Juan Crisóstomo de Arriaga nació el mismo día que Mozart —con medio siglo exacto de diferencia— y, al igual que el genio salzburgués, su vida discurrió entre la precocidad del niño prodigio y el malditismo de lo que habría de ser una muerte prematura. Diez días antes de cumplir 20 años, el 17 de enero de 1826, el compositor bilbaíno fue enterrado en una fosa común del cementerio de Montmartre. “Han pasado dos siglos y Arriaga sigue sin ocupar el lugar que merece en el canon de la música europea”, afirma Cibrán Sierra, violinista del Cuarteto Quiroga, cuyo último disco aspira a saldar esa deuda histórica.. Seguir leyendo
El Cuarteto Quiroga presenta en la Quincena de San Sebastián y en el festival de Santander su disco-homenaje al compositor y niño prodigio español, fallecido prematuramente en París hace 200 años
Juan Crisóstomo de Arriaga nació el mismo día que Mozart —con medio siglo exacto de diferencia— y, al igual que el genio salzburgués, su vida discurrió entre la precocidad del niño prodigio y el malditismo de lo que habría de ser una muerte prematura. Diez días antes de cumplir 20 años, el 17 de enero de 1826, el compositor bilbaíno fue enterrado en una fosa común del cementerio de Montmartre. “Han pasado dos siglos y Arriaga sigue sin ocupar el lugar que merece en el canon de la música europea”, afirma Cibrán Sierra, violinista del Cuarteto Quiroga, cuyo último disco aspira a saldar esa deuda histórica.. La génesis de la integral With Guts (Cobra Records) viene de lejos: en 2004 los todavía flamantes miembros del Quiroga interpretaron el último de los tres cuartetos de cuerda de Arriaga frente a Las meninas de Velázquez en el Prado. “Siempre ha formado parte de nuestro repertorio, pero queríamos darle tiempo, madurez y poso antes de grabarlo”, explica la violonchelista del conjunto, Helena Poggio. “En estas dos décadas hemos podido contrastar estas obras con las grandes páginas de la escuela vienesa y redescubrirlas con otros ojos, entendiendo mejor sus afinidades y la inagotable imaginación de un lenguaje sumamente original”.. El resultado es un tríptico completísimo que refleja la apabullante variedad de registros del compositor vasco. “Cada cuarteto tiene una voz muy diferente”, advierte el violinista Aitor Hevia. “Del dramatismo oscuro del primero pasamos al gesto casi operístico del segundo y, de ahí, a la escritura más novedosa del tercero”. Arriaga se permite audacias poco frecuentes para la época, como una variación entera en pizzicato. Pero quizá lo más desconcertante sea la edad a la que alcanzó semejante dominio. “A los 16 años resolvió con un desparpajo inaudito lo que a Haydn, padre del género, le llevó varias décadas”, dice Hevia.. En su ensayo sobre El cuarteto de cuerda (Alianza), Sierra se pregunta cómo es posible que aquel joven alumno de Cherubini en París pudiera superar en no pocos aspectos técnicos y creativos al mismísimo Schubert. “Es probable que conociera la música de Haydn y Mozart, ampliamente difundida entonces por Europa, y quizá también los primeros cuartetos de Beethoven”, sugiere el violinista. “Su música es una síntesis entre academicismo parisino, tradición vienesa y elementos del folclore ibérico. Huele a todo, pero no suena a nada de eso, porque no imita ninguna fórmula: Arriaga solo se parece a Arriaga”.. Para invocar ese sonido tan singular, los integrantes del Quiroga se encerraron tres días en la iglesia WestVest90 de Schiedam, en los Países Bajos, junto al productor Tom Peeters, cómplice en la sombra de buena parte de su discografía. “La elección de las cuerdas de tripa conlleva ciertos riesgos, pero a cambio nos ha permitido recrear un sonido rugoso y cálido, más cercano y humano”, reconoce el violista Josep Puchades. “Hay una fragilidad ineludible en la música de Arriaga que exige una mezcla de rigor y valentía”. De ahí el doble sentido del título del disco: “En inglés guts significa a la vez tripas y agallas”, aclara.. Los violinistas Aitor Hevia y Cibrán Sierra, el barítono José Antonio López (de pie), el violista Josep Puchades y la violonchelista Helena Poggio, durante el estreno en Madrid de ‘Revés’, del compositor Israel López Estelche, a partir de textos de Jesús Ruiz Mantilla.RAFA MARTIN. Tras su paso por el Festival de Granada, los Quiroga presentarán el 24 de agosto los cuartetos de Arriaga en la Quincena Musical de San Sebastián, donde abordarán además Aus der Ferne III y Officium breve de György Kurtág, que en febrero cumplió 100 años. “Ese diálogo entre tradición y contemporaneidad define muy bien nuestra identidad artística: un compositor del siglo XIX que murió a los 19 años y otro, a quien hemos podido conocer de cerca, de una insólita longevidad creativa”, añade Poggio. “Ambos encontraron en el cuarteto un espacio de intimidad expresiva, aunque desde extremos opuestos de sus biografías”.. Estreno en Santander. El 26 de agosto visitarán el Festival Internacional de Santander con un programa centrado en Arriaga y la obra Revés, de Israel López Estelche, un ciclo de cinco canciones para barítono y cuarteto basado en poemas del periodista Jesús Ruiz Mantilla que ofrecerán junto al cantante José Antonio López. “Sin esa mirada a los creadores de nuestro tiempo perderíamos la inquietud, la curiosidad y el hambre musical que nos caracterizan”, asegura Hevia, primer violín de la formación. “Por no decir que la música sin intérprete no existe: es un material dañado que solo adquiere plenitud en manos de quien lo hace sonar”.. El texto que sirve de sustento a la música de Revés plantea un juego de contrarios en torno al tiempo, la memoria, el mar, la muerte, la nostalgia y el humor. “Un poema leído en silencio es algo muy personal, pero aquí la melodía se vuelve explícita”, señala Puchades. La partitura, estrenada en mayo en el Auditorio Nacional de Madrid, preserva la prosodia de los versos de Ruiz Mantilla en la línea vocal y la prolonga en los instrumentos. “El compositor da forma sonora al poema y nosotros la esculpimos: pensamos qué consonante hemos de atacar, cuánto debería durar una frase o dónde estarían las comas”.. Después de pasear a Arriaga por varias salas de Europa, el Cuarteto Quiroga clausurará los fastos del bicentenario el 27 de enero con su debut en la Mozartwoche de Salzburgo. “Pondremos frente a frente el Mi bemol de Arriaga y su equivalente mozartiano para seguir provocando el asombro que despierta fuera de España un compositor de primer orden”, comenta Sierra a propósito de una cita concebida como homenaje pero también como ajuste de cuentas con el pertinaz tópico del Mozart español. “Lo extraordinario de Arriaga no es solo su precocidad, sino la personalidad inconfundible de su música”.. Pocos compositores españoles han generado tanta literatura en condicional como Arriaga. “Su muerte por tuberculosis no solo truncó una carrera excepcional: dejó abierta la incógnita de si la música española del siglo XIX habría podido desarrollar antes una tradición sinfónica y camerística equiparable a la europea”, reflexiona Poggio. “¿De qué no habría sido capaz un talento que ya daba recitales con tres años y que compuso una ópera a los 13? Es posible incluso que estos tres cuartetos fueran solo la mitad de un proyecto mayor: un cuaderno de seis, siguiendo la tradición inaugurada por Haydn”.. En un desván de la calle Ronda de Bilbao, en el mismo edificio donde años después nacería Miguel de Unamuno, la familia de Arriaga conservó durante décadas un baúl con su violín y sus manuscritos. “Las partituras de los cuartetos contienen errores e incoherencias, por lo que urge una nueva edición crítica que facilite su difusión”, reclama Sierra. “Estamos orgullosos de haber aportado nuestro granito de arena tras tantos años de convivencia con estas obras, pero la verdadera recompensa sería ver cómo otros cuartetos incorporan a Arriaga a sus atriles con la misma naturalidad con que hoy tocan a Mendelssohn o Schubert”.
