Si aún atisban alguna duda sobre si la financiación autonómica propuesta por María Jesús Montero es buena o mala, yo les dejo a su entendimiento unas cuantas razones para rechazar un sistema injusto en sí mismo, que orilla el consenso, que supone una deslealtad institucional y una traición a los españoles, que golpea los principios de igualdad, que no respeta los pilares fundamentales del ordenamiento jurídico de la Constitución, que rompe la cohesión de las comunidades y de los servicios que prestan a los ciudadanos, que incumple el criterio de solidaridad, que solivianta la multilateralidad, que no beneficia a todos en igualdad de condiciones, que enfrenta a unos territorios con otros, que esquilma a los contribuyentes de un lado para repartirlo sin equidad territorial en otros, que se ha negociado de forma opaca, que el acuerdo se ha dirigido a cumplir con las exigencias independentistas, que se ha confitado con deslealtad institucional, que quiebra el consenso que debería conllevar un nuevo modelo de financiación para los próximos años, que prioriza la permanencia en La Moncloa de Pedro Sánchez por encima de cualquier otra cosa, que ataca directamente a la autonomía fiscal de las comunidades autónomas, que nace viciado por el pacto previo entre el Gobierno y ERC, que impide a los territorios aliviar la asfixia fiscal a la que Hacienda somete a los ciudadanos, que hace un planteamiento contra la mayoría, que ni siquiera cuenta con el apoyo de sus socios de Gobierno, ni con el acuerdo de los socios de investidura, ni con el de ninguna comunidad autónoma, salvo Cataluña, que no se puede aceptar un sistema que obligue a subir los impuestos en defensa de una supuesta lucha contra el dumping fiscal, que rebaja la ponderación de la insularidad, que presenta información contradictoria, que otorga privilegios a unos sobre otros y que ofrece caviar para Cataluña, y menú del día (sin postre) para el resto.
Otorga privilegios a unos sobre otros y ofrece caviar para Cataluña, y menú del día (sin postre) para el resto
Si aún atisban alguna duda sobre si la financiación autonómica propuesta por María Jesús Montero es buena o mala, yo les dejo a su entendimiento unas cuantas razones para rechazar un sistema injusto en sí mismo, que orilla el consenso, que supone una deslealtad institucional y una traición a los españoles, que golpea los principios de igualdad, que no respeta los pilares fundamentales del ordenamiento jurídico de la Constitución, que rompe la cohesión de las comunidades y de los servicios que prestan a los ciudadanos, que incumple el criterio de solidaridad, que solivianta la multilateralidad, que no beneficia a todos en igualdad de condiciones, que enfrenta a unos territorios con otros, que esquilma a los contribuyentes de un lado para repartirlo sin equidad territorial en otros, que se ha negociado de forma opaca, que el acuerdo se ha dirigido a cumplir con las exigencias independentistas, que se ha confitado con deslealtad institucional, que quiebra el consenso que debería conllevar un nuevo modelo de financiación para los próximos años, que prioriza la permanencia en La Moncloa de Pedro Sánchez por encima de cualquier otra cosa, que ataca directamente a la autonomía fiscal de las comunidades autónomas, que nace viciado por el pacto previo entre el Gobierno y ERC, que impide a los territorios aliviar la asfixia fiscal a la que Hacienda somete a los ciudadanos, que hace un planteamiento contra la mayoría, que ni siquiera cuenta con el apoyo de sus socios de Gobierno, ni con el acuerdo de los socios de investidura, ni con el de ninguna comunidad autónoma, salvo Cataluña, que no se puede aceptar un sistema que obligue a subir los impuestos en defensa de una supuesta lucha contra el dumping fiscal, que rebaja la ponderación de la insularidad, que presenta información contradictoria, que otorga privilegios a unos sobre otros y que ofrece caviar para Cataluña, y menú del día (sin postre) para el resto.
