El presunto autor del ataque, que fue abatido a tiros el domingo, se encontraba en libertad a pesar de haber sido condenado en mayo por preparar una acción grave de violencia contra la seguridad del Estado
Una vez pasada la conmoción inicial por el atentado perpetrado en el centro de Berlín en el que una mujer polaca perdió la vida y 29 personas resultaron heridas de diversa consideración, llegó el momento de debatir sobre cómo evitar que algo así vuelva a ocurrir y surgieron las primeras críticas por el hecho de que el presunto autor, Abdul Ballout, que fue abatido a tiros el domingo tras una intensa búsqueda y que era conocido como un islamista peligroso, estuviera en libertad. El ataque, calificado por las autoridades de atentado terrorista islamista, fue perpetrado el sábado por la noche en el marco del Día del Orgullo LGTBIQ+. Una furgoneta blanca arrolló a gran velocidad a los transeúntes que se encontraban en uno de los caminos del Tiergarten, al lado del recinto habilitado para celebrar el Christopher Street Day (CSD), una de las mayores marchas del Orgullo de Europa. En las horas siguientes, las fuerzas de seguridad emprendieron una intensa búsqueda de Ballout hasta dar con él en una colonia de jardines y huertos urbanos en el oeste de la ciudad, donde murió por los disparos de la policía. Los detalles sobre quién era Ballout se fueron filtrando poco a poco: era un ciudadano alemán, nacido en 2005 en Berlín, cuya madre, originaria de Líbano, obtuvo la nacionalidad alemana en 2002. Era conocido en la escena islamista y había sido condenado el pasado mes de mayo a un año y 10 meses de cárcel por, entre otros delitos, preparar una acción grave de violencia contra la seguridad del Estado. Este dato avivó aún más una pregunta: si era conocido por las autoridades y había sido condenado, ¿qué hacía en la calle?. El aluvión de especulaciones llevó a la Fiscalía General de Berlín a dar más detalles sobre su historial delictivo y detallar que, tras la condena de mayo, se había acordado la denominada suspensión condicional previa, una figura del derecho penal juvenil alemán que permite al tribunal aplazar la decisión sobre si la persona obtendrá o no la libertad condicional y qué provoca que quede en la calle mientras tanto. En el caso de Ballout el tribunal tuvo en cuenta que ya había pasado seis meses en prisión preventiva tras su detención a finales de 2025 y fijó un plazo de seis meses antes de tomar una decisión al respecto. Además, en su caso se había decidido aplicar el derecho penal juvenil, algo posible hasta los 20 años en Alemania si se considera que no tenía la suficiente madurez cuando cometió el delito. La Fiscalía había recurrido la sentencia para reclamar una condena que no pudiera ser suspendida ya que había quedado probada la voluntad de Ballout de incorporarse a la organización terrorista del Estado Islámico. Una mujer deposita flores en un lugar de homenaje frente a la Puerta de Brandeburgo, en Berlín (Alemania), este lunes.FILIP SINGER (EFE)A pesar de las críticas, una portavoz del Tribunal Penal de Berlín calificó la actuación de la Justicia como “algo habitual”.
Una vez pasada la conmoción inicial por el atentado perpetrado en el centro de Berlín en el que una mujer polaca perdió la vida y 29 personas resultaron heridas de diversa consideración, llegó el momento de debatir sobre cómo evitar que algo así vuelva a ocurrir y surgieron las primeras críticas por el hecho de que el presunto autor, Abdul Ballout, que fue abatido a tiros el domingo tras una intensa búsqueda y que era conocido como un islamista peligroso, estuviera en libertad. Seguir leyendo
