Isabel Díaz Ayuso, presidenta de Madrid, se siente insultada. En lo personal. En lo más íntimo. La autora de esa afrenta, a sus ojos, es Mar Espinar, la portavoz del PSOE en la Asamblea. Es septiembre de 2025. Espinar ha acudido a la Real Casa de Correos, sede del gobierno, invitada por la baronesa para participar en las reuniones con los portavoces de la oposición de cara al inicio del periodo de sesiones. Su pecado es salirse del guion institucional previsto para preguntarle a Ayuso por Alberto González Amador, su pareja, investigado por la presunta comisión de fraude fiscal; la vivienda de este; y si la comparten. “La reunión se ha acabado”, dice Ayuso, según una fuente. “Y se puso en pie”. Un año después, las puertas del despacho de la presidenta siguen cerradas para la oposición. La tradición que quiso instaurar Ayuso no ha sobrevivido a las distintas crisis sobre su lugar de residencia. Menos aún ahora, cuando la compra por una empresa pública de un ático de más de seis millones que la presidenta llegó a visitar sigue copando la actualidad política. No se harán más reuniones, confirma el equipo de Ayuso. Tampoco, como solía ocurrir, este septiembre, a las puertas de 2027, año de elecciones autonómicas.. Seguir leyendo
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de Madrid, se siente insultada. En lo personal. En lo más íntimo. La autora de esa afrenta, a sus ojos, es Mar Espinar, la portavoz del PSOE en la Asamblea. Es septiembre de 2025. Espinar ha acudido a la Real Casa de Correos, sede del gobierno, invitada por la baronesa para participar en las reuniones con los portavoces de la oposición de cara al inicio del periodo de sesiones. Su pecado es salirse del guion institucional previsto para preguntarle a Ayuso por Alberto González Amador, su pareja, investigado por la presunta comisión de fraude fiscal; la vivienda de este; y si la comparten. “La reunión se ha acabado”, dice Ayuso, según una fuente. “Y se puso en pie”. Un año después, las puertas del despacho de la presidenta siguen cerradas para la oposición. La tradición que quiso instaurar Ayuso no ha sobrevivido a las distintas crisis sobre su lugar de residencia. Menos aún ahora, cuando la compra por una empresa pública de un ático de más de seis millones que la presidenta llegó a visitar sigue copando la actualidad política. No se harán más reuniones, confirma el equipo de Ayuso. Tampoco, como solía ocurrir, este septiembre, a las puertas de 2027, año de elecciones autonómicas.. Más información. “A lo único que venían [los portavoces de la oposición] es a generar cizaña y a insultar”, explica Miguel Ángel García Martín, portavoz del gobierno y consejero de Presidencia, además de responsable de Planifica Madrid (la empresa compradora del ático). Según una fuente presencial, fue también él quien reaccionó de manera más vehemente durante el encontronazo con Espinar.. Esas citas entre la presidenta y los portavoces fueron presentadas por Ayuso y los portavoces de su gobierno en distintas ocasiones como una muestra de diálogo institucional frente a la falta de interlocución que, a su juicio, mantenía el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con la oposición. En consecuencia, romper ahora con esa tradición, impulsada personalmente por la presidenta, no es un gesto inocuo, a ojos de Más Madrid, PSOE y Vox, los partidos de la oposición madrileña, que confirman uno a uno que no han sido convocados para una nueva ronda de entrevistas. Todo lo contrario.. “Muestra el cierre sectario del Gobierno”, opinan en Más Madrid, la formación de Manuela Bergerot, que lidera la principal fuerza de la oposición en la Asamblea. “Eran reuniones tensas donde se veía la diferencia de visiones para Madrid, pero también había momentos de compartir problemas y soluciones, por ejemplo cuando Ayuso se enteró del caos que había con el cierre de la línea 6 en pleno inicio de curso universitario hace justo un año y gracias a eso se pusieron autobuses exprés”.. Mar Espinar se dirige a Isabel Díaz Ayuso durante el pleno celebrado en la Asamblea de Madrid el 19 de febrero de 2026. Claudio Álvarez. Así lo ven en el PSOE: “Ayuso ya solo habla con Miguel Ángel Rodríguez [su jefe de gabinete] y con inmobiliarias. Se ha cargado el último reducto de institucionalidad. Desde que echó a Mar [Espinar] de su despacho por preguntarle por el piso, no nos ha vuelto a convocar”.. Una crítica con la que coinciden en Vox: “Suponemos que el PP de Madrid está demasiado ocupado encerrándose para buscar soluciones a sus propios problemas como para sentarse a hablar de los problemas de los madrileños”.. La alusión remite a la crisis desatada por la compra de un ático de lujo por parte de Planifica Madrid. En abril, la Comunidad compró por más de seis millones un ático de 485 metros cuadrados en Chamberí, una de las zonas más caras de la capital, para que lo usara la presidenta Ayuso “durante la rehabilitación de la Real Casa de Correos, cuyos trabajos comenzarán en agosto”. La líder regional llegó a visitarlo una vez adquirido. Al día siguiente de publicar EL PAÍS la noticia, y ante la polémica desatada, Planifica Madrid, la empresa pública compradora, puso en venta el inmueble.. Vuelta a la Asamblea. Desde entonces, Díaz Ayuso y los portavoces de su Gobierno intentan cerrar una controversia que no cesa. En ese contexto, mantener la suspensión de las reuniones que empezó ya este enero, cuando hubiera correspondido mantener las del anterior periodo de sesiones, priva a la oposición de uno de los pocos espacios de interlocución directa con la presidenta, y de una oportunidad para situar la crisis del ático en el centro del debate.. “La última vez no sirvió más que para insultarme”, explicó entonces la propia Díaz Ayuso durante una entrevista en Onda Madrid. “Pero no insultarme ya por una crítica política, que lo asumo como parte también de mi trabajo, sino crítica personal, insultos personales, directos, personales”, insistió. “Llega un momento en el que no sé si esto se tiene que pasar por alto y dejarlo como si no pasar nada”, recalcó. Y argumentó: “No sé qué hacen mis adversarios con sus vidas personales, nunca me dediqué a mirarlo, ni lo voy a hacer. Pero pido lo mismo para mí, que se me trate y se me juzgue por mi trabajo y aquellas cuestiones que afectan a los madrileños. (…) Se rompió aquello en la última (…)”.. La relación entre Ayuso y la oposición es prácticamente nula. La presidenta no se intercambia ni siquiera el saludo con Espinar, la portavoz socialista. De hecho, Ayuso sostiene que Espinar ha sido la primera contrincante política que le gira la cara cuando se cruza. Los plenos en la Asamblea son un intercambio de improperios entre los portavoces en lo que en muchas ocasiones se llega al límite de lo personal. El tono, de ida y vuelta, está lleno de crispación. Y el hallazgo del ático hace que el inicio de curso político sea de alta tensión. Precisamente por eso, ¿no sería este un buen momento para que Gobierno y oposición se sentasen a hablar?. “Imposible”, responden en Sol. “Ya se suspendió la última vez (en enero) y nada ha cambiado por parte de la oposición: no vienen a hablar, sino a insultar”, dice una fuente muy próxima a la presidenta Ayuso.. En ningún momento se planteó que esta reunión se celebrase, nunca estuvo encima de la mesa la idea. Otro asesor estrecho de la lider añade: “Los portavoces de la oposición han usado esas reuniones para venir con insultos, algo que está totalmente fuera del objetivo de esas reuniones. En enero se decidió suspenderlas porque no vienen a traer propuestas y debatir, solo a insultar y por tanto pierden todo su sentido”.. Son palabras que describen una herida abierta. Lo previsible, además, es que la prognosis empeore próximamente. Septiembre trae consigo el reencuentro de Díaz Ayuso con la oposición. No será en las reuniones que se organizaban en la Real Casa de Correos, sino en la Asamblea de Madrid. Allí, la próxima semana, se celebrará el debate del estado de la región. Un nuevo cara a cara de Ayuso con Bergerot, Espinar e Isabel Pérez Moñino, la líder regional de Vox. Y entonces no habrá institucionalidad que valga: la oposición, conceden todos sus estrategas, vuelve al Parlamento autonómico con la munición del ático preparada.
El gobierno, inmerso ahora en la crisis del ático, ha decidido suspender en 2026 la ronda de contactos con los portavoces de Más Madrid, PSOE y Vox que la líder quiso convertir en tradición y contraste con el presidente Sánchez
