El Gobierno se mantiene en vilo tras las dudas que al Partido Popular y a Junts les ha surgido cuando se han puesto a bucear en la letra pequeña –y no tan pequeña– del decreto ley del plan anticrisis por la guerra de Irán. El PP ha descubierto que apenas el 30% de las medidas aprobadas tiene que ver con ayudas y rebajas fiscales coyunturales y que el grueso del texto, el 70%, son medidas estructurales que ya van a permanecer cuando pase la crisis, entre ellas el fin de las centrales nucleares o la prohibición de los despidos, incluso por causa mayor, medidas ambas rechazadas tanto por el PP como por Junts. De este modo, si el PP vota en contra –porque no se han retirado los puntos más conflictivos y las disposiciones más ideológicas– junto a Vox y UPN –que ya han confirmado su «no»– se requeriría el sí de Junts para convalidar el plan, y ya se sabe lo que puede pasar por colar lo que no se debe.
El PP ha descubierto que apenas el 30% de las medidas aprobadas tiene que ver con ayudas y rebajas fiscales coyunturales y que el grueso del texto, el 70%, son medidas estructurales que ya van a permanecer cuando pase la crisis
El Gobierno se mantiene en vilo tras las dudas que al Partido Popular y a Junts les ha surgido cuando se han puesto a bucear en la letra pequeña –y no tan pequeña– del decreto ley del plan anticrisis por la guerra de Irán. El PP ha descubierto que apenas el 30% de las medidas aprobadas tiene que ver con ayudas y rebajas fiscales coyunturales y que el grueso del texto, el 70%, son medidas estructurales que ya van a permanecer cuando pase la crisis, entre ellas el fin de las centrales nucleares o la prohibición de los despidos, incluso por causa mayor, medidas ambas rechazadas tanto por el PP como por Junts. De este modo, si el PP vota en contra –porque no se han retirado los puntos más conflictivos y las disposiciones más ideológicas– junto a Vox y UPN –que ya han confirmado su «no»– se requeriría el sí de Junts para convalidar el plan, y ya se sabe lo que puede pasar por colar lo que no se debe.
