En Europa empezamos a dar carta de naturaleza a algo que hasta ahora era poco menos que impensable. Alemania ha emprendido una senda de rearme militar que a muchos inquieta, por razones obvias. En la Cumbre de Munich, el canciller Merz ha dado un paso más al reivindicar el armamento nuclear para defenderse de Rusia. No es muy conocido que desde Moscú se haya lanzado amenaza alguna contra Berlín, pero parece ser la coartada perfecta para justificar que Alemania vuelva a ser la potencia militar que siempre fue, y que tan malos recuerdos trae.. Alguien dirá que Merz no es Hitler, aunque es sabido que el actual canciller tiene vínculos familiares con el nazismo. También los tiene Von der Leyen, lo que por otra parte es bastante normal en un país en el que, en un momento dado, gran parte de la población manifestó o consintió apoyo al «führer». Ni Merz ni Von der Leyen son nazis, eso es una obviedad, pero también lo es que si la AfD de Alice Weidel, partido al que ambos consideran de ultraderecha, llegara mañana al poder, el nuevo arsenal militar amasado por Merz pasaría a ser controlado y utilizado por Weidel, e igual eso resulta inquietante para los actuales dirigentes de la OTAN.. Cierto que Merz tiene un perfil, al menos en apariencia, mucho más militarista que Weidel, aunque eso podría ser engañoso. Merz es, además y, sobre todo, un político tan estrechamente vinculado a los intereses de Black Rock como Macron en Francia a los de la familia Rothschild, para la que siempre trabajó. Dicen algunos que es algo parecido a lo que le pasa a Pedro Sánchez con Soros, entusiasta aplaudidor de las políticas que emprende en España nuestro timonel.. A Macron le acaba de sacudir como una bomba el caso de sus correos electrónicos con Epstein, a través del director del Foro Económico Mundial, para ver como lograban «reinventar y construir el formato de las instituciones internacionales».. Macron no ve bien que Alemania tenga armas nucleares, poniendo así más en valor las suyas. Sólo que, para contar con cierta fuerza de disuasión frente a Putin, sin Estados Unidos como pretende Merz, o Berlín se arma hasta los dientes o nadie más lo va a hacer. Alemania no es un país cualquiera. Es la locomotora europea. Pero si Alemania quiere tener el arma nuclear, ¿por qué los demás no? El presidente polaco ha dicho que su país también necesita la bomba nuclear. Ese parece ser el nuevo discurso en la UE, con la excepción de Sánchez.. Aunque para discurso, el de Marco Rubio en Múnich. El secretario de Estado de Trump ha dejado claro, como hace un año J.D. Vance, aunque con un lenguaje más amistoso, que la única Europa viable es la que reconoce el liderazgo de Estados Unidos. Rubio, como Vance y como Trump, no cree en «instituciones irrelevantes» como Naciones Unidas, y tampoco en la cultura woke europea, de ahí que hablara de «herencia» y «valores cristianos» para frenar el «declive de la civilización occidental». Rubio es «neocón» y Vance «maga», pero ambos creen que «Estados Unidos está trazando un nuevo camino», lejos de las políticas de «culto al clima» y «las oleadas de migración masivas». El que quiera entender, que entienda.
Si la AfD gana, controlará el arma nuclear que quiere Merz
En Europa empezamos a dar carta de naturaleza a algo que hasta ahora era poco menos que impensable. Alemania ha emprendido una senda de rearme militar que a muchos inquieta, por razones obvias. En la Cumbre de Munich, el canciller Merz ha dado un paso más al reivindicar el armamento nuclear para defenderse de Rusia. No es muy conocido que desde Moscú se haya lanzado amenaza alguna contra Berlín, pero parece ser la coartada perfecta para justificar que Alemania vuelva a ser la potencia militar que siempre fue, y que tan malos recuerdos trae.. Alguien dirá que Merz no es Hitler, aunque es sabido que el actual canciller tiene vínculos familiares con el nazismo. También los tiene Von der Leyen, lo que por otra parte es bastante normal en un país en el que, en un momento dado, gran parte de la población manifestó o consintió apoyo al «führer». Ni Merz ni Von der Leyen son nazis, eso es una obviedad, pero también lo es que si la AfD de Alice Weidel, partido al que ambos consideran de ultraderecha, llegara mañana al poder, el nuevo arsenal militar amasado por Merz pasaría a ser controlado y utilizado por Weidel, e igual eso resulta inquietante para los actuales dirigentes de la OTAN.. Cierto que Merz tiene un perfil, al menos en apariencia, mucho más militarista que Weidel, aunque eso podría ser engañoso. Merz es, además y, sobre todo, un político tan estrechamente vinculado a los intereses de Black Rock como Macron en Francia a los de la familia Rothschild, para la que siempre trabajó. Dicen algunos que es algo parecido a lo que le pasa a Pedro Sánchez con Soros, entusiasta aplaudidor de las políticas que emprende en España nuestro timonel.. A Macron le acaba de sacudir como una bomba el caso de sus correos electrónicos con Epstein, a través del director del Foro Económico Mundial, para ver como lograban «reinventar y construir el formato de las instituciones internacionales».. Macron no ve bien que Alemania tenga armas nucleares, poniendo así más en valor las suyas. Sólo que, para contar con cierta fuerza de disuasión frente a Putin, sin Estados Unidos como pretende Merz, o Berlín se arma hasta los dientes o nadie más lo va a hacer. Alemania no es un país cualquiera. Es la locomotora europea. Pero si Alemania quiere tener el arma nuclear, ¿por qué los demás no? El presidente polaco ha dicho que su país también necesita la bomba nuclear. Ese parece ser el nuevo discurso en la UE, con la excepción de Sánchez.. Aunque para discurso, el de Marco Rubio en Múnich. El secretario de Estado de Trump ha dejado claro, como hace un año J.D. Vance, aunque con un lenguaje más amistoso, que la única Europa viable es la que reconoce el liderazgo de Estados Unidos. Rubio, como Vance y como Trump, no cree en «instituciones irrelevantes» como Naciones Unidas, y tampoco en la cultura woke europea, de ahí que hablara de «herencia» y «valores cristianos» para frenar el «declive de la civilización occidental». Rubio es «neocón» y Vance «maga», pero ambos creen que «Estados Unidos está trazando un nuevo camino», lejos de las políticas de «culto al clima» y «las oleadas de migración masivas». El que quiera entender, que entienda.
