La vida de Fabio Capello se desgrana en una amena conversación con el Corriere della Serra. El técnico italiano, poseedor de un palmarés envidiable y una reputación forjada a base de disciplina férrea, abre el baúl de sus recuerdos para desvelar las luces y sombras de una trayectoria marcada por el encuentro con talentos sublimes, dilemas morales y decisiones que definieron épocas. Desde el brillo cegador de Ronaldo Nazario hasta la frustración por talentos malogrados como Antonio Cassano, pasando por la compleja relación con Johan Cruyff, Capello ofrece un retrato íntimo de un hombre cuya influencia en el fútbol moderno es innegable.. Sus problemas con Cruyff. Capello no se anda con rodeos a la hora de definir a Johan Cruyff. «Como jugador era increíble, y como entrenador, muy bueno», sentencia, antes de añadir un matiz que resalta la distancia entre el genio y la persona: «Como persona, lo definiría como arrogante, como muchos holandeses que piensan que lo saben todo».. El método Capello, conocido por su exigencia y su capacidad para moldear estrellas, se ilustra con una anécdota sobre Clarence Seedorf en el Real Madrid. «Recuerdo cuando traje a Seedorf a Madrid, tenía 19 años», relata Capello. Durante el descanso de un partido, tras identificar las fallas del equipo, el joven jugador, con una confianza impropia de su edad, tomó las riendas. «Le expliqué lo que no estaba funcionando. Se levantó y dijo: ‘Tenemos que hacerlo así’. Le dejé la chaqueta y le dije: ‘Ahora eres tú el entrenador’. Y me fui».particular forma de Capello de empoderar a sus futbolistas, desafiándolos a asumir responsabilidades y a comprender la complejidad de la dirección técnica.. Las fiestas de Cassano. La conversación gira hacia los talentos que, pese a un potencial deslumbrante, no alcanzaron las cotas esperadas. Antonio Cassano emerge como el ejemplo paradigmático. «En Madrid, Cassano hizo tantas tonterías que me cuesta recordarlas todas», confiesa Capello con un deje de pesar. «Junto con Balotelli, son los dos ejemplos de talentos que se perdieron. Una pena».. La decisión de abandonar el Real Madrid para regresar al Milan es señalada por Capello como un punto de inflexión negativo en su trayectoria. «Dejar Madrid para regresar al Milan fue el error más grande que cometí», admite sin ambages. La etapa madrileña, a pesar de los desafíos, le había ofrecido la oportunidad de dirigir a un club de la magnitud del Real Madrid, una experiencia que, retrospectivamente, considera más valiosa de lo que quizás supo apreciar en su momento. El regreso a Italia, si bien le permitió reencontrarse con el Milan, significó, a su juicio, un paso atrás en su evolución como técnico de élite.. La figura de Ronaldo Nazario, el «Fenómeno», irrumpe en la memoria de Capello con la descripción de sus diferencias físicas al llegar al Real Madrid. Un delantero de una potencia y talento inauditos, pero cuya dedicación al entrenamiento y al cuidado de su físico se convirtió en un foco de controversia para el técnico. La relación con «El Gordo» llegó a un punto crítico que desembocó en su salida del club blanco.. Capello revela la decisión de despedir a Ronaldo del Real Madrid, calificándolo de «líder negativo». «No se entrenaba como debía y no motivaba a sus compañeros», explica con contundencia. La conversación con el entonces presidente Berlusconi, según narra Capello, fue determinante: «‘¿Cómo es Ronaldo?’ me pregunta. Le respondí: ‘Presidente, es bueno. Pero no es un ejemplo, siempre en discoteca, ha engordado, solo piensa en las mujeres’. Al día siguiente, en la Gazzetta: ‘Ronaldo al Milan'».. Votante de Meloni. Ante la pregunta sobre qué considera un fracaso, Capello es directo y conciso: «Cada vez que no gané».. Finalmente, Capello traza una evolución en sus convicciones políticas, reflejando un viaje ideológico a lo largo de los años. «En la primera República votaba por el Partido Republicano. Luego voté a Berlusconi, a la Lega, y ahora a Meloni», confiesa.
La vida de Fabio Capello se desgrana en una amena conversación con el Corriere della Serra. El técnico italiano, poseedor de un palmarés envidiable y una reputación forjada a base de disciplina férrea, abre el baúl de sus recuerdos para desvelar las luces y sombras de una trayectoria marcada por el encuentro con talentos sublimes, dilemas morales y decisiones que definieron épocas. Desde el brillo cegador de Ronaldo Nazario hasta la frustración por talentos malogrados como Antonio Cassano, pasando por la compleja relación con Johan Cruyff, Capello ofrece un retrato íntimo de un hombre cuya influencia en el fútbol moderno es innegable.. Sus problemas con Cruyff. Capello no se anda con rodeos a la hora de definir a Johan Cruyff. «Como jugador era increíble, y como entrenador, muy bueno», sentencia, antes de añadir un matiz que resalta la distancia entre el genio y la persona: «Como persona, lo definiría como arrogante, como muchos holandeses que piensan que lo saben todo».. El método Capello, conocido por su exigencia y su capacidad para moldear estrellas, se ilustra con una anécdota sobre Clarence Seedorf en el Real Madrid. «Recuerdo cuando traje a Seedorf a Madrid, tenía 19 años», relata Capello. Durante el descanso de un partido, tras identificar las fallas del equipo, el joven jugador, con una confianza impropia de su edad, tomó las riendas. «Le expliqué lo que no estaba funcionando. Se levantó y dijo: ‘Tenemos que hacerlo así’. Le dejé la chaqueta y le dije: ‘Ahora eres tú el entrenador’. Y me fui».particular forma de Capello de empoderar a sus futbolistas, desafiándolos a asumir responsabilidades y a comprender la complejidad de la dirección técnica.. Las fiestas de Cassano. La conversación gira hacia los talentos que, pese a un potencial deslumbrante, no alcanzaron las cotas esperadas. Antonio Cassano emerge como el ejemplo paradigmático. «En Madrid, Cassano hizo tantas tonterías que me cuesta recordarlas todas», confiesa Capello con un deje de pesar. «Junto con Balotelli, son los dos ejemplos de talentos que se perdieron. Una pena».. La decisión de abandonar el Real Madrid para regresar al Milan es señalada por Capello como un punto de inflexión negativo en su trayectoria. «Dejar Madrid para regresar al Milan fue el error más grande que cometí», admite sin ambages. La etapa madrileña, a pesar de los desafíos, le había ofrecido la oportunidad de dirigir a un club de la magnitud del Real Madrid, una experiencia que, retrospectivamente, considera más valiosa de lo que quizás supo apreciar en su momento. El regreso a Italia, si bien le permitió reencontrarse con el Milan, significó, a su juicio, un paso atrás en su evolución como técnico de élite.. La figura de Ronaldo Nazario, el «Fenómeno», irrumpe en la memoria de Capello con la descripción de sus diferencias físicas al llegar al Real Madrid. Un delantero de una potencia y talento inauditos, pero cuya dedicación al entrenamiento y al cuidado de su físico se convirtió en un foco de controversia para el técnico. La relación con «El Gordo» llegó a un punto crítico que desembocó en su salida del club blanco.. Capello revela la decisión de despedir a Ronaldo del Real Madrid, calificándolo de «líder negativo». «No se entrenaba como debía y no motivaba a sus compañeros», explica con contundencia. La conversación con el entonces presidente Berlusconi, según narra Capello, fue determinante: «‘¿Cómo es Ronaldo?’ me pregunta. Le respondí: ‘Presidente, es bueno. Pero no es un ejemplo, siempre en discoteca, ha engordado, solo piensa en las mujeres’. Al día siguiente, en la Gazzetta: ‘Ronaldo al Milan'».. Votante de Meloni. Ante la pregunta sobre qué considera un fracaso, Capello es directo y conciso: «Cada vez que no gané».. Finalmente, Capello traza una evolución en sus convicciones políticas, reflejando un viaje ideológico a lo largo de los años. «En la primera República votaba por el Partido Republicano. Luego voté a Berlusconi, a la Lega, y ahora a Meloni», confiesa.
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