Ayer 20 de febrero y en Madrid, en el Salón de Actos del Colegio Mayor San Pablo de la ACdP, –la Asociación Católica de Propagandistas–, tuvo lugar el comienzo de la fase diocesana del proceso de beatificación del Padre Ángel Ayala, sj. Un sacerdote de la Compañía de Jesús y fundador de dicha asociación católica de laicos, de especial presencia e influencia en España. Que lo fue y lo sigue siendo tanto en la vida política como en la universitaria, educativa, cultural y social, desde su fundación a comienzos del pasado siglo y hasta la actualidad. Coincidió precisamente ese solemne acto con el 66 aniversario de su fallecimiento, sucedido el 20 de febrero de 1960 en Madrid, apenas unos días antes de cumplir los 93 años de edad. El Padre Ayala es una personalidad que goza de un merecido reconocimiento por sus virtudes humanas y su intensa actividad orientada a preparar a jóvenes laicos mediante la formación y la educación adecuada, para poder intervenir en la vida pública con el objetivo de conseguir una sociedad en la que estén realmente presentes los principios y valores cristianos. Siendo reconocido –con justicia– como uno de los personajes católicos más relevantes del siglo XX en España. Fue una intensa vida dedicada a la formación de auténticas «minorías creativas cristianas» que consideró debían estar integradas por personas formadas y comprometidas en la consecución de ese objetivo. Resulta triste comprobar el tratamiento dado a este acto de ayer por destacados medios de comunicación «progresistas», mostrando una clara distancia con el Padre Ayala, al considerar que su eventual beatificación significaría una ayuda en favor de la labor de promoción y apoyo a instituciones «ultraderechistas» realizada por la ACdP. Es conocida la hostilidad hacia esos valores por parte de la «progresía ideológica internacional», con especial hincapié por parte del comunismo ateo y anticristiano que se experimentó en España con el Frente Popular en el gobierno en 1936. Precisamente, el Padre Ayala fundó lo que hoy es la ACdP coincidiendo con la Semana Trágica de Barcelona, sucedida la última semana de julio de 1909, que fue una huelga promovida por sindicatos anarquistas y obreros para protestar por la movilización de reservistas para combatir en la guerra de Marruecos. Huelga general que acabó materializándose en una persecución religiosa con más de 100 muertos, 2000 detenidos y la destrucción de gran cantidad de destrozos en iglesias y todo tipo de establecimientos eclesiales católicos. Sin duda premonitoria de la padecida durante la progresista Segunda República, unos años después, la mayor en los dos milenios de historia de la Iglesia en todo el mundo. «Minorías creativas» para evitar que se repitan esas tragedias.
Reconocido –con justicia– como uno de los personajes católicos más relevantes del siglo XX en España
Ayer 20 de febrero y en Madrid, en el Salón de Actos del Colegio Mayor San Pablo de la ACdP, –la Asociación Católica de Propagandistas–, tuvo lugar el comienzo de la fase diocesana del proceso de beatificación del Padre Ángel Ayala, sj. Un sacerdote de la Compañía de Jesús y fundador de dicha asociación católica de laicos, de especial presencia e influencia en España. Que lo fue y lo sigue siendo tanto en la vida política como en la universitaria, educativa, cultural y social, desde su fundación a comienzos del pasado siglo y hasta la actualidad. Coincidió precisamente ese solemne acto con el 66 aniversario de su fallecimiento, sucedido el 20 de febrero de 1960 en Madrid, apenas unos días antes de cumplir los 93 años de edad. El Padre Ayala es una personalidad que goza de un merecido reconocimiento por sus virtudes humanas y su intensa actividad orientada a preparar a jóvenes laicos mediante la formación y la educación adecuada, para poder intervenir en la vida pública con el objetivo de conseguir una sociedad en la que estén realmente presentes los principios y valores cristianos. Siendo reconocido –con justicia– como uno de los personajes católicos más relevantes del siglo XX en España. Fue una intensa vida dedicada a la formación de auténticas «minorías creativas cristianas» que consideró debían estar integradas por personas formadas y comprometidas en la consecución de ese objetivo. Resulta triste comprobar el tratamiento dado a este acto de ayer por destacados medios de comunicación «progresistas», mostrando una clara distancia con el Padre Ayala, al considerar que su eventual beatificación significaría una ayuda en favor de la labor de promoción y apoyo a instituciones «ultraderechistas» realizada por la ACdP. Es conocida la hostilidad hacia esos valores por parte de la «progresía ideológica internacional», con especial hincapié por parte del comunismo ateo y anticristiano que se experimentó en España con el Frente Popular en el gobierno en 1936. Precisamente, el Padre Ayala fundó lo que hoy es la ACdP coincidiendo con la Semana Trágica de Barcelona, sucedida la última semana de julio de 1909, que fue una huelga promovida por sindicatos anarquistas y obreros para protestar por la movilización de reservistas para combatir en la guerra de Marruecos. Huelga general que acabó materializándose en una persecución religiosa con más de 100 muertos, 2000 detenidos y la destrucción de gran cantidad de destrozos en iglesias y todo tipo de establecimientos eclesiales católicos. Sin duda premonitoria de la padecida durante la progresista Segunda República, unos años después, la mayor en los dos milenios de historia de la Iglesia en todo el mundo. «Minorías creativas» para evitar que se repitan esas tragedias.
