En diciembre del año pasado Pablo Laso aterrizó en Estambul en sustitución de Igor Kokoskov. El vitoriano, que en dos semanas cumple 59 años, no mejoró el rendimiento que tenía el Anadolu Efes con el técnico serbio. En la Euroliga sólo acabó por delante del ASVEL (12/26) y en la Copa y la Liga turcas cayó en semifinales. Firmó hasta junio de 2027 y el pasado verano en Estambul se apostaba por una salida inmediata que no llegó a concretarse.. Su equipo ha sido uno de los protagonistas en el mercado continental con dos nombres propios. Dos de los exteriores más determinantes en los últimos diez años, Shane Larkin y Mike James. El primero cambió de acera y se fue al eterno rival, el Fenerbahçe de Jasikevicius. El segundo, el máximo anotador de la competición, dejó Mónaco para ponerse a las órdenes de Laso. Y uno de los grandes desafíos para el vasco será domesticarlo. En el Palau, en la primera jornada, ya se pudo comprobar que tiene trabajo por delante después de un final tormentoso, con algún desplante incluido, y que acabó con derrota. «Necesitamos ser un equipo, no podemos ser sólo el equipo de Mike James. A veces Mike James sólo puede ser detenido por el propio Mike James», ha comentado Laso.. Después de su peculiar salida del Madrid, el año en el Bayern y la temporada en el Baskonia, Laso está ante el desafío de asentarse en un equipo que en 2021 y 2022 fue campeón de Europa con Ergin Ataman en el banquillo. Para ello el club se ha movido a lo grande en el mercado. A James desde Mónaco le ha acompañado Matthew Strazel, Dario Saric después de nueve temporadas en la NBA, el exmadridista Bruno Fernando, Collin Malcolm, Daron Russell y Santi Yusta. Argumentos suficientes para aspirar a colarse como mínimo en el «play-in». «Tenemos una línea de grandes generadores con Strazel, Russell y James que incluso pueden llegar a jugar juntos», dice Laso. La pieza clave, al margen de James, es Dario Saric. El croata, con más de 500 partidos en la NBA, ya fue una pesadilla para el Barça en el Palau. Para Laso, su capacidad de generar juego le sitúa a la altura de hombres grandes como Alperen Sengun o Nikola Jokic. Un buen test para el Madrid de Pedro Martínez.
El Real Madrid se topa en la segunda jornada con el que fue su técnico, que sigue al frente del Efes
En diciembre del año pasado Pablo Laso aterrizó en Estambul en sustitución de Igor Kokoskov. El vitoriano, que en dos semanas cumple 59 años, no mejoró el rendimiento que tenía el Anadolu Efes con el técnico serbio. En la Euroliga sólo acabó por delante del ASVEL (12/26) y en la Copa y la Liga turcas cayó en semifinales. Firmó hasta junio de 2027 y el pasado verano en Estambul se apostaba por una salida inmediata que no llegó a concretarse.. Su equipo ha sido uno de los protagonistas en el mercado continental con dos nombres propios. Dos de los exteriores más determinantes en los últimos diez años, Shane Larkin y Mike James. El primero cambió de acera y se fue al eterno rival, el Fenerbahçe de Jasikevicius. El segundo, el máximo anotador de la competición, dejó Mónaco para ponerse a las órdenes de Laso. Y uno de los grandes desafíos para el vasco será domesticarlo. En el Palau, en la primera jornada, ya se pudo comprobar que tiene trabajo por delante después de un final tormentoso, con algún desplante incluido, y que acabó con derrota. «Necesitamos ser un equipo, no podemos ser sólo el equipo de Mike James. A veces Mike James sólo puede ser detenido por el propio Mike James», ha comentado Laso.. Después de su peculiar salida del Madrid, el año en el Bayern y la temporada en el Baskonia, Laso está ante el desafío de asentarse en un equipo que en 2021 y 2022 fue campeón de Europa con Ergin Ataman en el banquillo. Para ello el club se ha movido a lo grande en el mercado. A James desde Mónaco le ha acompañado Matthew Strazel, Dario Saric después de nueve temporadas en la NBA, el exmadridista Bruno Fernando, Collin Malcolm, Daron Russell y Santi Yusta. Argumentos suficientes para aspirar a colarse como mínimo en el «play-in». «Tenemos una línea de grandes generadores con Strazel, Russell y James que incluso pueden llegar a jugar juntos», dice Laso. La pieza clave, al margen de James, es Dario Saric. El croata, con más de 500 partidos en la NBA, ya fue una pesadilla para el Barça en el Palau. Para Laso, su capacidad de generar juego le sitúa a la altura de hombres grandes como Alperen Sengun o Nikola Jokic. Un buen test para el Madrid de Pedro Martínez.
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