Uno de los tópicos de la propaganda gubernamental es pretender que creamos que el inquilino de La Moncloa tiene prestigio e influencia en el mundo. Cuando se refieren a su continuidad le presentan como si fuera un moderno Titán que se enfrenta a la ultraderecha y a Trump. Es lo que dice a sus colaboradores como razón para no abandonar. No creo que el presidente de Estados Unidos sienta respeto o temor por el líder socialista. Es evidente que lo considera irrelevante. No importa, porque el ecosistema sanchista tiene su realidad paralela y compra con gran fervor los mensajes del aparato mediático monclovita. Conforme caen los líderes socialistas, más insisten que al final será el único referente de la lucha contra Trump. No creo que nadie se tome en serio a la irrelevante Internacional Socialista, cuya presidencia compró a golpe de talonario. Un ejemplo de su peso en la Unión Europea es que no fuera invitado a la cumbre informal convocada por Giorgia Meloni y Friedrich Merz.. Es cierto que los países tienen que coexistir en la UE y mantener relaciones cordiales, aunque algunos tengan gobiernos impresentables como el español. Las cuestiones en política exterior no son blanco o negro, pero, al margen de las mentiras y las manipulaciones, la realidad es que es prescindible. Hay varias razones, pero creo que el sentido común explica muy bien esa situación. No es un gobierno fiable y tiene una colección de socios y aliados muy poco recomendables. Sus amigos internacionales no son democracias, sino regímenes autoritarios. Su pretensión de ser el paladín contra Trump produce hilaridad. Me imagino que estará muy irritado por haber sido apartado, por enésima vez, de la toma de decisiones en la UE. Con la situación en España y las sucesivas derrotas electorales, era feliz paseándose por el mundo para que los medios afines recogieran sus periplos. Esta acumulación de fotos, que le vienen bien para la repisa de la chimenea o las estanterías, no reflejan otra cosa que una obsesión infantil por conseguir fuera el reconocimiento que se le niega en nuestro país. La Moncloa podría editar un álbum de fotos como recuerdo y mandárselo a los líderes europeos para convencerles que lo incluyan en las reuniones informales, ya que es bastante fotogénico.. Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)
«Estará muy irritado por haber sido apartado, por enésima vez, de la toma de decisiones en la UE»
Uno de los tópicos de la propaganda gubernamental es pretender que creamos que el inquilino de La Moncloa tiene prestigio e influencia en el mundo. Cuando se refieren a su continuidad le presentan como si fuera un moderno Titán que se enfrenta a la ultraderecha y a Trump. Es lo que dice a sus colaboradores como razón para no abandonar. No creo que el presidente de Estados Unidos sienta respeto o temor por el líder socialista. Es evidente que lo considera irrelevante. No importa, porque el ecosistema sanchista tiene su realidad paralela y compra con gran fervor los mensajes del aparato mediático monclovita. Conforme caen los líderes socialistas, más insisten que al final será el único referente de la lucha contra Trump. No creo que nadie se tome en serio a la irrelevante Internacional Socialista, cuya presidencia compró a golpe de talonario. Un ejemplo de su peso en la Unión Europea es que no fuera invitado a la cumbre informal convocada por Giorgia Meloni y Friedrich Merz.. Es cierto que los países tienen que coexistir en la UE y mantener relaciones cordiales, aunque algunos tengan gobiernos impresentables como el español. Las cuestiones en política exterior no son blanco o negro, pero, al margen de las mentiras y las manipulaciones, la realidad es que es prescindible. Hay varias razones, pero creo que el sentido común explica muy bien esa situación. No es un gobierno fiable y tiene una colección de socios y aliados muy poco recomendables. Sus amigos internacionales no son democracias, sino regímenes autoritarios. Su pretensión de ser el paladín contra Trump produce hilaridad. Me imagino que estará muy irritado por haber sido apartado, por enésima vez, de la toma de decisiones en la UE. Con la situación en España y las sucesivas derrotas electorales, era feliz paseándose por el mundo para que los medios afines recogieran sus periplos. Esta acumulación de fotos, que le vienen bien para la repisa de la chimenea o las estanterías, no reflejan otra cosa que una obsesión infantil por conseguir fuera el reconocimiento que se le niega en nuestro país. La Moncloa podría editar un álbum de fotos como recuerdo y mandárselo a los líderes europeos para convencerles que lo incluyan en las reuniones informales, ya que es bastante fotogénico.. Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)
