Real Madrid. ¿Acaso no se equivocó nunca?», dijo Arbeloa.. El pisotón a Matthaus. La pregunta retórica del entrenador tiene mucho peso porque Juanito sí se equivocó, y de manera sonada. Era un futbolista muy técnico y muy pasional al mismo tiempo, y esa combinación le llevó en varias ocasiones a perder los papeles en momentos que no convenían. El episodio más recordado ocurrió en la temporada 1987, cuando el Real Madrid se enfrentó al Bayern de Múnich en una eliminatoria de la Copa de Europa. Juanito pisó a Lothar Matthäus en ese encuentro y la sanción que le cayó fue histórica y no jugó nunca más en el Real Madrid.. Lo curioso es que Hansi Flick estaba en aquella plantilla del Bayern. El técnico alemán llegó al club bávaro en 1987 y, aunque no jugó aquel partido concreto contra el Madrid, vivió desde dentro la repercusión que tuvo el pisotón de Juanito. Por eso llamó la atención que, cuando los periodistas le preguntaron por las palabras de Arbeloa y por la figura del extremo malagueño, Flick respondiera de una manera que dejó a todos un poco descolocados. «No contestaré esa pregunta. Lo siento. No sabría qué decir», afirmó el entrenador del Barcelona. Dijo que no sabía quién era Juanito, y esa respuesta, aunque pudo parecer espontánea, le sacó de un terreno que podría haberle resultado incómodo. Flick eligió el desconocimiento como salida y zanjó el asunto sin añadir más.. «Aprender y seguir mejorando». La reacción más emotiva llegó desde fuera de los campos. Roberto, el hijo de Juanito, agradeció públicamente las palabras del técnico madridista y lo hizo con una frase que resume bien el espíritu que Arbeloa quería transmitir: «Agradezco siempre a Álvaro la admiración y cariño con el que trata a la figura de mi padre. Para todos los que queremos el bien para el club, el ejemplo de hoy es el camino correcto. Todos nos equivocamos, hay que castigar el error, aprender y seguir mejorando». El hijo del jugador entendió perfectamente el mensaje porque el mensaje era justo, y porque reivindicar a Juanito desde la honestidad, reconociendo sus luces y sus sombras, es mucho más potente que idealizarlo.. Arbeloa sabe lo que hace cuando rescata ese nombre. Juanito es una figura que une generaciones en el madridismo, un símbolo de entrega que la afición lleva grabado en la memoria. Usarlo ahora, en un momento en el que el vestuario atraviesa tensiones internas y el equipo necesita cohesión, es una manera de recordarle a los jugadores qué significa vestir esa camiseta. El mensaje que lanzó el entrenador es que equivocarse forma parte del fútbol, que lo importante es la reacción y que la exigencia del club no desaparece porque haya un mal resultado o un mal momento.
Juanito fue muy importante en el Real Madrid sentimental de finales de los setenta y principios de los ochenta. Un futbolista que conectó mucho con la grada porque sentía el fútbol como un aficionado. Arbeloa, que lo ha nombrado mucho desde que llegó al banquillo, lo ha vuelto a nombrar para contextualizar la pelea entre Valverde y Tchouaméni. Su hijo lo ha comentado en redes. Juanito, según Arbeloa. El técnico madridista utilizó la figura de Juanito en la rueda de prensa previa al Clásico para defender que los jugadores del Real Madrid tienen que asumir sus errores y seguir adelante con la cabeza alta. Arbeloa ve en Juanito el modelo de lo que debe ser un madridista, alguien que competía con una intensidad desmedida y que cargaba con las consecuencias de sus actos sin esconderse. La pelea entre Valverde y Tchouaméni, que ha generado debate en los últimos días, le sirvió al entrenador para abrir ese debate sobre la actitud y el compromiso dentro del vestuario. «Era el paradigma de lo que debe ser un jugador del Real Madrid. ¿Acaso no se equivocó nunca?», dijo Arbeloa.. El pisotón a Matthaus. La pregunta retórica del entrenador tiene mucho peso porque Juanito sí se equivocó, y de manera sonada. Era un futbolista muy técnico y muy pasional al mismo tiempo, y esa combinación le llevó en varias ocasiones a perder los papeles en momentos que no convenían. El episodio más recordado ocurrió en la temporada 1987, cuando el Real Madrid se enfrentó al Bayern de Múnich en una eliminatoria de la Copa de Europa. Juanito pisó a Lothar Matthäus en ese encuentro y la sanción que le cayó fue histórica y no jugó nunca más en el Real Madrid.. Lo curioso es que Hansi Flick estaba en aquella plantilla del Bayern. El técnico alemán llegó al club bávaro en 1987 y, aunque no jugó aquel partido concreto contra el Madrid, vivió desde dentro la repercusión que tuvo el pisotón de Juanito. Por eso llamó la atención que, cuando los periodistas le preguntaron por las palabras de Arbeloa y por la figura del extremo malagueño, Flick respondiera de una manera que dejó a todos un poco descolocados. «No contestaré esa pregunta. Lo siento. No sabría qué decir», afirmó el entrenador del Barcelona. Dijo que no sabía quién era Juanito, y esa respuesta, aunque pudo parecer espontánea, le sacó de un terreno que podría haberle resultado incómodo. Flick eligió el desconocimiento como salida y zanjó el asunto sin añadir más.. «Aprender y seguir mejorando». La reacción más emotiva llegó desde fuera de los campos. Roberto, el hijo de Juanito, agradeció públicamente las palabras del técnico madridista y lo hizo con una frase que resume bien el espíritu que Arbeloa quería transmitir: «Agradezco siempre a Álvaro la admiración y cariño con el que trata a la figura de mi padre. Para todos los que queremos el bien para el club, el ejemplo de hoy es el camino correcto. Todos nos equivocamos, hay que castigar el error, aprender y seguir mejorando». El hijo del jugador entendió perfectamente el mensaje porque el mensaje era justo, y porque reivindicar a Juanito desde la honestidad, reconociendo sus luces y sus sombras, es mucho más potente que idealizarlo.. Arbeloa sabe lo que hace cuando rescata ese nombre. Juanito es una figura que une generaciones en el madridismo, un símbolo de entrega que la afición lleva grabado en la memoria. Usarlo ahora, en un momento en el que el vestuario atraviesa tensiones internas y el equipo necesita cohesión, es una manera de recordarle a los jugadores qué significa vestir esa camiseta. El mensaje que lanzó el entrenador es que equivocarse forma parte del fútbol, que lo importante es la reacción y que la exigencia del club no desaparece porque haya un mal resultado o un mal momento.
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