Faltaba añadir la letra pequeña. De los quinientos mil inmigrantes regularizados a golpe de decreto «solidario» del Gobierno de Sánchez, ya nos encargamos todos los españoles, salvo Cataluña conocido el requisito de «se te regulariza solo si hablas catalán». Pero las otras letras pequeñas de la medida también tendrán su recorrido, sobre todo en el plano demoscópico-electoral, teniendo en cuenta que la gestión de gobierno no satisface al personal (salvo a los ciudadanos preguntados por el CIS de Tezanos). Viene a ocurrir que siempre se dan nuevas oportunidades –o eso se cree– para torcer esa tendencia a la baja y es aquí donde aparece el asunto de la regularización de medio millón largo de sin papeles, todo un gesto de humanidad más importante que llegar a Marte como dice el presidente Sánchez y además una fórmula manifiestamente idónea para engordar la parroquia de feligreses en el espectro político de la izquierda, eso sí, asumiendo la ensoñación de que estos inmigrantes cuando hayan conseguido la nacionalidad española van a votar –también sus hijos y nietos– opciones social comunistas por la mera razón de tener la piel de otro color y estar eternamente agradecidos al benefactor Sánchez, por no hablar de la opinión de esos otros inmigrantes que llevan años integrados legalmente en España y que en casos como Madrid votan a Díaz Ayuso.. Lo de engordar los censos en beneficio propio viene siendo más viejo que el hilo negro y no ha hecho falta rascar demasiado para comprobar una de las primeras intenciones de la medida (la otra es engordar a Vox). La propia líder de Podemos cantaba a los cuatro vientos su «sesuda» catilinaria en la defensa de la regularización masiva: barrer a los «fachas» del electorado con nuevos votantes de piel negra o amarilla (Belarra poniéndoles ya deberes de entrada a los inmigrantes a los que se ofrecen papeles en regla). Pero si esto no es suficiente para equilibrar la balanza ante el avance de la derecha, siempre quedan otras imaginativas fórmulas que tal vez no dejen de aprovecharse mientras se disponga del poder del BOE; por ejemplo, la «ley de nietos», en la que se ampararía el Gobierno para conceder la nacionalidad (ergo, el voto) a más de dos millones de personas, modificando sustancialmente el censo de españoles residentes ausentes (CERA). Ríanse de la multiplicación de los panes y los peces.
Lo de engordar los censos en beneficio propio viene siendo más viejo que el hilo negro y no ha hecho falta rascar demasiado para comprobar una de las primeras intenciones de la medida
Faltaba añadir la letra pequeña. De los quinientos mil inmigrantes regularizados a golpe de decreto «solidario» del Gobierno de Sánchez, ya nos encargamos todos los españoles, salvo Cataluña conocido el requisito de «se te regulariza solo si hablas catalán». Pero las otras letras pequeñas de la medida también tendrán su recorrido, sobre todo en el plano demoscópico-electoral, teniendo en cuenta que la gestión de gobierno no satisface al personal (salvo a los ciudadanos preguntados por el CIS de Tezanos). Viene a ocurrir que siempre se dan nuevas oportunidades –o eso se cree– para torcer esa tendencia a la baja y es aquí donde aparece el asunto de la regularización de medio millón largo de sin papeles, todo un gesto de humanidad más importante que llegar a Marte como dice el presidente Sánchez y además una fórmula manifiestamente idónea para engordar la parroquia de feligreses en el espectro político de la izquierda, eso sí, asumiendo la ensoñación de que estos inmigrantes cuando hayan conseguido la nacionalidad española van a votar –también sus hijos y nietos– opciones social comunistas por la mera razón de tener la piel de otro color y estar eternamente agradecidos al benefactor Sánchez, por no hablar de la opinión de esos otros inmigrantes que llevan años integrados legalmente en España y que en casos como Madrid votan a Díaz Ayuso.. Client Challenge. JavaScript is disabled in your browser.. Please enable JavaScript to proceed.. A required part of this site couldn’t load. This may be due to a browser extension, network issues, or browser settings. Please check your connection, disable any ad blockers, or try using a different browser.. Lo de engordar los censos en beneficio propio viene siendo más viejo que el hilo negro y no ha hecho falta rascar demasiado para comprobar una de las primeras intenciones de la medida (la otra es engordar a Vox). La propia líder de Podemos cantaba a los cuatro vientos su «sesuda» catilinaria en la defensa de la regularización masiva: barrer a los «fachas» del electorado con nuevos votantes de piel negra o amarilla (Belarra poniéndoles ya deberes de entrada a los inmigrantes a los que se ofrecen papeles en regla). Pero si esto no es suficiente para equilibrar la balanza ante el avance de la derecha, siempre quedan otras imaginativas fórmulas que tal vez no dejen de aprovecharse mientras se disponga del poder del BOE; por ejemplo, la «ley de nietos», en la que se ampararía el Gobierno para conceder la nacionalidad (ergo, el voto) a más de dos millones de personas, modificando sustancialmente el censo de españoles residentes ausentes (CERA). Ríanse de la multiplicación de los panes y los peces.
