Hans y Monique Kamp son una pareja de jubilados holandeses que ha convertido el ahorro en un arte. Con 67 años cada uno, llevan décadas aplicando una estrategia financiera que les permite vivir sin deudas y con total tranquilidad. En una entrevista publicada por Trouw el 3 de agosto de 2026, desvelan los detalles de su método. Monique lo resume con una expresión que significa «ahorro con esmero». No se trata de no gastar, sino de hacerlo de forma consciente y dentro de sus posibilidades.
La clave de su sistema reside en la separación de cuentas. Además de la cuenta conjunta donde ingresan sus pensiones, disponen de una cuenta para los gastos del hogar a la que transfieren una cantidad fija cada semana. Esta cuenta la administra Monique, una decisión que tomaron hace 15 años para evitar que Hans se preocupara por cada movimiento bancario.
Hans admite que se ponía nervioso al ver los gastos en el supermercado, pero ahora ese estrés ha desaparecido. Monique reconoce una curiosa dualidad: puede desembolsar 200 euros en algo que considera de calidad sin inmutarse, pero le irrita profundamente pagar dos euros de más por un producto que no lo vale.
Ahorro por objetivos y compras conscientes
Hans y Monique no compran por impulso. Han creado diferentes sobres virtuales para cada propósito: el coche, las vacaciones, la ropa, el mantenimiento de la casa y el seguro médico. Esta filosofía les ha permitido evitar el crédito al consumo. Hans recuerda a un compañero que presumía de un coche que «no era suyo, sino del banco». Ellos siempre han preferido ahorrar para pagar al contado, una disciplina que les ha proporcionado una libertad financiera que muchos envidian.
El principal desacuerdo entre ellos no es el ahorro en sí, sino el nivel de calidad. Hans creció con la idea de que, entre tres opciones, hay que elegir la del medio, porque la más barata no sirve y la más cara no es necesaria. Monique prefiere pagar más por algo que dure. El ejemplo que citan es la moqueta de la planta superior. Monique quería una marca cara pero duradera, mientras que Hans dudaba si merecía la pena. Al final, el diálogo y el respeto mutuo se impusieron y llegaron a un acuerdo.
La importancia de compartir y la ausencia de deudas
Para esta pareja, la gestión del dinero trasciende lo económico. Son cristianos practicantes y consideran que compartir todo es un principio fundamental de su matrimonio, contraído en régimen de gananciales.
No hay cuentas separadas; todo pertenece a ambos. Monique comenzó su carrera en informática y desempeñó varios oficios mientras criaba a sus hijos, mientras que Hans fue el sostén principal de la familia hasta su jubilación. Ambos coinciden en que el trabajo de madre está infravalorado y que su esfuerzo conjunto ha hecho posible su situación actual.
Hans y Monique tienen la vivienda pagada, no tienen préstamos pendientes y pueden permitirse salir a cenar o hacer pequeñas escapadas. Su mensaje es que vivir sin deudas no es cuestión de ingresos elevados, sino de organización, paciencia y coherencia entre lo que se gasta y lo que realmente se valora.
Hans resume su actitud: al final llegan a un acuerdo porque su relación es más importante que tener la razón. Con esta filosofía, han sorteado décadas de decisiones financieras y han construido una vida sin sobresaltos.
Hans y Monique Kamp son una pareja de jubilados holandeses que ha convertido el ahorro en un arte. Con 67 años cada uno, llevan décadas aplicando una estrategia financiera que les permite vivir sin deudas y con total tranquilidad. En una entrevista publicada por Trouw el 3 de agosto de 2026, desvelan los detalles de su método. Monique lo resume con una expresión que significa «ahorro con esmero». No se trata de no gastar, sino de hacerlo de forma consciente y dentro de sus posibilidades. La clave de su sistema reside en la separación de cuentas. Además de la cuenta conjunta donde ingresan sus pensiones, disponen de una cuenta para los gastos del hogar a la que transfieren una cantidad fija cada semana. Esta cuenta la administra Monique, una decisión que tomaron hace 15 años para evitar que Hans se preocupara por cada movimiento bancario. Hans admite que se ponía nervioso al ver los gastos en el supermercado, pero ahora ese estrés ha desaparecido. Monique reconoce una curiosa dualidad: puede desembolsar 200 euros en algo que considera de calidad sin inmutarse, pero le irrita profundamente pagar dos euros de más por un producto que no lo vale. Ahorro por objetivos y compras conscientes Hans y Monique no compran por impulso. Han creado diferentes sobres virtuales para cada propósito: el coche, las vacaciones, la ropa, el mantenimiento de la casa y el seguro médico. Esta filosofía les ha permitido evitar el crédito al consumo. Hans recuerda a un compañero que presumía de un coche que «no era suyo, sino del banco». Ellos siempre han preferido ahorrar para pagar al contado, una disciplina que les ha proporcionado una libertad financiera que muchos envidian. El principal desacuerdo entre ellos no es el ahorro en sí, sino el nivel de calidad. Hans creció con la idea de que, entre tres opciones, hay que elegir la del medio, porque la más barata no sirve y la más cara no es necesaria. Monique prefiere pagar más por algo que dure. El ejemplo que citan es la moqueta de la planta superior. Monique quería una marca cara pero duradera, mientras que Hans dudaba si merecía la pena. Al final, el diálogo y el respeto mutuo se impusieron y llegaron a un acuerdo. La importancia de compartir y la ausencia de deudas Para esta pareja, la gestión del dinero trasciende lo económico. Son cristianos practicantes y consideran que compartir todo es un principio fundamental de su matrimonio, contraído en régimen de gananciales. No hay cuentas separadas; todo pertenece a ambos. Monique comenzó su carrera en informática y desempeñó varios oficios mientras criaba a sus hijos, mientras que Hans fue el sostén principal de la familia hasta su jubilación. Ambos coinciden en que el trabajo de madre está infravalorado y que su esfuerzo conjunto ha hecho posible su situación actual. Hans y Monique tienen la vivienda pagada, no tienen préstamos pendientes y pueden permitirse salir a cenar o hacer pequeñas escapadas. Su mensaje es que vivir sin deuda
Hans y Monique Kamp, de 67 años, gestionan sus finanzas con un sistema de sobres semanales y comparten su filosofía de ahorro en una entrevista con el diario holandés Trouw
Hans y Monique Kamp son una pareja de jubilados holandeses que ha convertido el ahorro en un arte. Con 67 años cada uno, llevan décadas aplicando una estrategia financiera que les permite vivir sin deudas y con total tranquilidad. En una entrevista publicada por Trouw el 3 de agosto de 2026, desvelan los detalles de su método. Monique lo resume con una expresión que significa «ahorro con esmero». No se trata de no gastar, sino de hacerlo de forma consciente y dentro de sus posibilidades.La clave de su sistema reside en la separación de cuentas. Además de la cuenta conjunta donde ingresan sus pensiones, disponen de una cuenta para los gastos del hogar a la que transfieren una cantidad fija cada semana. Esta cuenta la administra Monique, una decisión que tomaron hace 15 años para evitar que Hans se preocupara por cada movimiento bancario.Hans admite que se ponía nervioso al ver los gastos en el supermercado, pero ahora ese estrés ha desaparecido. Monique reconoce una curiosa dualidad: puede desembolsar 200 euros en algo que considera de calidad sin inmutarse, pero le irrita profundamente pagar dos euros de más por un producto que no lo vale.Ahorro por objetivos y compras conscientesHans y Monique no compran por impulso. Han creado diferentes sobres virtuales para cada propósito: el coche, las vacaciones, la ropa, el mantenimiento de la casa y el seguro médico. Esta filosofía les ha permitido evitar el crédito al consumo. Hans recuerda a un compañero que presumía de un coche que «no era suyo, sino del banco». Ellos siempre han preferido ahorrar para pagar al contado, una disciplina que les ha proporcionado una libertad financiera que muchos envidian.El principal desacuerdo entre ellos no es el ahorro en sí, sino el nivel de calidad. Hans creció con la idea de que, entre tres opciones, hay que elegir la del medio, porque la más barata no sirve y la más cara no es necesaria. Monique prefiere pagar más por algo que dure. El ejemplo que citan es la moqueta de la planta superior. Monique quería una marca cara pero duradera, mientras que Hans dudaba si merecía la pena. Al final, el diálogo y el respeto mutuo se impusieron y llegaron a un acuerdo. La importancia de compartir y la ausencia de deudasPara esta pareja, la gestión del dinero trasciende lo económico. Son cristianos practicantes y consideran que compartir todo es un principio fundamental de su matrimonio, contraído en régimen de gananciales.No hay cuentas separadas; todo pertenece a ambos. Monique comenzó su carrera en informática y desempeñó varios oficios mientras criaba a sus hijos, mientras que Hans fue el sostén principal de la familia hasta su jubilación. Ambos coinciden en que el trabajo de madre está infravalorado y que su esfuerzo conjunto ha hecho posible su situación actual.Hans y Monique tienen la vivienda pagada, no tienen préstamos pendientes y pueden permitirse salir a cenar o hacer pequeñas escapadas. Su mensaje es que vivir sin deudas no
