El consumo de los hogares, la construcción y el «efecto verano» en el mercado laboral han sostenido este crecimiento del 0,7% en el tercer trimestre, pero empieza a frenar
La economía española mantiene el pulso del crecimiento tras un avance del PIB del 0,7% en el segundo trimestre, una décima más que en el primero, por el consumo de las familias y la construcción, aunque ya atisba cierto frenazo por el impacto de la inflación. La demanda interna ha sido el principal motor, tras acelerar hasta el 1,2% intertrimestral (9 décimas más que en el primer trimestre), impulsado por el «efecto verano» en el mercado laboral.. La inversión también ha mostrado cierta reactivación con un mejor dinamismo gracias al último impulso de los fondos europeos, con la formación bruta de capital fijo creciendo un 1,4% intertrimestral (cuatro décimas más que en el primer trimestre), con especial fuerza en los productos de la propiedad intelectual (+3%), reflejo de la modernización de nuestra economía. Aunque ha sido el sector de la construcción el más activo, con un avance del 1% en el segundo trimestre.. En tasa interanual, el crecimiento del PIB al mismo nivel que en el cierre de 2025, en el 2,6%, con el consumo de los hogares acelerando al 3,5% (cinco décimas más que en el primer trimestre). Según apunta el Ministerio de Economía, este «buen comportamiento permite acumular un crecimiento en lo que va de año (‘carry over’) del 2,2%, favoreciendo que al cierre del ejercicio se cumpla la previsión del Gobierno del 2,6%». Por tanto, destaca que «España sigue liderando entre las grandes economías avanzadas en un contexto todavía marcado por la incertidumbre internacional».. Sin embargo, instituciones como la OCDE ya han avisado esta misma semana sobre una inflación imparable que puede llegar a rozar el 4% al final del año y ha adelantado una caída del PIB para 2027 hasta el 1,8%.. Información en elaboración
La economía española mantiene el pulso del crecimiento tras un avance del PIB del 0,7% en el segundo trimestre, una décima más que en el primero, por el consumo de las familias y la construcción, aunque ya atisba cierto frenazo por el impacto de la inflación. La demanda interna ha sido el principal motor, tras acelerar hasta el 1,2% intertrimestral (9 décimas más que en el primer trimestre), impulsado por el «efecto verano» en el mercado laboral.. La inversión también ha mostrado cierta reactivación con un mejor dinamismo gracias al último impulso de los fondos europeos, con la formación bruta de capital fijo creciendo un 1,4% intertrimestral (cuatro décimas más que en el primer trimestre), con especial fuerza en los productos de la propiedad intelectual (+3%), reflejo de la modernización de nuestra economía. Aunque ha sido el sector de la construcción el más activo, con un avance del 1% en el segundo trimestre.. En tasa interanual, el crecimiento del PIB al mismo nivel que en el cierre de 2025, en el 2,6%, con el consumo de los hogares acelerando al 3,5% (cinco décimas más que en el primer trimestre). Según apunta el Ministerio de Economía, este «buen comportamiento permite acumular un crecimiento en lo que va de año (‘carry over’) del 2,2%, favoreciendo que al cierre del ejercicio se cumpla la previsión del Gobierno del 2,6%». Por tanto, destaca que «España sigue liderando entre las grandes economías avanzadas en un contexto todavía marcado por la incertidumbre internacional».. Sin embargo, instituciones como la OCDE ya han avisado esta misma semana sobre una inflación imparable que puede llegar a rozar el 4% al final del año y ha adelantado una caída del PIB para 2027 hasta el 1,8%.. Información en elaboración
