La inestabilidad internacional también podría afectar a la llegada de turistas y al suministro de piezas y vehículos
El sector del transporte de viajeros por carretera se suma a de los transportistas y reclama al Gobierno planes de contingencia para paliar el incremento de precios de los carburantes después de que el barril de petróleo haya roto la barrera de los 100 dólares por primera vez desde 2022 por la guerra en Irán. La patronal del transporte de viajeros por carretera, Confebus, exige a las administraciones una revisión extraordinaria de las tarifas que pagan los viajeros, en función de la energía, o bonificaciones en la fiscalidad del combustible para contrarrestar los efectos de la subida del precio del petróleo y del gas -ya en 60 euros por MWh- en sus costes.. «La escalada de conflictos bélicos en Oriente Medio comienza a tener efectos negativos en distintos sectores económicos, entre ellos el transporte de viajeros por carretera en España, debido principalmente a su impacto en los precios de la energía, los costes operativos y la estabilidad económica internacional», señala en un comunicado. «Para las empresas de transporte en autobús, el carburante representa uno de los principales costes de explotación, por lo que subidas prolongadas repercutirán negativamente en las compañías del sector», añade la patronal.. Además del impacto en la energía, Confebus apunta que la inestabilidad internacional también podría afectar a las cadenas de suministro y al coste de determinados materiales y componentes, incluidos vehículos, piezas o tecnología vinculada a la movilidad. Otro aspecto a considerar es el posible efecto sobre la actividad turística, uno de los motores del transporte discrecional y de largo recorrido en España. «Los contextos de incertidumbre global pueden influir en la confianza de los viajeros y en la planificación de desplazamientos internacionales, lo que a su vez podría tener repercusiones en la demanda de servicios de transporte», avisa.. Todas las asociaciones más representativas del transporte de viajeros y mercancías -Confebus en el primer caso y CETM y Astic en el segundo- han coincidido en sus peticiones de medidas para contener el impacto de las subidas de la energía en sus costes tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, el pasado 28 de febrero.. La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) ha pedido este lunes a los cargadores y a la cadena logística una revisión temporal de la fórmula utilizada para actualizar el precio del transporte por carretera, en la que pondere más el coste del combustible, lo que les permitiría trasladar las subidas a los servicios prestados.. Asimismo, la semana pasada tanto la CETM como la Asociación de Transporte Internacional por Carretera (Astic) -en las que el combustible representa aproximadamente un tercio de los costes de explotación- reclamaron medidas para contrarrestar el impacto del aumento del precio del combustible y pidieron compensaciones directas temporales, además de medidas fiscales o laborales. También la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (Ceees) pidió una rebaja temporal de los impuestos que gravan los combustibles, bien el IVA o el Impuesto Especial de Hidrocarburos, para contener la escalada de precios.
El sector del transporte de viajeros por carretera se suma a de los transportistas y reclama al Gobierno planes de contingencia para paliar el incremento de precios de los carburantes después de que el barril de petróleo haya roto la barrera de los 100 dólares por primera vez desde 2022 por la guerra en Irán. La patronal del transporte de viajeros por carretera, Confebus, exige a las administraciones una revisión extraordinaria de las tarifas que pagan los viajeros, en función de la energía, o bonificaciones en la fiscalidad del combustible para contrarrestar los efectos de la subida del precio del petróleo y del gas -ya en 60 euros por MWh- en sus costes.. «La escalada de conflictos bélicos en Oriente Medio comienza a tener efectos negativos en distintos sectores económicos, entre ellos el transporte de viajeros por carretera en España, debido principalmente a su impacto en los precios de la energía, los costes operativos y la estabilidad económica internacional», señala en un comunicado. «Para las empresas de transporte en autobús, el carburante representa uno de los principales costes de explotación, por lo que subidas prolongadas repercutirán negativamente en las compañías del sector», añade la patronal.. Además del impacto en la energía, Confebus apunta que la inestabilidad internacional también podría afectar a las cadenas de suministro y al coste de determinados materiales y componentes, incluidos vehículos, piezas o tecnología vinculada a la movilidad. Otro aspecto a considerar es el posible efecto sobre la actividad turística, uno de los motores del transporte discrecional y de largo recorrido en España. «Los contextos de incertidumbre global pueden influir en la confianza de los viajeros y en la planificación de desplazamientos internacionales, lo que a su vez podría tener repercusiones en la demanda de servicios de transporte», avisa.. Todas las asociaciones más representativas del transporte de viajeros y mercancías -Confebus en el primer caso y CETM y Astic en el segundo- han coincidido en sus peticiones de medidas para contener el impacto de las subidas de la energía en sus costes tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, el pasado 28 de febrero.. La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) ha pedido este lunes a los cargadores y a la cadena logística una revisión temporal de la fórmula utilizada para actualizar el precio del transporte por carretera, en la que pondere más el coste del combustible, lo que les permitiría trasladar las subidas a los servicios prestados.. Asimismo, la semana pasada tanto la CETM como la Asociación de Transporte Internacional por Carretera (Astic) -en las que el combustible representa aproximadamente un tercio de los costes de explotación- reclamaron medidas para contrarrestar el impacto del aumento del precio del combustible y pidieron compensaciones directas temporales, además de medidas fiscales o laborales. También la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (Ceees) pidió una rebaja temporal de los impuestos que gravan los combustibles, bien el IVA o el Impuesto Especial de Hidrocarburos, para contener la escalada de precios.
