Alexander Zverev estaba en una de sus pistas preferidas, el estadio Manolo Santana, donde ganó en 2018 y 2021, y donde jugó la final de 2022. La altitud favorece su gran servicio. Se presentaba poderoso ante el gran desafío de intentar derrotar a Jannik Sinner, pero la primera vez que el alemán tuvo que sacar encajó un break. Fue un golpe duro, un bajón del que no se recuperó. No levantó cabeza ni en el primer set, que apenas duró 25 minutos y que fue pan comido para el número uno del mundo, ni en el segundo, para el 6-1 y 6-2 final en 57 minutos. El ejemplo de su desesperación fue el segundo break que encajó, un juego en el que primero se confió y en lugar de rematar dejó la bola muerta y permitió llegar a su final, para fallar después un remate; y a continuación otro, y también una derecha. Fue un regalo, y prácticamente ni se enfadó.. Después, en uno de los cambios de pista, en lugar de descansar y reposar, se levantó rápido y tuvo que esperar a que llegara Sinner, como si quisiera que la tortura acabara rápido.. En el primer set ganó un juego al final, apoyado en buenos saques. En el segundo ganó uno al principio, pero pronto encajó también una rotura. Sinner era más poderoso en los intercambios. El pelirrojo de San Cándido buscaba constantemente la zona de derecha de Zverev, su lado débil o menos fuerte, por el que comete más errores cuando no está entonado. El lenguaje gestual del tenista de Hamburgo era significativo: los hombros encogidos, las manos abiertas, la mirada al banquillo… No tenía fe en poder plantar cara, pero es que Jannik tampoco le dejó que creyera. Por momentos es un jugador inhumano, ni se inmuta, pone el modo “on” y destroza a quien esté al otro lado de la red. Incluso se gustó con alguna dejada.. El sacador de los dos tenistas podría decirse que es Zverev, pero la velocidad no tiene necesariamente que ser tan determinante. Sinner podía restar bolas a 220 por hora. Si me mira la estadística de 2026, el transalpino es el tenista que más puntos ha ganado con su primer saque (80,77 por ciento) y sólo le supera Shelton en puntos ganados con el segundo (Jannik, 58,8 por ciento y el estadounidense 60,10). Si a eso suma que también es el mejor al resto, el cóctel es demoledor para los contrarios.. Comenzó el torneo Sinner asegurando que necesitaba un poco de tiempo para adaptarse a las condiciones de Madrid, porque la pista resbala cuando hace sol y porque la altitud hace que se tenga un poco menos de sensación de control. En su primer partido ante Bonzi perdió un set. No ha perdido ninguno más y en la final fue un jugador sin fisuras.. Con este triunfo, la racha espectacular del líder de la ATP sigue abierta: son 23 triunfos seguidos (cuatro de esas victorias ante Zverev), lo que le ha llevado a conquistar los cuatro Masters 1.000 que se han disputado este curso: Indian Wells, Miami, Montecarlo y Madrid. Si a eso se une el último de 2025, el de París, se convierte en el primer tenista en la historia en ganar cinco títulos de esta categoría de forma consecutiva (Djokovic, Nadal y Federer lograron cuatro). Con 24 años continúa haciendo historia, y lo que le queda. En el horizonte está Roland Garros, el único Grand Slam que todavía no ha conseguido, y no estará Carlos Alcaraz como rival.
Alexander Zverev estaba en una de sus pistas preferidas, el estadio Manolo Santana, donde ganó en 2018 y 2021, y donde jugó la final de 2022. La altitud favorece su gran servicio. Se presentaba poderoso ante el gran desafío de intentar derrotar a Jannik Sinner, pero la primera vez que el alemán tuvo que sacar encajó un break. Fue un golpe duro, un bajón del que no se recuperó. No levantó cabeza ni en el primer set, que apenas duró 25 minutos y que fue pan comido para el número uno del mundo, ni en el segundo, para el 6-1 y 6-2 final en 57 minutos. El ejemplo de su desesperación fue el segundo break que encajó, un juego en el que primero se confió y en lugar de rematar dejó la bola muerta y permitió llegar a su final, para fallar después un remate; y a continuación otro, y también una derecha. Fue un regalo, y prácticamente ni se enfadó.. Después, en uno de los cambios de pista, en lugar de descansar y reposar, se levantó rápido y tuvo que esperar a que llegara Sinner, como si quisiera que la tortura acabara rápido.. En el primer set ganó un juego al final, apoyado en buenos saques. En el segundo ganó uno al principio, pero pronto encajó también una rotura. Sinner era más poderoso en los intercambios. El pelirrojo de San Cándido buscaba constantemente la zona de derecha de Zverev, su lado débil o menos fuerte, por el que comete más errores cuando no está entonado. El lenguaje gestual del tenista de Hamburgo era significativo: los hombros encogidos, las manos abiertas, la mirada al banquillo… No tenía fe en poder plantar cara, pero es que Jannik tampoco le dejó que creyera. Por momentos es un jugador inhumano, ni se inmuta, pone el modo “on” y destroza a quien esté al otro lado de la red. Incluso se gustó con alguna dejada.. El sacador de los dos tenistas podría decirse que es Zverev, pero la velocidad no tiene necesariamente que ser tan determinante. Sinner podía restar bolas a 220 por hora. Si me mira la estadística de 2026, el transalpino es el tenista que más puntos ha ganado con su primer saque (80,77 por ciento) y sólo le supera Shelton en puntos ganados con el segundo (Jannik, 58,8 por ciento y el estadounidense 60,10). Si a eso suma que también es el mejor al resto, el cóctel es demoledor para los contrarios.. Comenzó el torneo Sinner asegurando que necesitaba un poco de tiempo para adaptarse a las condiciones de Madrid, porque la pista resbala cuando hace sol y porque la altitud hace que se tenga un poco menos de sensación de control. En su primer partido ante Bonzi perdió un set. No ha perdido ninguno más y en la final fue un jugador sin fisuras.. Con este triunfo, la racha espectacular del líder de la ATP sigue abierta: son 23 triunfos seguidos (cuatro de esas victorias ante Zverev), lo que le ha llevado a conquistar los cuatro Masters 1.000 que se han disputado este curso: Indian Wells, Miami, Montecarlo y Madrid. Si a eso se une el último de 2025, el de París, se convierte en el primer tenista en la historia en ganar cinco títulos de esta categoría de forma consecutiva (Djokovic, Nadal y Federer lograron cuatro). Con 24 años continúa haciendo historia, y lo que le queda. En el horizonte está Roland Garros, el único Grand Slam que todavía no ha conseguido, y no estará Carlos Alcaraz como rival.
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