Amazon Prime Video estrena esta serie que supone el primer papel televisivo recurrente de Nicolas Cage
«Una vez, alguien me preguntó qué universo era este», dice la voz en off de «Spiderman-Noir» mientras se balancea con sus telarañas entre los edificios más altos del Nueva York de la Gran Depresión. Así empieza la serie «Spider-Noir», que acaba de estrenar Prime Video, y que sigue la vida del héroe más humano asociado al hombre araña. Además, la ficción, creada por Oren Uziel, Steve Lightfoot, Phil Lord, Christopher Miller y Amy Pascal para MGM+, ha conseguido que Nicolas Cage interprete su primer papel televisivo (no contamos el piloto de 1981 «Best of Times», y su crédito: Nicholas Coppola). El espectador, fan o no del pijama de araña, podrá disfrutar de sus ocho episodios en dos formatos: «auténtica blanco y negro» y «True-Hue a Todo Color».. La serie tiene como protagonista a Ben Reilly (Nicolas Cage), un investigador privado aficionado al bebercio que encierra a un envejecido superhéroe llamado «La araña» que dejó de actuar cuando su prometida, Ruby, cayó fruto de una venganza contra el enmascarado. Ella le había dicho aquello de «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad», sabido leitmotiv de nuestro spider en cualquier universo. La trama arranca cinco años más tarde de este trágico suceso, cuando Reilly y su secretaria Janet (Karen Rodríguez) se ven envueltos en la investigación de una misteriosa mujer, Cat Hardy (Li Jun Li), cantante del club Alcove y con vínculos con el jefe del submundo de la ciudad, dueño de los garitos, comprador de policías y mafioso a tiempo completo Silvermane (Brendan Gleeson —¿de cuántas maneras distintas es capaz este actor de hacer de malo/malísimo?—). Desde que La Araña desapareció, Cabello de plata se ha hecho con el control de la ciudad, a pesar del alcalde, que pretende enmendar esta situación. Por otro lado, está Robbie Robertson (Lamorne Morris), periodista de raza —y negro también— que ha perdido fuelle tras la desaparición del héroe encuerado y que intenta que vuelvan a contratarle en el «Bugle».. Con este planteamiento, «Spider-Noir» es una serie muy bien hecha. Vistos los ocho episodios (en b/n), hay muchas cosas a resaltar. El espectador podrá disfrutar de la relación de la secretaria con su jefe, que es puro cine negro, pero teniendo en cuenta que Janet no es la mujer tipo de Reilly, pero le ayuda en la investigación y cuida de él. El trabajo de Nicolas Cage tiene muchas vertientes. Indudablemente, es muy diferenciable el envejecido actor y personaje, hastiado de cómo funcionan las cosas, pero que se deja llevar, apagada su llama tras la muerte de la amada, con el especialista que hace las escenas de lucha, que son bastantes y todas bastante espectaculares. A eso ayuda también la colección de «monstruos» que desfilan por las calles de Nueva York tras unos experimentos fallidos. Pero Cage ha hecho lo posible por revivir a James Cagney y Humphrey Bogart para este papel (en versión original incluso usa su voz para hacerse un buen gánster). Según sus propias palabras, su Spiderman es «70% Bogart, un 30% Bugs Bunny y un 100% yo». Lo que significa que, junto a diálogos ácidos y escenas de acción, Cage se suelta la melena en determinados momentos y vuelve a ser ese actor que aparece en la mitad de las películas que has visto en tu vida. El actor, además, se crece en aquellas escenas con interacción, llegando a momentos auténticamente disfrutables.. Aunque la ficción tiene muchos guiños al personaje original, como en los créditos, algunas expresiones y su propio nombre (Ben por el tío Ben y Reilly es el apellido de soltera de tía May), «Spider-Noir» es mucho más oscura que sus compañeras audiovisuales y juega con la cinematografía de cómic para crear escenas muy lúdicas, llenas de sombras de época y con mucho potencial artístico.. Si hubiera algún pero, sería tener que esperar hasta el quinto episodio para conocer los orígenes que se le atribuyen a esta versión del lanzarredes, que nos retrotrae a la liberación de una pequeña aldea al oeste de Francia. También está prácticamente desaparecida toda alusión al trato a los negros en aquella época, solo destacable cuando Robbie está presente («el primer Pulitzer negro»). La eterna lucha entre el bien y el mal dentro de cada superhéroe hará que nuestro amigo dé bastantes bandazos antes de decidir que tiene que volverse a poner la máscara, la gabardina y el sombrero para darles lo suyo a los malos. Nadie interpretó con tanta épica «Sway» de Rosemary Clooney para dar semejante paliza.
«Una vez, alguien me preguntó qué universo era este», dice la voz en off de «Spiderman-Noir» mientras se balancea con sus telarañas entre los edificios más altos del Nueva York de la Gran Depresión. Así empieza la serie «Spider-Noir», que acaba de estrenar Prime Video, y que sigue la vida del héroe más humano asociado al hombre araña. Además, la ficción, creada por Oren Uziel, Steve Lightfoot, Phil Lord, Christopher Miller y Amy Pascal para MGM+, ha conseguido que Nicolas Cage interprete su primer papel televisivo (no contamos el piloto de 1981 «Best of Times», y su crédito: Nicholas Coppola). El espectador, fan o no del pijama de araña, podrá disfrutar de sus ocho episodios en dos formatos: «auténtica blanco y negro» y «True-Hue a Todo Color».. La serie tiene como protagonista a Ben Reilly (Nicolas Cage), un investigador privado aficionado al bebercio que encierra a un envejecido superhéroe llamado «La araña» que dejó de actuar cuando su prometida, Ruby, cayó fruto de una venganza contra el enmascarado. Ella le había dicho aquello de «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad», sabido leitmotiv de nuestro spider en cualquier universo. La trama arranca cinco años más tarde de este trágico suceso, cuando Reilly y su secretaria Janet (Karen Rodríguez) se ven envueltos en la investigación de una misteriosa mujer, Cat Hardy (Li Jun Li), cantante del club Alcove y con vínculos con el jefe del submundo de la ciudad, dueño de los garitos, comprador de policías y mafioso a tiempo completo Silvermane (Brendan Gleeson —¿de cuántas maneras distintas es capaz este actor de hacer de malo/malísimo?—). Desde que La Araña desapareció, Cabello de plata se ha hecho con el control de la ciudad, a pesar del alcalde, que pretende enmendar esta situación. Por otro lado, está Robbie Robertson (Lamorne Morris), periodista de raza —y negro también— que ha perdido fuelle tras la desaparición del héroe encuerado y que intenta que vuelvan a contratarle en el «Bugle».. Con este planteamiento, «Spider-Noir» es una serie muy bien hecha. Vistos los ocho episodios (en b/n), hay muchas cosas a resaltar. El espectador podrá disfrutar de la relación de la secretaria con su jefe, que es puro cine negro, pero teniendo en cuenta que Janet no es la mujer tipo de Reilly, pero le ayuda en la investigación y cuida de él. El trabajo de Nicolas Cage tiene muchas vertientes. Indudablemente, es muy diferenciable el envejecido actor y personaje, hastiado de cómo funcionan las cosas, pero que se deja llevar, apagada su llama tras la muerte de la amada, con el especialista que hace las escenas de lucha, que son bastantes y todas bastante espectaculares. A eso ayuda también la colección de «monstruos» que desfilan por las calles de Nueva York tras unos experimentos fallidos. Pero Cage ha hecho lo posible por revivir a James Cagney y Humphrey Bogart para este papel (en versión original incluso usa su voz para hacerse un buen gánster). Según sus propias palabras, su Spiderman es «70% Bogart, un 30% Bugs Bunny y un 100% yo». Lo que significa que, junto a diálogos ácidos y escenas de acción, Cage se suelta la melena en determinados momentos y vuelve a ser ese actor que aparece en la mitad de las películas que has visto en tu vida. El actor, además, se crece en aquellas escenas con interacción, llegando a momentos auténticamente disfrutables.. Aunque la ficción tiene muchos guiños al personaje original, como en los créditos, algunas expresiones y su propio nombre (Ben por el tío Ben y Reilly es el apellido de soltera de tía May), «Spider-Noir» es mucho más oscura que sus compañeras audiovisuales y juega con la cinematografía de cómic para crear escenas muy lúdicas, llenas de sombras de época y con mucho potencial artístico.. Si hubiera algún pero, sería tener que esperar hasta el quinto episodio para conocer los orígenes que se le atribuyen a esta versión del lanzarredes, que nos retrotrae a la liberación de una pequeña aldea al oeste de Francia. También está prácticamente desaparecida toda alusión al trato a los negros en aquella época, solo destacable cuando Robbie está presente («el primer Pulitzer negro»). La eterna lucha entre el bien y el mal dentro de cada superhéroe hará que nuestro amigo dé bastantes bandazos antes de decidir que tiene que volverse a poner la máscara, la gabardina y el sombrero para darles lo suyo a los malos. Nadie interpretó con tanta épica «Sway» de Rosemary Clooney para dar semejante paliza.
