Se fue, el eclipse se fue y dejó tras de sí un rastro de magia, asombro y hasta de ilusiones; se fue dejando un sabor dulce en los labios y en las mentes de todos. Tan es así que estamos ya hablando del próximo, que será en menos de un año y que se verá en el sur de España, pero, más que en ningún sitio, en Egipto. Muchos estarán planificando ya sus posiciones, porque han caído en el hechizo mágico del fenómeno, y otros, más apáticos, los verán desde una cuneta. En fin, si hay algo que pedir al cielo es que no se apaguen las esperanzas del alma y que un fenómeno de astronomía nos devuelva las inquietudes y hasta las buenas expectativas. El verano es tiempo de ilusión, de optimismo y de proyectos para subir a cuesta del invierno, que no es llana precisamente. Como no es llano tampoco el camino a recorrer hasta alcanzar las soluciones tajantes para un problema que no admite concesiones como es el de Ceuta, donde en los próximos días se podría afrontar una situación (odio decir un escenario, como expresan en los telediarios) de elevada tensión debido a la presión migratoria, el refuerzo de los dispositivos fronterizos y la incertidumbre generada por posibles intentos de entrada irregular, o, más bien, de asalto, desde el entorno del Tarajal. Dicen que las autoridades españolas y marroquíes han incrementado la vigilancia, mientras continúan las labores para gestionar a las personas que permanecen en la ciudad tras la reciente avalancha. Este contexto hace prever que el principal desafío inmediato será evitar nuevos episodios de “invasión” que provocan una invivible saturación de los servicios públicos haciendo imposible preservar la seguridad y la convivencia ciudadana. Entre las medidas anunciadas se encuentran un presunto aumento de los controles en la frontera, nuevas operaciones de identificación y tramitación administrativa, así como una mayor presencia policial y militar. También continúan las tensiones políticas entre administraciones, debates sobre la reubicación de menores y un incremento de la presión diplomática entre España y Marruecos en torno a la gestión de los flujos migratorios.. Ante esta situación, todos estamos en condiciones de reclamar respuestas muy duras para preservar la seguridad y la integridad de nuestras ciudades autónomas. La prioridad debería ser recuperar el control operativo de la frontera mediante más medios humanos, tecnológicos y logísticos, y, sin duda, dotar a Ceuta de recursos extraordinarios para evitar el colapso de los servicios de acogida, seguridad y atención social. Una política sin concesiones frente a las mafias que organizan los cruces irregulares puede incluir la persecución intensiva de las redes criminales, el intercambio de inteligencia, el desmantelamiento de las estructuras de tráfico de personas y la imposición de sanciones severas a quienes se lucren con estas actividades.. La experiencia demuestra que las soluciones blandas y buenistas no resuelven por sí solas una crisis grave como ésta. Ceuta necesita una estrategia que combine control fronterizo, capacidad administrativa, cooperación internacional y apoyo institucional sostenido para proteger tanto la seguridad como la estabilidad de la ciudad. El inoperante Marlaska ha estado en estos días con el presidente Vivas, que asegura que sigue habiendo 9000 invasores, y lamenta que el ministro no se halle plenamente comprometido en lo que sería en este momento su principal ocupación. CODA. Sigue dando que hablar el confuso armario de Leticia, los pelos de la Princesa y los looks de aprovechamiento de la Infanta Sofia. No es de extrañar. Los mercadillos de verano tienen cosas ideales. Me atrevería a aconsejar que acudan a ellos con una buena experta en estilo. De esta forma habrían mejorado algo…
Ceuta necesita una estrategia que combine control fronterizo, capacidad administrativa, cooperación internacional y apoyo institucional sostenido
Se fue, el eclipse se fue y dejó tras de sí un rastro de magia, asombro y hasta de ilusiones; se fue dejando un sabor dulce en los labios y en las mentes de todos. Tan es así que estamos ya hablando del próximo, que será en menos de un año y que se verá en el sur de España, pero, más que en ningún sitio, en Egipto. Muchos estarán planificando ya sus posiciones, porque han caído en el hechizo mágico del fenómeno, y otros, más apáticos, los verán desde una cuneta. En fin, si hay algo que pedir al cielo es que no se apaguen las esperanzas del alma y que un fenómeno de astronomía nos devuelva las inquietudes y hasta las buenas expectativas. El verano es tiempo de ilusión, de optimismo y de proyectos para subir a cuesta del invierno, que no es llana precisamente. Como no es llano tampoco el camino a recorrer hasta alcanzar las soluciones tajantes para un problema que no admite concesiones como es el de Ceuta, donde en los próximos días se podría afrontar una situación (odio decir un escenario, como expresan en los telediarios) de elevada tensión debido a la presión migratoria, el refuerzo de los dispositivos fronterizos y la incertidumbre generada por posibles intentos de entrada irregular, o, más bien, de asalto, desde el entorno del Tarajal. Dicen que las autoridades españolas y marroquíes han incrementado la vigilancia, mientras continúan las labores para gestionar a las personas que permanecen en la ciudad tras la reciente avalancha. Este contexto hace prever que el principal desafío inmediato será evitar nuevos episodios de “invasión” que provocan una invivible saturación de los servicios públicos haciendo imposible preservar la seguridad y la convivencia ciudadana. Entre las medidas anunciadas se encuentran un presunto aumento de los controles en la frontera, nuevas operaciones de identificación y tramitación administrativa, así como una mayor presencia policial y militar. También continúan las tensiones políticas entre administraciones, debates sobre la reubicación de menores y un incremento de la presión diplomática entre España y Marruecos en torno a la gestión de los flujos migratorios.. Ante esta situación, todos estamos en condiciones de reclamar respuestas muy duras para preservar la seguridad y la integridad de nuestras ciudades autónomas. La prioridad debería ser recuperar el control operativo de la frontera mediante más medios humanos, tecnológicos y logísticos, y, sin duda, dotar a Ceuta de recursos extraordinarios para evitar el colapso de los servicios de acogida, seguridad y atención social. Una política sin concesiones frente a las mafias que organizan los cruces irregulares puede incluir la persecución intensiva de las redes criminales, el intercambio de inteligencia, el desmantelamiento de las estructuras de tráfico de personas y la imposición de sanciones severas a quienes se lucren con estas actividades.. La experiencia demuestra que las soluciones blandas y buenistas no resuelven por sí solas una crisis grave como ésta. Ceuta necesita una estrategia que combine control fronterizo, capacidad administrativa, cooperación internacional y apoyo institucional sostenido para proteger tanto la seguridad como la estabilidad de la ciudad. El inoperante Marlaska ha estado en estos días con el presidente Vivas, que asegura que sigue habiendo 9000 invasores, y lamenta que el ministro no se halle plenamente comprometido en lo que sería en este momento su principal ocupación. CODA. Sigue dando que hablar el confuso armario de Leticia, los pelos de la Princesa y los looks de aprovechamiento de la Infanta Sofia. No es de extrañar. Los mercadillos de verano tienen cosas ideales. Me atrevería a aconsejar que acudan a ellos con una buena experta en estilo. De esta forma habrían mejorado algo…
