“Eu non dixen que fora o primeiro, brother/ pero eu cambieino todo/ Porque os nenos aprenden ghallegho pa’ cantarme os temas no bolo/ Si non levan a hoodie de Adidas, flexean o polo de Polo”.. Seguir leyendo
“Eu non dixen que fora o primeiro, brother/ pero eu cambieino todo/ Porque os nenos aprenden ghallegho pa’ cantarme os temas no bolo/ Si non levan a hoodie de Adidas, flexean o polo de Polo”.. La estrofa de una de las canciones que más sonaron este verano en Galicia (Nin me emosiono, de 9Louro, en colaboración con el productor Yuly) resume bien la situación: Él no fue “el primero”, pero lo “cambió todo”… porque los niños —ya vistan sudadera con capucha o un clásico polo— “aprenden gallego” para cantar sus temas “en el bolo”.. Este artista de Muros (A Coruña), con 192.000 oyentes mensuales en Spotify, dos álbumes y llenos hasta la bandera en todos sus conciertos, conecta con las nuevas generaciones. Sin duda más que los mensajes de alarma de los académicos sobre la dramática pérdida de hablantes… o las naufragadas decisiones en política lingüística de la Xunta de Galicia. 9Louro —que se pronuncia “Novelouro”— es decir, Martín Louro, de 22 años y en boca de todos desde 2025, era uno de los platos fuertes (junto a otros gallegos como Lg1do o Dirty Suck) del último festival Lingua Urbana, que juntó el último viernes de agosto, bajo amenaza de lluvia, a 6.000 jóvenes en la Cidade da Cultura, el enorme y costoso antojo de Manuel Fraga en Santiago.. Pero eso ya es poco para él. En su concierto de presentación del segundo disco (Amorrer), en la sala Capitol de Santiago, vendió las entradas en media hora y desde entonces no ha parado de crecer. En menos de un año ha actuado en escenarios tan “míticos”, cuenta su manager, Álvaro Creo, como la Praza da Quintana, a los pies de la Catedral de Santiago, o el auditorio de Castrelos en Vigo. “Hay veces que no puede dar dos pasos seguidos sin que le pidan selfies sin parar… Si no le pusiéramos freno, porque hay que cuidarlo, Martín tendría conciertos todos los días, y haciendo doblete”, asegura Creo. Por eso las Administraciones se lo disputan a él y a otros jovencísimos artistas subidos a la misma ola de la nueva música urbana, determinados a conectar con la gente de su edad en gallego. No se recuerda un fenómeno comparable en Galicia desde tiempos de la generación Xabarín Club, un programa de la Televisión de Galicia que en los 90 funcionó como revulsivo musical, con giras que llevaron la música de Siniestro Total, Aerolíneas Federales, Herdeiros da Crus o Killer Barbies al público más joven.. 9Louro tiene un precedente en casa, su hermano Xanma es cantante de The Rapants, una banda de rock que cocina sus temas con un gallego aprendido en casa y en la calle, y uno de los nombres más repetidos en los carteles de los festivales desde hace tres años. “E quero gastarme contigo máis que na AP-9/ Luces tanto que en Santiago xa non chove/ Que a morte nos pille nun pogo a punto de romper” (Vai ser ijual, The Rapants). Con letras cargadas de humor (y promesas de amor tales como la de gastarse en su chica más que en los peajes de una de las autopistas más caras de España) esta banda que se dio a conocer tras la pandemia fue quizás el mascarón de proa de esa música orgullosa de la lengua propia que hoy prende con fuerza, también, entre jóvenes castellanohablantes y se abre ya paso fuera de Galicia.. 9Louro en el festival Atardecer no Gaiás, en Santiago, el pasado 9 de julio.rocío cibes. Con más o menos bagaje y formación musical, con más o menos bilingüismo (y jerga en inglés), con más o menos afinación en sus gargantas, 9Louro, Lg1do, Kid Mount, Hard GZ, Dirty Suc, XMaseda65, Ortiga, Ulex, Willow GHZ, XianPais, Silee y otros tantos alimentan las plataformas digitales. Nadan en ese caldo conocido como músicas urbanas, el rap, el trap, los aires latinos, el reguetón, pero en algunos casos también el rock, el punk, el garage. La mayoría ya superan los 20 años y otros todavía son menores de edad. Pero en general empezaron a grabarse en sus propias casas cuando aún no tenían barba.. Lg1do (’Elegido’), es decir, Saúl Rodríguez, un aplicado estudiante de 18 años que este curso empezará Psicología en la Universidade de Santiago, tiene 185.000 oyentes mensuales en Spotify, pero empezó grabándose con el móvil “dentro de un armario” en su pueblo de Santa Comba (A Coruña). Este año lanzó su primer disco, Sobresaliente, al tiempo que hacía su último examen de la PAU. Y se subió al carro de los conciertos de los 40 Principales, siempre pertrechado con su “talismán”: el colgante que le regaló un abuelo que tocaba música tradicional con la pandereta.. Saúl saltó a la fama con 17 años, cuando el pasado enero su tema Darche (Darte, en colaboración con el también gallego Guzmen) se coló en los primeros puestos de la lista Viral50:España: “Todo o que ti queiras (Vou a darche) / Todo o que me pidas, amor (Vo-vou a darche) / Recórrome Galicia enteira (Darche) / Pra darche anacos [pedazos] do meu corazón (Darche)”. De nuevo, Lg1do (que en menos de un año suma 50 shows y 100.000 espectadores) usa el gallego como materia prima de muchas de sus letras de amor y desamor, enfado y rebeldía. Y no es precisamente un gallego académico.. Varios de estos solistas (que suelen colaborar entre sí sobre el escenario) crean sus canciones con las características del gallego local en el que aprendieron a hablar de niños. Y entre todos le han dado una vuelta a la lengua de sus raíces para hacer una música que tanto triunfa en institutos públicos como en colegios privados. El fenómeno dialectal del cheísmo (la persistencia del pronombre -che donde la norma recomienda usar -te) y el seseo y la gheada, dos rasgos en la pronunciación del gallego en parte del territorio, calan como una moda juvenil en neofalantes que no conocen más lingua que la normativa aprendida en las aulas (y en la televisión autonómica). Pero son coreados igualmente por castellanohablantes de familias que practican una militancia cerrada del monolingüismo en español, en una comunidad donde, según la Real Academia Galega, el 32% de los niños y adolescentes son “incapaces de hablar” su idioma propio.. El cantante gallego Lg1do en el festival O Marisquiño de Vigo el pasado agosto.TAKERVAZQUEZ. “Yo creo que el gallego es un plus; que aporta riqueza y naturalidad a mis canciones”, comenta a El País Lg1do, “para nada es una barrera, el arte siempre agradece la variedad, algo fresco”. El joven cantante asegura que la elección fue “espontánea”, no meditada, aunque se lo planteó “después de ver hacerlo a 9Louro y a otros artistas”: “Pensé en el sentimiento que le podía aportar a lo que hago”, confiesa. “El gallego es mi lengua materna, y creo que [la música] es una buena forma de hacer ver a la gente que es una lengua válida en todos los ámbitos y para todos”, defiende su decisión. Sobre los posibles detractores, cuenta que ha recibido “muchos más halagos” que críticas por escribir letras en gallego. “De hecho”, afirma Lg1do, “las críticas han venido por usar el castellano en algunas de mis canciones”.. “En cualquier concierto te encuentras a pijos y cayetanos que se saben todas las letras”, comentan un grupo de alumnas de 14 años de un colegio religioso de Compostela a la salida del último festival Lingua Urbana. Antes del evento, confiesan que ellas mismas estuvieron preparándose “toda la semana”, poniendo una y otra vez las canciones para aprenderlas. “Me parece precioso y me llena de orgullo saber que estoy consiguiendo de forma involuntaria” que las chicas y chicos canten ahora en gallego, dice Saúl Rodríguez, encargado de abrir las actuaciones esa noche.. La clave, cree el manager de 9Louro y The Rapants, no está solo en el idioma. A Álvaro Creo le cuesta imaginarse a un periodista preguntando a un músico catalán “por qué canta en catalán”: “Lo que ellos transmiten al cantar en la lengua que hablan [y tal y como la hablan desde niños en su pueblo] es honestidad, y eso es lo que le llega a la gente”. Cuando se le pregunta a Lg1do si abandonará su idioma materno si eso impulsa su carrera fuera de Galicia, el músico de 18 años niega: “Para nada. Soy bilingüe, y lo seguiré siendo por mucha fama que pueda obtener. Es una cuestión de naturalidad y comodidad. No le doy más vueltas”.
Canciones virales y recintos llenos: una oleada de artistas adolescentes y veinteañeros combaten desde plataformas digitales y escenarios el fracaso de las políticas lingüísticas de la Xunta
