Una empresa de cerámica consume gas para alcanzar temperaturas de 1.200 grados con las que cocer las arcillas y sintetizar sus productos. Asociada a la combustión del gas, esta empresa emite 8.000 toneladas de CO₂ al año. Su proceso industrial está sujeto al Régimen Europeo de Derechos de Emisión, por lo cual está obligada a pagar en el mercado European Energy Exchange por sus emisiones, en este caso por un valor aproximado de 600.000 euros al año, a 75 euros por tonelada de CO₂.Seguir leyendo
Si una compañía expulsara esta cantidad de gas carbónico, estaría obligada a pagar 363 millones de euros en el mercado europeo de derechos de emisión
Emergencia climáticaTribunaArtículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las tribunas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordadoSi una compañía expulsara esta cantidad de gas carbónico, estaría obligada a pagar 363 millones de euros en el mercado europeo de derechos de emisiónEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.Imagen basada en datos del satélite Copernicus Sentinel-5P captada el 26 de julio que muestra el índice de aerosoles sobre las zonas de España y Francia afectadas por los incendios forestales.Javier Álvarez del Castillo Una empresa de cerámica consume gas para alcanzar temperaturas de 1.200 grados con las que cocer las arcillas y sintetizar sus productos. Asociada a la combustión del gas, esta empresa emite 8.000 toneladas de CO₂ al año. Su proceso industrial está sujeto al Régimen Europeo de Derechos de Emisión, por lo cual está obligada a pagar en el mercado European Energy Exchange por sus emisiones, en este caso por un valor aproximado de 600.000 euros al año, a 75 euros por tonelada de CO₂.Este verano se han quemado 88.000 hectáreas de bosque entre Castilla y León, la Comunidad de Madrid y Valencia, que han liberado a la atmósfera en siete días 4.840.000 de toneladas de CO₂. Esto es equivalente a lo que emiten 660 empresas cerámicas, o a dos veces las emisiones anuales de toda la ciudad de Valencia, o a dos veces las emisiones anuales de toda la industria cerámica española. Si una empresa o particular emitiera esta cantidad de CO₂, estaría obligada a pagar en el mercado europeo de derechos de emisión de CO₂unos 363 millones de euros. La ley de montes estatal y sus equivalentes autonómicas obligan a la gestión y limpieza de los bosques. Una comunidad que no haya limpiado bosques, que durante lustros haya recortado presupuestos en emergencias, o que mantenga en precario y mal pagados a los bomberos, no abona ninguna cantidad ―a pesar de que su responsabilidad es evidente― y tampoco será sancionada como lo sería cualquier empresa de Europa que incurriera en estas emisiones.Por otro lado, los incendios han golpeado principalmente la economía rural. Las pérdidas económicas directas se cuantifican en alrededor de 800 millones de euros. En cuanto a la pérdida del capital natural, cabe decir que recuperar un bosque en su diversidad requiere entre dos y cinco generaciones humanas. Si sumásemos a esos 800 millones de euros el capital natural calcinado, el impacto económico total podría ascende
