El comunicador ha asegurado que por cuatro segundos no se queda atrapado en el ascensor
El terremoto de magnitud 7,4 que se produjo este lunes 10 de agosto en Colombia, con epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, ha dejado ya más de 200 muertos y ha golpeado especialmente varias zonas del oeste y el centro del país. Entre las ciudades que permanecen en alerta por los daños se encuentran Pereira, Cali, Quibdó, Armenia y Manizales. Precisamente, desde esta última, ha intervenido el periodista Luis Felipe Molina, quien ha relatado en ‘YAS Verano’ cómo vivió el seísmo desde un piso 17.. El comunicador ha explicado, ante la atenta mirada de Pepa Romero y el resto de colaboradores, cómo un descuido cotidiano le cambió la suerte a primera hora de la mañana. A las 7:30 horas bajó al gimnasio del edificio, que se encontraba en la cuarta planta, pero se dio cuenta de que se había dejado el reloj y, a las 7:32 horas, subió a por él en el ascensor: «Cuando salgo del ascensor, 7:34 horas, doy dos pasos a la izquierda y el edificio empieza a tambalearse, perdí el equilibrio».. «Cuando me di cuenta de que estaba en un terremoto por el sonido, corrí hasta la puerta del apartamento. La escena es inolvidable: se caen los libros, los cuadros, los espejos de los baños se descuelgan, era una fuerza de movimiento que yo nunca había sentido», ha recordado Molina sobre los dos minutos de agonía que duró la sacudida.. El mayor peligro, sin embargo, se había quedado a escasos metros a sus espaldas. Apenas cuatro segundos después de poner un pie fuera del ascensor, el suministro eléctrico de la zona colapsó por completo y saltaron las alarmas del inmueble.. Tras cesar el movimiento, el periodista inició un agónico descenso a pie por las escaleras de emergencia, que se convirtió en el más largo de su vida. Antes, desde su balcón, pudo divisar la cordillera donde se gestó el epicentro del seísmo y cómo se balanceaban todos los edificios contiguos al suyo.. A pesar de que el bloque donde reside Molina resistió sin sufrir grietas estructurales, el propio periodista ha querido cerrar su intervención en el espacio televisivo de Antena 3 recordando la dura realidad que se vive en el país: «Lastimosamente, esta historia no es la de gran parte de la zona afectada».
El terremoto de magnitud 7,4 que se produjo este lunes 10 de agosto en Colombia, con epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, ha dejado ya más de 200 muertos y ha golpeado especialmente varias zonas del oeste y el centro del país. Entre las ciudades que permanecen en alerta por los daños se encuentran Pereira, Cali, Quibdó, Armenia y Manizales. Precisamente, desde esta última, ha intervenido el periodista Luis Felipe Molina, quien ha relatado en ‘YAS Verano’ cómo vivió el seísmo desde un piso 17.. El comunicador ha explicado, ante la atenta mirada de Pepa Romero y el resto de colaboradores, cómo un descuido cotidiano le cambió la suerte a primera hora de la mañana. A las 7:30 horas bajó al gimnasio del edificio, que se encontraba en la cuarta planta, pero se dio cuenta de que se había dejado el reloj y, a las 7:32 horas, subió a por él en el ascensor: «Cuando salgo del ascensor, 7:34 horas, doy dos pasos a la izquierda y el edificio empieza a tambalearse, perdí el equilibrio».. «Cuando me di cuenta de que estaba en un terremoto por el sonido, corrí hasta la puerta del apartamento. La escena es inolvidable: se caen los libros, los cuadros, los espejos de los baños se descuelgan, era una fuerza de movimiento que yo nunca había sentido», ha recordado Molina sobre los dos minutos de agonía que duró la sacudida.. El mayor peligro, sin embargo, se había quedado a escasos metros a sus espaldas. Apenas cuatro segundos después de poner un pie fuera del ascensor, el suministro eléctrico de la zona colapsó por completo y saltaron las alarmas del inmueble.. Tras cesar el movimiento, el periodista inició un agónico descenso a pie por las escaleras de emergencia, que se convirtió en el más largo de su vida. Antes, desde su balcón, pudo divisar la cordillera donde se gestó el epicentro del seísmo y cómo se balanceaban todos los edificios contiguos al suyo.. A pesar de que el bloque donde reside Molina resistió sin sufrir grietas estructurales, el propio periodista ha querido cerrar su intervención en el espacio televisivo de Antena 3 recordando la dura realidad que se vive en el país: «Lastimosamente, esta historia no es la de gran parte de la zona afectada».
