Fue como una burbuja en la ciudad, el único lugar en el que unas 5000 personas en un mismo recinto no iban con camisetas rojas, sino negras. Mayoría de hombres, tatuajes como carnet de membresía, voluntad de cabello largo y el rock y el blues como lenguaje de hermanamiento. Ni asomo de fútbol, todo lo más algún miembro del equipo de seguridad mirando en el móvil el partido mientras vigilaba la valla del foso que ningún fan podía saltar, a menos que arrostrase el descosido de algún músculo a causa del esfuerzo por intentar tal gesta. A pesar de ello todo el espectáculo sugería un partido, pero de otro tipo, de baloncesto y con los Harlem Globetrotters como protagonistas. Eran los ZZ Top, un grupo de exhibición que desde hace años y años repite casi clavado el mismo repertorio, muestra los mismos trucos, tiran de humor con las mismas poses de siempre y acaban satisfaciendo porque como los Globetrotters dominan sus trucos y hacen felices a quienes pagan por verlos. No defraudan, se sabe que ganarán el partido y son exactamente como se espera que sean. Se paga para ello y ellos no faltan a la cita con su trabajo. No hay emoción extra, como tampoco con los Globetrotters, pero lo que ofrecen sin trampa ni cartón es eficiencia, un repertorio del siglo XX y el final con La Granje, un tema en memoria de un prostíbulo. Así son y no fallan.Seguir leyendo
ConciertosCríticaGénero de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materiaEl trío de Houston no defrauda, se sabe que ganará el partido y es exactamente como se espera que seanEl grupo estadounidense ZZ Top durante un concierto en Pamplona en una imagen de archivo. Iñaki Porto (EFE)Fue como una burbuja en la ciudad, el único lugar en el que unas 5000 personas en un mismo recinto no iban con camisetas rojas, sino negras. Mayoría de hombres, tatuajes como carnet de membresía, voluntad de cabello largo y el rock y el blues como lenguaje de hermanamiento. Ni asomo de fútbol, todo lo más algún miembro del equipo de seguridad mirando en el móvil el partido mientras vigilaba la valla del foso que ningún fan podía saltar, a menos que arrostrase el descosido de algún músculo a causa del esfuerzo por intentar tal gesta. A pesar de ello todo el espectáculo sugería un partido, pero de otro tipo, de baloncesto y con los Harlem Globetrotters como protagonistas. Eran los ZZ Top, un grupo de exhibición que desde hace años y años repite casi clavado el mismo repertorio, muestra los mismos trucos, tiran de humor con las mismas poses de siempre y acaban satisfaciendo porque como los Globetrotters dominan sus trucos y hacen felices a quienes pagan por verlos. No defraudan, se sabe que ganarán el partido y son exactamente como se espera que sean. Se paga para ello y ellos no faltan a la cita con su trabajo. No hay emoción extra, como tampoco con los Globetrotters, pero lo que ofrecen sin trampa ni cartón es eficiencia, un repertorio del siglo XX y el final con La Granje, un tema en memoria de un prostíbulo. Así son y no fallan.Y si no cansan es porque ZZ Top se miran a sí mismos con una ironía ya mostrada en el diseño del mismo escenario, la recreación de una pared tapada por grafitis, con reproducciones en vinilo de varios amplis de colores pop como decoración y unas tablas de skate para redondear la imagen de dinamismo. Una imagen que contrastaba con unos señores añejos y barbados, todo y que en el Barts Festival sólo superaba la setentena Billy Gibbons, pues el batería oficial, de baja por cuestiones de salud, fue sustituido por un chavalín que no debía llegar a los 50, y el guitarrista que cubre el fallecimiento de Dusty Hill, a quien evoca hasta en su biotipo, media la sesentena con un peinado/peluca que, como dijo una fan, recordaba a Son Goku. Sus americanas de colores con brillantes hacían pensar en chaquetillas toreras, en especial cuando se pusieron las rojas en los bises, el bajo descomunal de 17 cuerdas que usó Elwood Francis en Got Me Under Pressure, primer tema del concierto, la guitarra y el bajo peludo que lucieron en Legs, las poses coreografiadas del dúo motor, con Billy Gibbons como soporte de la esencia del grupo y único miembro de la banda original, enseñaron al público que ZZ Top mantienen su personalid
El trío de Houston no defrauda, se sabe que ganará el partido y es exactamente como se espera que sean
