A lo que comparten el eurodiputado Alvise Pérez, el agitador Vito Quiles, el líder de Vox, Santiago Abascal, y el grupo neonazi Núcleo Nacional, estos días se ha unido algo que les ha hermanado aún más: su estrategia fallida en Ceuta. Desde que el pasado jueves se produjera el acceso masivo de migrantes a la ciudad, las distintas facciones de la ultraderecha pusieron a funcionar su maquinaria para aprovecharlo como gasolina en sus planteamientos antiinmigración. Alvise Pérez trató de calentar los ánimos durante el fin de semana reclamando el “Estado de Sitio y la activación urgente de la Armada” ante la entrada de migrantes, y anunció que esperaba que “10.000 españoles venidos de la península” se trasladaran a la ciudad autónoma junto a él. Seguir leyendo
A lo que comparten el eurodiputado Alvise Pérez, el agitador Vito Quiles, el líder de Vox, Santiago Abascal, y el grupo neonazi Núcleo Nacional, estos días se ha unido algo que les ha hermanado aún más: su estrategia fallida en Ceuta. Desde que el pasado jueves se produjera el acceso masivo de migrantes a la ciudad, las distintas facciones de la ultraderecha pusieron a funcionar su maquinaria para aprovecharlo como gasolina en sus planteamientos antiinmigración. Alvise Pérez trató de calentar los ánimos durante el fin de semana reclamando el “Estado de Sitio y la activación urgente de la Armada” ante la entrada de migrantes, y anunció que esperaba que “10.000 españoles venidos de la península” se trasladaran a la ciudad autónoma junto a él. Convocó una manifestación a las ocho de la tarde del sábado, pero todo sucedió en sentido contrario al planeado. Fue él quien tuvo que salir escoltado de la Plaza de los Reyes, porque a ese “encuentro para defender la soberanía de España” se presentaron decenas de ciudadanos ceutíes, hastiados de los planteamientos de Alvise, que sentían como una ofensa personal, identitaria: “Si sois islamófobos aquí en Ceuta, a la puta calle. No os queremos aquí. Sin violencia, ¿eh? No vamos a empujar”, profirió un manifestante. Vito Quiles también fue recibido al grito de “yo soy español, español, yo estoy en mi país”, y Santiago Abascal no corrió mejor suerte. Otros veinte integrantes de la organización neonazi Núcleo Nacional tuvieron que ser escoltados hasta el puerto de Ceuta por la policía, mientras los vecinos les coreaban “es nuestra ciudad también” y “esto no es Torre Pacheco”. El líder de Vox, Santiago Abascal, el domingo en Ceuta. Álvaro García“Estos tipos no pueden plantarse aquí, tres días después de lo que ha ocurrido y encima querer quedar de héroes, explicando que vienen a salvarnos de los moros, porque nosotros también somos moros”, dice Uzman Bersabé, vecino del barrio de El Príncipe, que el sábado pasado fue uno de esos ceutíes que coreó junto a sus vecinos consignas contra la ultraderecha. Es musulmán, como el 43% de la población de esta ciudad fronteriza, según los datos del Estudio Demográfico de la Población Musulmana. Y español, como acreditan su pasaporte y sus raíces. “Los alvises y compañía vinieron a Ceuta, con guion preescrito desde Madrid, y se encontraron con la población musulmana, que es la que mayoritariamente ha tenido que hacerse cargo de la entrada masiva”, dice. Bersabe explica que, ya desde el inicio, son los vecinos de las barriadas los que han sufrido la consecuencia del aluvión de migrantes, porque “en el centro, los fachitas de pulserita y banderita, se cogieron el ferry y se largaron a la península. Luego volvieron cuando despejaron el centro, cuando lo blindaron”, critica. Considera que los planteamientos de partidos como el de Abascal son especialmente ofensivos para la poblaci
Los ceutíes musulmanes se rebelan contra los líderes de la ultraderecha que viajaron a la ciudad autónoma tras la entrada masiva de migrantes
