Ya sea en su sentido originario de valor superior del ordenamiento jurídico (art. 1 de la Constitución), como en el de institución fundamental del Estado (por otra parte, tan vinculados entre sí), lo cierto es que la Justicia en España atraviesa en estos momentos una situación muy complicada. Lentitud, desorganización, ausencia de medios personales y materiales, descoordinación administrativa, politización… etc. Las culpas están muy repartidas, pero no cabe negar que la responsabilidad del legislador y del Gobierno son mayúsculas, tanto por acción como por omisión.. La reforma es urgente y necesaria, pero no puede realizarse con la precipitación y la falta de rigor que han sido tan frecuentes en el pasado. Se impone un estudio profundo de las medidas, basadas en información objetiva y fidedigna, antes de transitar un camino que puede constituir, ahora sí, la última oportunidad antes del desmoronamiento final de nuestro sistema de Justicia. Cuando todos estos factores se ponen en relación, hay que concluir que la Justicia en España, entendida en el primer sentido del término, como valor básico a perseguir, no sale bien parada. Y lo cierto es que su actual maltrato resulta extraordinariamente preocupante, especialmente si consideramos que ocurre en un contexto de graves dificultades económicas. Los españoles parecen dispuestos a asumir importantes sacrificios materiales, pero hay que recordar que nunca han sido muy dóciles cuando comprueban que tales sacrificios no se reparten equitativamente; reparto equitativo que, a la postre, constituye el auténtico sentido de la Justicia tal como la definió Ulpiano en la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo.. En «La justicia amenazada» (Espasa 2025), el magistrado de la Sala Penal del Tribunal Supremo, Manuel Marchena, analiza con preocupación y brillantez los actuales desafíos a la independencia judicial y la degradación institucional de la Justicia en España. La justicia amenazada. Retos del derecho en una sociedad en conflicto, se estructura en torno a 6 grandes bloques temáticos y 50 preguntas clave, abordando un total de 12 temas capitales sobre la situación del Poder Judicial en España. No se trata de un manual técnico para juristas, sino de una obra accesible para cualquier ciudadano interesado en el funcionamiento de nuestro ordenamiento democrático. Revisa con agudeza y hasta con cierto sentido del humor muy canario, la crisis del Consejo General del Poder Judicial, el papel y la imparcialidad del fiscal general del Estado, los aforamientos políticos y los ataques a la separación de poderes. Sostiene Marchena que la autonomía de los jueces sufre constantes presiones y colonizaciones por parte del poder político.. Algunos han considerado esta brillante obra un alegato valiente, oportuno y realista frente a los embates al sistema judicial y la demagogia legislativa. Destacan así la claridad del diagnóstico de Manuel Marchena sobre la erosión del Estado de derecho y las soluciones que apunta. Para otros, se interpreta este libro como la perspectiva particular de un juez «conservador» que cuestiona la legitimidad de las mayorías parlamentarias y de las reformas promovidas por el Gobierno socialista, contrarrestando sus tesis con la advertencia de la existencia de la politización de la justicia (lawfare) y el exceso de protagonismo político de su autor. Pero «La justicia amenazada» es un libro de recomendada lectura para los juristas y el público en general. Trata sobre las ideas y preocupaciones que jalonan la trayectoria de 40 años de Marchena como servidor público, que nos ofrece una obra valiente y necesaria. Un texto que no es solo un alegato en defensa de un sistema judicial que se enfrenta a las presiones del poder político y a la galopante demagogia, sino que acierta en situar a la Justicia como una amenaza para los políticos que se corrompen y mienten a los ciudadanos.. Estamos, sin duda, ante una muy interesante reflexión por parte de quien quizá haya que situar en el número uno de los juristas de España, sobre los temas más candentes en estos momentos en la Justicia. En este sentido, no quiero finalizar esta reseña de «La Justicia amenazada» sin destacar la manera como analiza Manuel Marchena el relevante asunto de la violencia sobre la mujer, desde dónde veníamos en su tratamiento y hasta dónde hemos llegado en la actualidad. Con unas magníficas y muy oportunas citas musicales y literarias: la del escritor favorito del autor, Benito Pérez Galdós, con un pasaje de una de sus mejores novelas, «Fortunata y Jacinta». El presidente del tribunal del «procés» ha elaborado, en definitiva, un relato preocupante, pero realista y extraordinariamente bien escrito, en el que de forma directa y amena explica cómo jueces y tribunales padecen las amenazas a este valor esencial de la equidad humana que es la Justicia.. Alfonso Villagómez Cebrián es magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y doctor en Derecho Administrativo.
Un relato preocupante, pero realista y extraordinariamente bien escrito, en el que de forma directa y amena explica cómo jueces y tribunales padecen las amenazas a este valor esencial de la equidad humana que es la Justicia
Ya sea en su sentido originario de valor superior del ordenamiento jurídico (art. 1 de la Constitución), como en el de institución fundamental del Estado (por otra parte, tan vinculados entre sí), lo cierto es que la Justicia en España atraviesa en estos momentos una situación muy complicada. Lentitud, desorganización, ausencia de medios personales y materiales, descoordinación administrativa, politización… etc. Las culpas están muy repartidas, pero no cabe negar que la responsabilidad del legislador y del Gobierno son mayúsculas, tanto por acción como por omisión.. La reforma es urgente y necesaria, pero no puede realizarse con la precipitación y la falta de rigor que han sido tan frecuentes en el pasado. Se impone un estudio profundo de las medidas, basadas en información objetiva y fidedigna, antes de transitar un camino que puede constituir, ahora sí, la última oportunidad antes del desmoronamiento final de nuestro sistema de Justicia. Cuando todos estos factores se ponen en relación, hay que concluir que la Justicia en España, entendida en el primer sentido del término, como valor básico a perseguir, no sale bien parada. Y lo cierto es que su actual maltrato resulta extraordinariamente preocupante, especialmente si consideramos que ocurre en un contexto de graves dificultades económicas. Los españoles parecen dispuestos a asumir importantes sacrificios materiales, pero hay que recordar que nunca han sido muy dóciles cuando comprueban que tales sacrificios no se reparten equitativamente; reparto equitativo que, a la postre, constituye el auténtico sentido de la Justicia tal como la definió Ulpiano en la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo.. En «La justicia amenazada» (Espasa 2025), el magistrado de la Sala Penal del Tribunal Supremo, Manuel Marchena, analiza con preocupación y brillantez los actuales desafíos a la independencia judicial y la degradación institucional de la Justicia en España. La justicia amenazada. Retos del derecho en una sociedad en conflicto, se estructura en torno a 6 grandes bloques temáticos y 50 preguntas clave, abordando un total de 12 temas capitales sobre la situación del Poder Judicial en España. No se trata de un manual técnico para juristas, sino de una obra accesible para cualquier ciudadano interesado en el funcionamiento de nuestro ordenamiento democrático. Revisa con agudeza y hasta con cierto sentido del humor muy canario, la crisis del Consejo General del Poder Judicial, el papel y la imparcialidad del fiscal general del Estado, los aforamientos políticos y los ataques a la separación de poderes. Sostiene Marchena que la autonomía de los jueces sufre constantes presiones y colonizaciones por parte del poder político.. Algunos han considerado esta brillante obra un alegato valiente, oportuno y realista frente a los embates al sistema judicial y la demagogia legislativa. Destacan así la claridad del diagnóstico de Manuel Marchena sobre la erosión del Estado de derecho y las soluciones que apunta. Para otros, se interpreta este libro como la perspectiva particular de un juez «conservador» que cuestiona la legitimidad de las mayorías parlamentarias y de las reformas promovidas por el Gobierno socialista, contrarrestando sus tesis con la advertencia de la existencia de la politización de la justicia (lawfare) y el exceso de protagonismo político de su autor. Pero «La justicia amenazada» es un libro de recomendada lectura para los juristas y el público en general. Trata sobre las ideas y preocupaciones que jalonan la trayectoria de 40 años de Marchena como servidor público, que nos ofrece una obra valiente y necesaria. Un texto que no es solo un alegato en defensa de un sistema judicial que se enfrenta a las presiones del poder político y a la galopante demagogia, sino que acierta en situar a la Justicia como una amenaza para los políticos que se corrompen y mienten a los ciudadanos.. Estamos, sin duda, ante una muy interesante reflexión por parte de quien quizá haya que situar en el número uno de los juristas de España, sobre los temas más candentes en estos momentos en la Justicia. En este sentido, no quiero finalizar esta reseña de «La Justicia amenazada» sin destacar la manera como analiza Manuel Marchena el relevante asunto de la violencia sobre la mujer, desde dónde veníamos en su tratamiento y hasta dónde hemos llegado en la actualidad. Con unas magníficas y muy oportunas citas musicales y literarias: la del escritor favorito del autor, Benito Pérez Galdós, con un pasaje de una de sus mejores novelas, «Fortunata y Jacinta». El presidente del tribunal del «procés» ha elaborado, en definitiva, un relato preocupante, pero realista y extraordinariamente bien escrito, en el que de forma directa y amena explica cómo jueces y tribunales padecen las amenazas a este valor esencial de la equidad humana que es la Justicia.. Alfonso Villagómez Cebrián es magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y doctor en Derecho Administrativo.
