Nos encontramos en una era digital en la que prácticamente nuestro teléfono móvil ya parece parte de nosotros mismos. Entrar a las redes sociales, contestar WhatsApps o simplemente encender la pantalla sin pensarlo, se han convertido en gestos que hemos normalizado y hacemos en el día a día.
El problema de esto, más allá del daño que hace a la vista o de los problemas de salud tanto físicos como mentales que producen, es que también influye en la manera en la que nos relacionamos con nuestro círculo cercano.
Suecia en busca de una solución
Ante este problema que cada vez es más común, la Agencia de Salud Pública de Suecia ha tomado cartas en el asunto haciendo un llamamiento a los padres del país, para que dejen de usar sus teléfonos móviles a la hora de relacionarse con sus hijos. “Guarda tu teléfono cuando estés con tu hijo. Úsalo solo si es necesario o cuando lo estéis usando juntos”, dice el comunicado publicado por las autoridades del país.
En este comunicado, se menciona unos estudios experimentales han revelado que el uso de las pantallas por parte de los padres en momentos de interacción con sus hijos puede dañar las relaciones, y que los hijos de padres que consumen mucha pantalla, tienden a adquirir el mismo hábito.
La coordinadora del Grupo de Salud Digital del Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría (AEP), María Salmerón, indica que es algo con lo que los pediatras están de acuerdo, y que llevan años recomendando desde el sector. “Es algo que, en el fondo necesitamos todos, independientemente de nuestra edad”.
Los niños tienden a copiar los hábitos
Pone de ejemplo “cuando queremos contarle algo importante a alguien y esa persona que tenemos enfrente no quita el ojo de la pantalla. No te sientes mirado, escuchado ni atendido. Te sientes abandonado”. Al final siempre ha sido así, si quieres que un niño comience a tener hábitos saludables como hacer ejercicio o comer sano, primero debe ver a sus padres hacerlo.
Helena Frielingsdorf, psiquiatra e investigadora de la Agencia de Salud Pública de Suecia, explica que “los niños no solo se ven influenciados por lo que dicen los adultos, sino también por lo que hacen”. De hecho, está comprobado que los niños siempre van a prestar más atención a las acciones que ven, que a las palabras que se les dicen.
Nos encontramos en una era digital en la que prácticamente nuestro teléfono móvil ya parece parte de nosotros mismos. Entrar a las redes sociales, contestar WhatsApps o simplemente encender la pantalla sin pensarlo, se han convertido en gestos que hemos normalizado y hacemos en el día a día.. El problema de esto, más allá del daño que hace a la vista o de los problemas de salud tanto físicos como mentales que producen, es que también influye en la manera en la que nos relacionamos con nuestro círculo cercano.. Suecia en busca de una solución. Ante este problema que cada vez es más común, la Agencia de Salud Pública de Suecia ha tomado cartas en el asunto haciendo un llamamiento a los padres del país, para que dejen de usar sus teléfonos móviles a la hora de relacionarse con sus hijos. “Guarda tu teléfono cuando estés con tu hijo. Úsalo solo si es necesario o cuando lo estéis usando juntos”, dice el comunicado publicado por las autoridades del país.. En este comunicado, se menciona unos estudios experimentales han revelado que el uso de las pantallas por parte de los padres en momentos de interacción con sus hijos puede dañar las relaciones, y que los hijos de padres que consumen mucha pantalla, tienden a adquirir el mismo hábito.. La coordinadora del Grupo de Salud Digital del Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría (AEP), María Salmerón, indica que es algo con lo que los pediatras están de acuerdo, y que llevan años recomendando desde el sector. “Es algo que, en el fondo necesitamos todos, independientemente de nuestra edad”.. Los niños tienden a copiar los hábitos. Pone de ejemplo “cuando queremos contarle algo importante a alguien y esa persona que tenemos enfrente no quita el ojo de la pantalla. No te sientes mirado, escuchado ni atendido. Te sientes abandonado”. Al final siempre ha sido así, si quieres que un niño comience a tener hábitos saludables como hacer ejercicio o comer sano, primero debe ver a sus padres hacerlo.. Helena Frielingsdorf, psiquiatra e investigadora de la Agencia de Salud Pública de Suecia, explica que “los niños no solo se ven influenciados por lo que dicen los adultos, sino también por lo que hacen”. De hecho, está comprobado que los niños siempre van a prestar más atención a las acciones que ven, que a las palabras que se les dicen.
Según unos estudios experimentales, estar pendiente del móvil mientras pasas tiempo con tus hijos no solo daña la relación, sino también hacer que los menores terminen imitando este comportamiento
Nos encontramos en una era digital en la que prácticamente nuestro teléfono móvil ya parece parte de nosotros mismos. Entrar a las redes sociales, contestar WhatsApps o simplemente encender la pantalla sin pensarlo, se han convertido en gestos que hemos normalizado y hacemos en el día a día.. El problema de esto, más allá del daño que hace a la vista o de los problemas de salud tanto físicos como mentales que producen, es que también influye en la manera en la que nos relacionamos con nuestro círculo cercano.. Suecia en busca de una solución. Ante este problema que cada vez es más común, la Agencia de Salud Pública de Suecia ha tomado cartas en el asunto haciendo un llamamiento a los padres del país, para que dejen de usar sus teléfonos móviles a la hora de relacionarse con sus hijos. “Guarda tu teléfono cuando estés con tu hijo. Úsalo solo si es necesario o cuando lo estéis usando juntos”, dice el comunicado publicado por las autoridades del país.. En este comunicado, se menciona unos estudios experimentales han revelado que el uso de las pantallas por parte de los padres en momentos de interacción con sus hijos puede dañar las relaciones, y que los hijos de padres que consumen mucha pantalla, tienden a adquirir el mismo hábito.. La coordinadora del Grupo de Salud Digital del Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría (AEP), María Salmerón, indica que es algo con lo que los pediatras están de acuerdo, y que llevan años recomendando desde el sector. “Es algo que, en el fondo necesitamos todos, independientemente de nuestra edad”.. Los niños tienden a copiar los hábitos. Pone de ejemplo “cuando queremos contarle algo importante a alguien y esa persona que tenemos enfrente no quita el ojo de la pantalla. No te sientes mirado, escuchado ni atendido. Te sientes abandonado”. Al final siempre ha sido así, si quieres que un niño comience a tener hábitos saludables como hacer ejercicio o comer sano, primero debe ver a sus padres hacerlo.. Helena Frielingsdorf, psiquiatra e investigadora de la Agencia de Salud Pública de Suecia, explica que “los niños no solo se ven influenciados por lo que dicen los adultos, sino también por lo que hacen”. De hecho, está comprobado que los niños siempre van a prestar más atención a las acciones que ven, que a las palabras que se les dicen.
