Culpar al cambio climático de todo lo malo que nos pasa se ha convertido en la perfecta excusa para esconder tras esta tapadera la ineficacia galopante de muchas actuaciones del Gobierno y, en especial, del Ministerio de Transportes, con unas redes viarias y ferroviarias que empiezan a hacer aguas por todas partes. Y es una imagen casi literal. Pero, lejos de pedir perdón, asumir los errores y ponerse manos a la obra con los baches y las vías defectuosas, desde el Ministerio de Puente han decidido señalar al cambio climático como responsable último del caos en el transporte en España. Sin ir más lejos, el secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible, José Antonio Santano, soltó ayer en un acto de movilidad sostenible que, pese a que autovías y carreteras están llenas de boquetes y los trenes tienen que reducir la velocidad por el mal estado de las vías, el esfuerzo inversor que está realizando el Gobierno en materia de transporte e infraestructuras es espectacular y alcanzó los 5.300 millones de euros en el ámbito ferroviario en 2025, más del 50% destinados a la red convencional y a planes de Cercanías, y en el caso de la red de carreteras llega a 1.600 millones para los próximos cuatro años, que se sumará a las inversiones millonarias anuales de conservación. Pues una de dos, o sus actuaciones son ineficaces para solucionar el deterioro de las infraestructuras, o las redes de transportes han estado dejadas de la mano de Dios durante años y ahora nos damos cuenta de que no tenemos dinero suficiente para solucionarlo. Cualquiera de las dos me vale. Según aseguró Santano, la concatenación de borrascas registradas este año ha provocado un perjuicio económico de más de 500 millones de euros en daños en carreteras y en el resto de infraestructuras públicas, que ha agravado una situación ya de por sí problemática por la falta de inversión durante años. Y no vale decir que los gobiernos anteriores no hicieron nada. Lo que vale es hacer el trabajo para el que les han nombrado. Y hacerlo bien.
Lejos de pedir perdón, asumir los errores y ponerse manos a la obra con los baches y las vías defectuosas, desde el Ministerio de Puente han decidido señalar al cambio climático como responsable
Culpar al cambio climático de todo lo malo que nos pasa se ha convertido en la perfecta excusa para esconder tras esta tapadera la ineficacia galopante de muchas actuaciones del Gobierno y, en especial, del Ministerio de Transportes, con unas redes viarias y ferroviarias que empiezan a hacer aguas por todas partes. Y es una imagen casi literal. Pero, lejos de pedir perdón, asumir los errores y ponerse manos a la obra con los baches y las vías defectuosas, desde el Ministerio de Puente han decidido señalar al cambio climático como responsable último del caos en el transporte en España. Sin ir más lejos, el secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible, José Antonio Santano, soltó ayer en un acto de movilidad sostenible que, pese a que autovías y carreteras están llenas de boquetes y los trenes tienen que reducir la velocidad por el mal estado de las vías, el esfuerzo inversor que está realizando el Gobierno en materia de transporte e infraestructuras es espectacular y alcanzó los 5.300 millones de euros en el ámbito ferroviario en 2025, más del 50% destinados a la red convencional y a planes de Cercanías, y en el caso de la red de carreteras llega a 1.600 millones para los próximos cuatro años, que se sumará a las inversiones millonarias anuales de conservación. Pues una de dos, o sus actuaciones son ineficaces para solucionar el deterioro de las infraestructuras, o las redes de transportes han estado dejadas de la mano de Dios durante años y ahora nos damos cuenta de que no tenemos dinero suficiente para solucionarlo. Cualquiera de las dos me vale. Según aseguró Santano, la concatenación de borrascas registradas este año ha provocado un perjuicio económico de más de 500 millones de euros en daños en carreteras y en el resto de infraestructuras públicas, que ha agravado una situación ya de por sí problemática por la falta de inversión durante años. Y no vale decir que los gobiernos anteriores no hicieron nada. Lo que vale es hacer el trabajo para el que les han nombrado. Y hacerlo bien.
