El inversor critica el papel de la banca en el programa Tu Casa y cuestiona que la aportación estatal sea suficiente para que las entidades concedan hipotecas a compradores sin ahorros para la entrada
El nuevo programa de financiación pública para facilitar la compra de la primera vivienda ha abierto el debate sobre sus posibles efectos en el mercado inmobiliario. La línea Tu Casa, que contempla préstamos sin intereses de hasta 50.000 euros, pretende ayudar a quienes pueden afrontar una hipoteca, pero no disponen de suficientes ahorros para pagar la entrada.. Sin embargo, Jon Goitia, propietario de 15 viviendas, ha cuestionado que esta medida vaya a resolver las dificultades de acceso a la vivienda. Durante su intervención en Espejo Público, de Antena 3, ha puesto el foco en el papel de los bancos y en las consecuencias que, a su juicio, podrían tener las restricciones sobre los propietarios.. El propietario considera que las medidas dirigidas a limitar la actividad de los grandes tenedores pueden terminar afectando también a quienes tienen menos inmuebles y menos capacidad económica para afrontar cambios regulatorios. Según su planteamiento, parte de esos propietarios podría optar por vender ante las dificultades que percibe para mantener sus viviendas en el mercado.. «Ellos piensan: apretamos las tuercas a los propietarios pequeños, no van a poder soportar la presión y van a vender», afirma Goitia.. Desde su perspectiva, si al mismo tiempo se restringe la compra por parte de los grandes fondos, las viviendas que salgan al mercado podrían terminar en manos de personas que buscan acceder a su primera casa, apoyadas por la financiación pública anunciada por el Gobierno.. Se trata de una previsión del propio inversor sobre cómo podrían reaccionar los propietarios y evolucionar las compraventas. Goitia ya había expresado en Espejo Público su preocupación por el efecto que las medidas gubernamentales podrían tener en la oferta de viviendas disponibles.. El propietario cuestiona que los bancos concedan hipotecas a quienes necesitan los 50.000 euros públicos. La principal duda que plantea Goitia tiene que ver con la concesión de las hipotecas. El programa permite obtener financiación pública para cubrir hasta el 20% del valor de la vivienda, con un máximo de 50.000 euros, pero funciona como complemento del préstamo privado y no garantiza que el banco apruebe la operación.. Por eso, el propietario se pregunta qué ocurrirá con quienes no cuentan con ahorros suficientes para afrontar la entrada y tampoco cumplen, a juicio de la entidad, los criterios habituales de solvencia. «¿Por qué los bancos van a prestar el dinero a esas personas que a día de hoy son insolventes y que, según sus criterios de financiación, siguen siendo insolventes?», plantea.. Goitia sostiene que uno de los aspectos que valoran las entidades es que el comprador aporte parte de sus propios recursos. «Un banco siempre dice que lo que exige es que el deudor se juegue algo, porque, si no se juega nada, no tiene incentivo para pagar», argumenta. Desde esa perspectiva, cuestiona que la aportación pública de la entrada sea suficiente para que las entidades cambien sus criterios de riesgo.. Jon Goitia plantea que el Gobierno podría terminar presionando a la banca para conceder los préstamos. El inversor llega incluso a poner en duda que el anuncio de la financiación pública sea suficiente para garantizar el acceso a una hipoteca. A su juicio, si las entidades siguen considerando que determinados compradores no reúnen las condiciones necesarias, el problema no quedará resuelto con la aportación del Estado.. «Si los 50.000 de entrada se los va a poner el Gobierno, seguramente no van a prestar dinero», afirma. A continuación, plantea la posibilidad de que el Ejecutivo impulse una norma para obligar a los bancos a financiar a determinados compradores. «¿Qué van a sacar, un decreto para obligar a los bancos a que financien a quien ellos digan que tienen que financiar?», pregunta.
El nuevo programa de financiación pública para facilitar la compra de la primera vivienda ha abierto el debate sobre sus posibles efectos en el mercado inmobiliario. La línea Tu Casa, que contempla préstamos sin intereses de hasta 50.000 euros, pretende ayudar a quienes pueden afrontar una hipoteca, pero no disponen de suficientes ahorros para pagar la entrada.. Sin embargo, Jon Goitia, propietario de 15 viviendas, ha cuestionado que esta medida vaya a resolver las dificultades de acceso a la vivienda. Durante su intervención en Espejo Público, de Antena 3, ha puesto el foco en el papel de los bancos y en las consecuencias que, a su juicio, podrían tener las restricciones sobre los propietarios.. El propietario considera que las medidas dirigidas a limitar la actividad de los grandes tenedores pueden terminar afectando también a quienes tienen menos inmuebles y menos capacidad económica para afrontar cambios regulatorios. Según su planteamiento, parte de esos propietarios podría optar por vender ante las dificultades que percibe para mantener sus viviendas en el mercado.. «Ellos piensan: apretamos las tuercas a los propietarios pequeños, no van a poder soportar la presión y van a vender», afirma Goitia.. Desde su perspectiva, si al mismo tiempo se restringe la compra por parte de los grandes fondos, las viviendas que salgan al mercado podrían terminar en manos de personas que buscan acceder a su primera casa, apoyadas por la financiación pública anunciada por el Gobierno.. Se trata de una previsión del propio inversor sobre cómo podrían reaccionar los propietarios y evolucionar las compraventas. Goitia ya había expresado en Espejo Público su preocupación por el efecto que las medidas gubernamentales podrían tener en la oferta de viviendas disponibles.. El propietario cuestiona que los bancos concedan hipotecas a quienes necesitan los 50.000 euros públicos. La principal duda que plantea Goitia tiene que ver con la concesión de las hipotecas. El programa permite obtener financiación pública para cubrir hasta el 20% del valor de la vivienda, con un máximo de 50.000 euros, pero funciona como complemento del préstamo privado y no garantiza que el banco apruebe la operación.. Por eso, el propietario se pregunta qué ocurrirá con quienes no cuentan con ahorros suficientes para afrontar la entrada y tampoco cumplen, a juicio de la entidad, los criterios habituales de solvencia. «¿Por qué los bancos van a prestar el dinero a esas personas que a día de hoy son insolventes y que, según sus criterios de financiación, siguen siendo insolventes?», plantea.. Goitia sostiene que uno de los aspectos que valoran las entidades es que el comprador aporte parte de sus propios recursos. «Un banco siempre dice que lo que exige es que el deudor se juegue algo, porque, si no se juega nada, no tiene incentivo para pagar», argumenta. Desde esa perspectiva, cuestiona que la aportación pública de la entrada sea suficiente para que las entidades cambien sus criterios de riesgo.. Jon Goitia plantea que el Gobierno podría terminar presionando a la banca para conceder los préstamos. El inversor llega incluso a poner en duda que el anuncio de la financiación pública sea suficiente para garantizar el acceso a una hipoteca. A su juicio, si las entidades siguen considerando que determinados compradores no reúnen las condiciones necesarias, el problema no quedará resuelto con la aportación del Estado.. «Si los 50.000 de entrada se los va a poner el Gobierno, seguramente no van a prestar dinero», afirma. A continuación, plantea la posibilidad de que el Ejecutivo impulse una norma para obligar a los bancos a financiar a determinados compradores. «¿Qué van a sacar, un decreto para obligar a los bancos a que financien a quien ellos digan que tienen que financiar?», pregunta.
