Los proyectos que se han quedado desiertos tienen un presupuesto de 707 millones de euros
La escalada de precios que ha traído el conflicto de Oriente Medio está provocando que las constructoras no sólo tengan dificultades para ejecutar las obras públicas ya en marcha sino que está directamente imposibilitando la ejecución de proyectos como ya ocurriera en los años posteriores al final de la pandemia y el estallido de la guerra de Ucrania.Según datos recopilados por la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) directamente entre sus compañías asociadas, en lo que va de año han quedado desiertas, como mínimo, 1.130 licitaciones de obras civiles.CNC ha destacado para poner en contexto la dimensión del problema que el ritmo mensual al que las licitaciones están quedando desiertas es un 16% superior al que registró la patronal tras la guerra en Ucrania, de forma que ahora se ha alcanzado una media de 188 licitaciones desiertas cada mes, cuando entonces la cifra era de 162.De igual modo, la patronal ha destacado que el daño económico por las obras que no han podido iniciarse este año también es mayor, ya que en solo seis meses la cifra ha escalado hasta los 707 millones de euros, equivalente al 80% del importe registrado en el análisis anterior de doce meses (882,6 millones de euros).CNC ha detallado que más de ocho de cada diez licitaciones desiertas (82%) corresponden a contratos con un presupuesto base de licitación inferior a 500.000 euros a los que se puede presentar cualquier compañía. Sin embargo, el importe medio alcanza casi los 700.000 euros, lo que, a su juicio, pone de manifiesto que entre los expedientes afectados también figuran contratos de elevada cuantía.De hecho, entre las licitaciones que han quedado desiertas hay actuaciones con presupuestos de hasta casi 50 millones de euros, como la construcción de una nave en El Prat, la nueva Ciudad de la Justicia de Valladolid (35 millones), la construcción de nuevos depósitos y conducciones de combustible en Cádiz (32 millones) o la promoción de viviendas protegidas en Las Palmas de Gran Canaria (más de 29 millones).Como ha destacado el presidente de la CNC, Pedro Fernández Alén, si los contratos quedan desiertos es porque, directamente, «los números no salen» por el aumento de los costes. Según ha asegurado, desde 2016, el crecimiento medio de los costes de los insumos de la construcción ha oscilado entre el 30% y el 40% según la tipología de las obras y los materiales. A ello, según el directivo, hay que sumar el incremento del 28,5% del IPC.Junto a los contratos desiertos, la patronal ha remarcado que la gravedad del problema se manifiesta también en la baja concurrencia a los contratos. En concreto, CNC ha identificado 1.877 procedimientos de contratación pública con una concurrencia insuficiente, ya sea por ausencia de ofertas o por la presentación de una única oferta. En este sentido, 747 licitaciones tuvieron un único licitador, algo que atribuyen a que se trata de proyectos fuera de precio o que, directamente, están di
La escalada de precios que ha traído el conflicto de Oriente Medio está provocando que las constructoras no sólo tengan dificultades para ejecutar las obras públicas ya en marcha sino que está directamente imposibilitando la puesta en marcha de nuevos proyectos como ya ocurriera en los años posteriores al final de la pandemia y el estallido de la guerra de Ucrania. Según datos recopilados por la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) directamente entre sus compañías asociadas, en lo que va de año han quedado desiertas, como mínimo, 1.130 licitaciones de obras civiles. CNC ha destacado para poner en contexto la dimensión del problema que el ritmo mensual al que las licitaciones están quedando desiertas es un 16% superior al que registró la patronal tras la guerra en Ucrania, de forma que ahora se ha alcanzado una media de 188 licitaciones desiertas cada mes, cuando entonces la cifra era de 162. De igual modo, la patronal ha destacado que el daño económico por las obras que no han podido iniciarse este año también es mayor, ya que en solo seis meses la cifra ha escalado hasta los 707 millones de euros, equivalente al 80% del importe registrado en el análisis anterior de doce meses (882,6 millones de euros). CNC ha detallado que más de ocho de cada diez licitaciones desiertas (82%) corresponden a contratos con un presupuesto base de licitación inferior a 500.000 euros a los que se puede presentar cualquier compañía. Sin embargo, el importe medio alcanza casi los 700.000 euros, lo que, a su juicio, pone de manifiesto que entre los expedientes afectados también figuran contratos de elevada cuantía. De hecho, entre las licitaciones que han quedado desiertas hay actuaciones con presupuestos de hasta casi 50 millones de euros, como la construcción de una nave en El Prat, la nueva Ciudad de la Justicia de Valladolid (35 millones), la construcción de nuevos depósitos y conducciones de combustible en Cádiz (32 millones) o la promoción de viviendas protegidas en Las Palmas de Gran Canaria (más de 29 millones). Como ha destacado el presidente de la CNC, Pedro Fernández Alén, si los contratos se están quedando desiertos es porque, directamente, «los números no salen» por el aumento de los costes. Según ha asegurado, desde 2016, el crecimiento medio de los costes de los insumos de la construcción ha oscilado entre el 30% y el 40% según la tipología de las obras y los materiales. A ello, según el directivo, hay que sumar el incremento del 28,5% del IPC. Junto a los contratos desiertos, la patronal ha remarcado que la gravedad del problema se manifiesta también en la baja concurrencia a los contratos. En concreto, CNC ha identificado 1.877 procedimientos de contratación pública con una concurrencia insuficiente, ya sea por ausencia de ofertas o por la presentación de una única oferta. En este sentido, 747 licitaciones tuvieron un único licitador, algo que atribuyen a que se trata de proyectos fuera de preci
