Jean-Pierre Faye, centenario ya que nació en 1925, es un escritor y filósofo francés, poco conocido en España, a quien se le atribuye la formulación moderna de la llamada «teoría de la herradura», aunque existe cierta discusión sobre su verdadera paternidad. Esa teoría asevera que la extrema derecha y la extrema izquierda en realidad se parecen la una a la otra (en ciertos aspectos), de forma muy similar a los extremos de una herradura. Rechaza, por lo tanto, la tradicional representación lineal del espectro político entre derecha e izquierda. Hay quienes defienden que, tras la II Guerra Mundial, los americanos Seymour Martin Lipset (1922-2006), de la Hoover Institution, y Daniel Bell (1919-2011), de Harvard, ya habían avanzado ideas en ese sentido. No obstante, la teoría ha quedado asociada al nombre de Faye.. Pedro Sánchez y Santiago Abascal es poco probable que conozcan a Faye y mucho menos a Martin Lipset o a Bell. Puede existir alguna duda remota sobre el inquilino de La Moncloa, pero sería una apuesta segura con el líder de Vox. Es más probable que el inefable José Félix Tezanos, presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), famoso por sus arriesgadas previsiones demoscópicas, haya oído hablar de la «teoría de la herradura» y de sus padres. No hay evidencia, pero es posible. Ayer, sin ir más lejos, Tezanos, cual oráculo moderno, proclamó que, ahora mismo, el PSOE de Sánchez ganaría las elecciones con casi diez puntos de ventaja sobre el PP de Feijóo, al mismo tiempo que confirma una nueva subida de Vox, camino del 20% de los votos. No está claro qué resultados obtendría el CIS si, en las últimas semanas, no hubieran ocurrido los accidentes e incidencias ferroviarias que traen de cabeza a medio país y si no hubiera habido elecciones en Aragón, en donde el PP se pegó un chasco, pero el PSOE sufrió un batacazo descomunal. Todos los expertos demoscópicos del país intentan entender, sin conseguirlo hasta ahora, cómo Tezanos alcanza unas conclusiones que todos rechazan y critican. Otro misterio insondable es la credibilidad que tiene en La Moncloa, porque si sus previsiones se consideraran reales es inexplicable que Sánchez no convoque elecciones. Hay otra interpretación, para algunos rebuscada, para otros evidente. Tezanos trabaja para ningunear al PP y apuntalar a Vox. Además, el presidente insiste en una política europea de signo aislacionista, con la excepción del Mercosur, que no es muy diferente de la que ha sugerido a menudo Abascal. Y eso los coloca a ambos en los extremos de la herradura de Faye.
El presidente insiste en una política europea de signo aislacionista, con la excepción del Mercosur, que no es muy diferente de la que ha sugerido a menudo Abascal. Y eso los coloca a ambos en los extremos de la herradura de Faye
Jean-Pierre Faye, centenario ya que nació en 1925, es un escritor y filósofo francés, poco conocido en España, a quien se le atribuye la formulación moderna de la llamada «teoría de la herradura», aunque existe cierta discusión sobre su verdadera paternidad. Esa teoría asevera que la extrema derecha y la extrema izquierda en realidad se parecen la una a la otra (en ciertos aspectos), de forma muy similar a los extremos de una herradura. Rechaza, por lo tanto, la tradicional representación lineal del espectro político entre derecha e izquierda. Hay quienes defienden que, tras la II Guerra Mundial, los americanos Seymour Martin Lipset (1922-2006), de la Hoover Institution, y Daniel Bell (1919-2011), de Harvard, ya habían avanzado ideas en ese sentido. No obstante, la teoría ha quedado asociada al nombre de Faye.. Pedro Sánchez y Santiago Abascal es poco probable que conozcan a Faye y mucho menos a Martin Lipset o a Bell. Puede existir alguna duda remota sobre el inquilino de La Moncloa, pero sería una apuesta segura con el líder de Vox. Es más probable que el inefable José Félix Tezanos, presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), famoso por sus arriesgadas previsiones demoscópicas, haya oído hablar de la «teoría de la herradura» y de sus padres. No hay evidencia, pero es posible. Ayer, sin ir más lejos, Tezanos, cual oráculo moderno, proclamó que, ahora mismo, el PSOE de Sánchez ganaría las elecciones con casi diez puntos de ventaja sobre el PP de Feijóo, al mismo tiempo que confirma una nueva subida de Vox, camino del 20% de los votos. No está claro qué resultados obtendría el CIS si, en las últimas semanas, no hubieran ocurrido los accidentes e incidencias ferroviarias que traen de cabeza a medio país y si no hubiera habido elecciones en Aragón, en donde el PP se pegó un chasco, pero el PSOE sufrió un batacazo descomunal. Todos los expertos demoscópicos del país intentan entender, sin conseguirlo hasta ahora, cómo Tezanos alcanza unas conclusiones que todos rechazan y critican. Otro misterio insondable es la credibilidad que tiene en La Moncloa, porque si sus previsiones se consideraran reales es inexplicable que Sánchez no convoque elecciones. Hay otra interpretación, para algunos rebuscada, para otros evidente. Tezanos trabaja para ningunear al PP y apuntalar a Vox. Además, el presidente insiste en una política europea de signo aislacionista, con la excepción del Mercosur, que no es muy diferente de la que ha sugerido a menudo Abascal. Y eso los coloca a ambos en los extremos de la herradura de Faye.
