La noche empieza así: “¡Viva el divorcio! / ¡Vivan mis manos / que aún no han cosido ni un calcetín!”. Es el estribillo del cuplé La diputada, interpretado inicialmente por Amalia Molina en 1932, que reflejaba los vientos de modernidad y el estallido del feminismo en España. Y después: “Se dice si va sola / ¡qué desgraciada es! / Se dice qué coqueta / si con un hombre va. / Si ven a dos mujeres / también se dice que…”, letra de otro cuplé que estrenó Concha Piquer en 1933, aunque tanto este como el anterior podrían haber sido escritos ayer mismo.. Seguir leyendo
Alba Flores encabeza el reparto de ‘Libres!!!’, un espectáculo que traza una genealogía de mujeres activistas en la España anterior a la dictadura a ritmo de los picantes cuplés de la época
La noche empieza así: “¡Viva el divorcio! / ¡Vivan mis manos / que aún no han cosido ni un calcetín!”. Es el estribillo del cuplé La diputada, interpretado inicialmente por Amalia Molina en 1932, que reflejaba los vientos de modernidad y el estallido del feminismo en España. Y después: “Se dice si va sola / ¡qué desgraciada es! / Se dice qué coqueta / si con un hombre va. / Si ven a dos mujeres / también se dice que…”, letra de otro cuplé que estrenó Concha Piquer en 1933, aunque tanto este como el anterior podrían haber sido escritos ayer mismo.. Más frescos suenan todavía cuando los entonan las actrices-cantantes Alba Flores, Laura Galán y Nüll García en el espectáculo Libres!!!, acompañadas por Eva Valdelomar al piano, que se estrena este viernes en el Teatro de la Abadía de Madrid. Con texto de Esther F. Carrodeguas y dirección de Andrés Lima, el montaje se presenta como un “cabaré anarcosicalíptico” que reivindica “la potencia de una utopía desvergonzada, macarra y musical”, invocando el célebre lema “si no puedo bailar, ¡no es mi revolución!”, que dicen que dijo la anarquista estadounidense Emma Goldman cuando un hombre le reprochó que se divirtiera en una fiesta. Ese es el espíritu: un feminismo que enarbola la bandera de la alegría frente a las cabreadísimas manadas de la machosfera.. El espectáculo se vertebra en torno a la historia de la asociación Mujeres Libres, fundada en 1936 por Lucía Saornil, Mercedes Comaposada y Amparo Poch y Gascón, que llegó a contar con cerca de 30.000 militantes y abarcó toda la Guerra Civil. Sus peripecias y pensamientos se relatan en escena entre cuplé y cuplé, en tono irreverente y picantón, como aquellos cabarés sicalípticos que triunfaron en los salones, teatros y tugurios de la época. Son canciones que popularizaron estrellas como Amalia Molina, Concha Piquer, Carmen Flores, Carmelita Auber o la Bella Zulima, aunque parte de las letras han sido versionadas para servir a la narración de la historia.. Laura Galán y, detrás, Alba Flores, en otro momento del ensayo.Jaime Villanueva. Anarquismo, sicalipsis y feminismo parecen universos diferentes, pero en este espectáculo encajan como afluentes de un mismo río. Al anarquismo nunca le importó el feminismo, pero en su seno había mujeres que no veían reflejadas las preocupaciones que sufrían específicamente por su condición femenina, por lo que decidieron crear aquel espacio propio que fue Mujeres Libres. Aunque la asociación no se consideraba feminista, sus reivindicaciones sí lo eran. “La libertad sexual, el debate sobre la prostitución, el matrimonio como institución patriarcal. Federica Montseny [líder anarquista y primera mujer ministra de España] incluso llegó a trazar un plan para utilizar los pisos desocupados. ¡Flipa!”, apunta Alba Flores en las entrevistas promocionales de la producción, en su primer trabajo en el teatro tras el éxito de su documental Flores para Antonio. “También hablaban ya del derecho al aborto con garantías sanitarias”, añade su compañera Nüll García. “Sin olvidar la conciliación, la maternidad, la protección legal frente a abusos patronales. Todo eso ya lo estaban diciendo ellas”, completa Laura Galán, ganadora del Goya a la actriz revelación por Cerdita.. Las intérpretes recalcan que no se trata de un espectáculo de nicho. “Nos dolería que se quede como una obra de mujeres hablando de feminismo. Eso está, pero sobre todo se centra en la importancia de estas mujeres dentro de la la lucha política para una sociedad más justa”, advierte Flores. Por si no queda claro, en un guiño al presente, las cabareteras corean en escena: “Feminazis no, mujeres libres”.. La sicalipsis se incorpora a esta corriente como fuerza paralela. Según recoge la investigadora Gloria G. Durán en el volumen Sicalípticas. El gran libro del cuplé y la sicalipsis (La Felguera Ediciones, 2021), el término sicalipsis nació en los albores del siglo XX para referirse a actitudes, expresiones o manifestaciones artísticas con insinuaciones sexuales o erotismo pícaro. Eran los tiempos de las grandes cupletistas, que tampoco eran feministas pero sí mujeres rebeldes, “libres, sindicalistas convencidas, bolcheviques temporales, políglotas intermitentes. Temidas como diablesas capaces de contagiar de independencia a todas las mujeres españolas, portadoras del virus de la perversión, de la fornicación y de la perdición del hombre”, escribe Gloria G. Durán.. Las tres intérpretes, en otro momento del ensayo.Jaime Villanueva. Aquello fue antes de que el franquismo se apoderara del género y deslavazara el tono de las canciones, despojándolas de su pátina gamberra para ajustarlas a la moral oficial. Hasta ese momento, el cuplé fue un espejo del huracán revolucionario que sopló en España antes de la dictadura, definido por los historiadores como el más progresista de poder proletario que haya existido. Lo que no se ha estudiado ni difundido tanto es el importante papel que tuvieron las mujeres: desde las tres fundadoras de Mujeres Libres hasta la citada Federica Montseny o Teresa Claramunt, con “cameos estelares” como Clara Campoamor, Victoria Kent, Guillermina Rojas, Emilia Pardo Bazán o la Pasionaria. Todas ellas conviven en el espectáculo, encarnadas por las tres actrices, que saltan de una a otra como cupletistas camaleónicas.. La idea de unir esos universos paralelos partió de Ana Belén Santiago, directora artística del Teatro del Barrio de Madrid, uno de los epicentros del teatro documental y político español, que coproduce el espectáculo junto con el comisionado 50 Años de España en Libertad. “Queríamos recuperar esa parte algo olvidada de nuestra historia, tanto la sicalipsis como la herencia anarquista libertaria, que nos parece una gran fuente de inspiración para este momento”, explica Ana Belén Santiago. Con esa premisa, Esther F. Carrodeguas buceó en revistas y periódicos de la época, seleccionó personajes y reescribió cuplés para trazar una “genealogía de mujeres libres”, según ella misma la define, que enlaza con el presente a través de referentes contemporáneos como Patti Smith.. La puesta en escena de Andrés Lima es deudora del Cabaret Voltaire, refugio de dadaístas y escenario de la vanguardia en la Alemania de principios del XX. La escenógrafa y figurinista Beatriz San Juan ha diseñado un garito estilizado, con pocos elementos y un vestuario neutro que acentúa el carácter político de la propuesta. Oro, lentejuelas, rojo, negro y zapatos de andar mucho: para patear las calles, trotar en manifestaciones o bailar sicalípticamente hasta que cierre el último garito.
