Los programas educativos han evolucionado conforme a una idea: las calificaciones ya no son lo más importante. En lugar de priorizar que los alumnos saquen buenas notas, se trata de formar a las personas que serán en el futuro. Desarrollar el criterio, autonomía y seguridad para tomar decisiones en un mundo cada vez más complejo se antojan como el principal reto para los educadores.. Seguir leyendo
El grupo International Schools Partnertship, con más de un centenar de colegios por todo el planeta, propone un modelo educativo con el que desarrollar el criterio, la autonomía y la seguridad en la toma de decisiones
Los programas educativos han evolucionado conforme a una idea: las calificaciones ya no son lo más importante. En lugar de priorizar que los alumnos saquen buenas notas, se trata de formar a las personas que serán en el futuro. Desarrollar el criterio, autonomía y seguridad para tomar decisiones en un mundo cada vez más complejo se antojan como el principal reto para los educadores.. El enfoque es compartido en el grupo International Schools Partnership (ISP),una red de 116 colegios en 25 países, de los cuales 12 se ubican en España y otros tres en Portugal. La labor de ISP se centra en el acompañamiento de los estudiantes. No solo para lleguen lejos, sino también para que sepan cómo enfrentarse a los retos de la vida. Habilidades que “no se memorizan”, tal como indican, sino que “se practican cada día”. Y el trabajo continúa en casa de la mano de los padres o tutores legales de los alumnos.. La filosofía de ISP se recoge en una sencilla guía con seis criterios a desarrollar que cualquier padre o madre puede aplicar –desde ya– y conseguir así que los más pequeños adquieran más capacidad para desenvolverse con soltura en la sociedad.. Seis criterios para madurar. El primer paso clave es establecer una buena comunicación. A la hora de dirigirse a los hijos, los padres deben tener en cuenta la formulación de las preguntas que les hacen. En lugar de interpelar a los más pequeños con el clásico “¿Qué tal el día?”, los expertos de ISP proponen alternativas como: “¿Qué ha sido lo más interesante de hoy? ¿Hubo algo que te hiciera pensar diferente? ¿Qué harías distinto mañana?”. Claves que contribuyen a desarrollar el pensamiento crítico, la autoconciencia y la capacidad de expresión.. Compartir decisiones es otro instrumento útil. Con ese fin, en ISP aconsejan convertir las situaciones cotidianas en una oportunidad. Para cuestiones tan sencillas como planificar una salida, organizar el estudio y los deberes o resolver un pequeño conflicto, se pueden realizar las siguientes preguntas: ¿Qué opciones tenemos? ¿Qué puede pasar en cada caso? ¿Cuál parece más razonable? De esa forma, se contribuye a mejorar la toma de decisiones y la responsabilidad.. Es importante también dar autonomía, pero de manera progresiva. Que los estudiantes organicen su mochila, gestionen su tiempo y participen en las tareas del hogar no solo les ayuda a mejorar cualidades como su autoestima o la resiliencia, sino que aprenden una virtud esencial para el futuro: la constancia.. No se puede olvidar la gestión de las emociones. El consejo de ISP es que hay que “normalizarlas, no minimizarlas”. Para ello, recomiendan frases que pueden ser de ayuda como “entiendo que eso te haya frustrado” o “parece que estabas nervioso antes de la prueba”. Enunciados con los que desarrollan, además de la inteligencia emocional, el autocontrol.. Si de emociones se trata, la empatía debe tener un apartado propio, según ISP. Los más pequeños, expuestos a noticias, historias en redes sociales o situaciones reales complejas, pueden adquirir una mayor comprensión del prójimo si se plantean cuestiones similares a estas: ¿Cómo crees que se sentía esa persona? ¿Qué habrías hecho tú en su lugar?. Por último, lo cotidiano sirve de entrenamiento, según ISP. No es necesario reservarse actividades especiales o complementarias, se pueden resolver en el día a día. Por ejemplo, cocinar en familia contribuye a la colaboración; organizar un presupuesto, a la responsabilidad, y planificar un viaje, a la anticipación. Competencias que pueden servir de mucha ayuda.. Mantener una buena comunicación con los más pequeños contribuye a desarrollar el pensamiento crítico, la autoconciencia y la capacidad de expresión. La importancia de la constancia. Ante un futuro cambiante, en el que muchas profesiones evolucionarán (o desaparecerán), y en escenarios en los que la tecnología cada vez es más avanzada, en ISP sostienen que lo que marcará la diferencia será la capacidad de adaptarse, pensar con criterio y colaborar. Por ello, en su red de colegios las competencias para la vida son parte estructural de su modelo de aprendizaje.. El impacto se multiplica, mantienen, si se alinean familia y colegio. “Se trata de hacer pequeñas cosas, pero todos los días: una conversación, un momento de escucha real… Ahí empieza la educación para la vida”. Y en ISP ayudan a arrancar.
