Gran parte de la población está atenta a la evolución clínica de los pasajeros que han contraído el hantavirus mientras disfrutaban de un crucero de singular interés por los lugares tan maravillosos que contemplaron desde la meridional ciudad argentina de Ushuaia hasta Cabo Verde. Y que, por cierto, no incluía en su programa ni atracar ni fondear en Canarias. De momento, ya ha quedado bastante claro que antes de desembarcar del MV Hondius fondeado en aguas de Tenerife, no se les practicó una PCR para conocer si estaban infectados o no, lo que es evidente; era de un elemental sentido común haberlo realizado. Por los ya conocidos contagios de algunos cruceristas, como un estadounidense, un español y una francesa, entre otros, y dada la incertidumbre todavía existente entre los profesionales respecto a la mutación del virus, su contagio y evolución del mismo, se intensifica la duda acerca de la verdadera razón por la que fondearon en Tenerife en lugar de hacerlo en su destino previsto, que era Cabo Verde. Ya que reputados especialistas conocedores de los medios de que disponían acreditan que lo realizado en el desembarco español podía haberse efectuado perfectamente donde estaba previsto, al disponer de los medios adecuados para ello. Ahorrándoseles varios días de navegación a los pasajeros, y ahorrándoselo a España y en especial a las Islas Canarias, colocadas en el foco de atención mundial por la posibilidad de contagiarse si deciden viajar allí. Lo que además, y dada la importancia del turismo para las Islas Canarias, crearía un problema económico de envergadura notable. Que se añade al ya existente con ocasión de convertirse en destacada ruta utilizada por las mafias criminales para transportar a inmigrantes ilegales y muchos de ellos «menas», «menores no acompañados». Un auténtico espectáculo informativo ha efectuado el sanchismo gubernamental con el desembarco tinerfeño, poniéndolo como modelo de la solidaridad y moral humanitaria de los españoles, hasta el punto de que Sánchez ha manifestado que se siente «orgulloso» de ser español. Lo que no parece particularmente compatible con sus pactos con Otegi, Puigdemont y cía., que no parecen compartir ese «orgullo» suyo. Habrá que estar atentos a si promueve a su ministra Mónica García o a otro sanchista para suceder como director general al frente de la OMS al etíope y querido amigo Tedros Adhanom. Una conclusión que no es provisional, sino ya definitiva, es que la «cogobernanza» que Sánchez lanzó como modelo colaborativo entre su Gobierno y las CCAA con ocasión de la covid ha brillado por su ausencia con el hantavirus, al igual que con la dana –«si necesitan más medios, que los pidan»– la cogobernanza sanchista es para cuando le conviene.
Habrá que estar atentos a si promueve a su ministra Mónica García o a otro sanchista para suceder como director general al frente de la OMS al etíope y querido amigo Tedros Adhanom
Gran parte de la población está atenta a la evolución clínica de los pasajeros que han contraído el hantavirus mientras disfrutaban de un crucero de singular interés por los lugares tan maravillosos que contemplaron desde la meridional ciudad argentina de Ushuaia hasta Cabo Verde. Y que, por cierto, no incluía en su programa ni atracar ni fondear en Canarias. De momento, ya ha quedado bastante claro que antes de desembarcar del MV Hondius fondeado en aguas de Tenerife, no se les practicó una PCR para conocer si estaban infectados o no, lo que es evidente; era de un elemental sentido común haberlo realizado. Por los ya conocidos contagios de algunos cruceristas, como un estadounidense, un español y una francesa, entre otros, y dada la incertidumbre todavía existente entre los profesionales respecto a la mutación del virus, su contagio y evolución del mismo, se intensifica la duda acerca de la verdadera razón por la que fondearon en Tenerife en lugar de hacerlo en su destino previsto, que era Cabo Verde. Ya que reputados especialistas conocedores de los medios de que disponían acreditan que lo realizado en el desembarco español podía haberse efectuado perfectamente donde estaba previsto, al disponer de los medios adecuados para ello. Ahorrándoseles varios días de navegación a los pasajeros, y ahorrándoselo a España y en especial a las Islas Canarias, colocadas en el foco de atención mundial por la posibilidad de contagiarse si deciden viajar allí. Lo que además, y dada la importancia del turismo para las Islas Canarias, crearía un problema económico de envergadura notable. Que se añade al ya existente con ocasión de convertirse en destacada ruta utilizada por las mafias criminales para transportar a inmigrantes ilegales y muchos de ellos «menas», «menores no acompañados». Un auténtico espectáculo informativo ha efectuado el sanchismo gubernamental con el desembarco tinerfeño, poniéndolo como modelo de la solidaridad y moral humanitaria de los españoles, hasta el punto de que Sánchez ha manifestado que se siente «orgulloso» de ser español. Lo que no parece particularmente compatible con sus pactos con Otegi, Puigdemont y cía., que no parecen compartir ese «orgullo» suyo. Habrá que estar atentos a si promueve a su ministra Mónica García o a otro sanchista para suceder como director general al frente de la OMS al etíope y querido amigo Tedros Adhanom. Una conclusión que no es provisional, sino ya definitiva, es que la «cogobernanza» que Sánchez lanzó como modelo colaborativo entre su Gobierno y las CCAA con ocasión de la covid ha brillado por su ausencia con el hantavirus, al igual que con la dana –«si necesitan más medios, que los pidan»– la cogobernanza sanchista es para cuando le conviene.
