El primer ministro busca maximizar su visibilidad tras tres semanas en el poder, en las que dominan las medidas ante el coste de la vida
El primer ministro británico, Andy Burnham, emprende esta semana una gira por el Reino Unido descrita por su equipo como “un tour para escuchar”. Su mudanza al número 10 de Downing Street hace tres semanas ha imbuido un nuevo empuje a la acción del Gobierno y el mandatario quiere reforzar el mensaje de proximidad con el que llegó al poder. Tras el encadenamiento de medidas para aliviar el coste de la vida, como la eliminación del IVA a las facturas eléctricas o la bajada de las tarifas de autobús, Burnham pretende maximizar su visibilidad por todo el país y apuntalar la narrativa de que, con él al frente, el Ejecutivo está de parte de los ciudadanos.. Para un dirigente recién estrenado en el poder, la gira aspira inevitablemente a capitalizar el pico de popularidad. Burnham ha logrado ya revertir la deriva del laborismo en las encuestas, en las que hace apenas meses llegó a quedar relegado como tercera fuerza, tras los ultras de Reform UK, la formación de Nigel Farage, y los Verdes. La recuperación es modesta todavía, pero con el Parlamento en receso estival y sin el lastre todavía de decisiones controvertidas, Burnham está resuelto a aprovechar el actual período de gracia para tomar la iniciativa y ser quien marca el ritmo del debate. La única traba que ha tenido que gestionar hasta ahora es su reducida capacidad de intervención para limitar la salida temprana de miles de presos para liberar espacio en las saturadas cárceles británicas.. Junto a la tormenta de ideas para ayudar con la creciente presión sobre las economías domésticas, el premier prevé visitar enclaves en los que su partido ha sufrido una dramática desafección por parte de sus votantes tradicionales, el llamado Muro Rojo (Red Wall), así como áreas industriales en declive, como Port Talbot, en Gales, antiguo bastión de la producción de acero. El dogma que ha defendido desde que confirmase su intención de regresar al Parlamento, tras nueve años como alcalde de Mánchester, es la necesidad de la descentralización política y de romper con la concentración de poder en Westminster, núcleo institucional del Reino Unido.. Las visitas que Burnham prevé realizar en lo que queda de agosto aspiran a mejorar la conexión entre el Gobierno y la ciudadanía, con el reto de que las políticas públicas alcancen a sus destinatarios de manera personalizada para cada zona. Desde que obtuvo la victoria en unas primarias sin rival, el primer ministro ha reiterado que “lo que funciona en un sitio no tiene sentido en otro”, aunque un sondeo publicado recientemente por Ipsos revela que la economía es la preocupación mayoritaria. Un 30% la considera su principal inquietud y un 22% menciona específicamente la inflación y la presión de los precios.. Burnham se reúne con unos aprendices durante su visita a la Academia de Habilidades y Conocimientos Submarinos de BAE Systems, el 30 de julio.Christopher Furlong (via REUTERS). Con su gira, Bunrham abandona la llamada “burbuja de Westminster” para “ponerse en modo escucha” y anticipar, de acuerdo con un portavoz de su equipo, su “plan a 10 años para devolver la esperanza”. El día que tomó posesión, el nuevo mandatario avanzó que, hacia el fin del año, daría a conocer las concreciones de su proyecto a una década vista, si bien en las próximas semanas la prioridad será “implementar una serie de medidas a favor del consumidor, para dar a la gente margen para respirar”.. Lo anunciado hasta ahora son acciones concretas, de impacto cuantitativo limitado, pero suficientes para dar tracción a su arranque de mandato. Después de la eliminación del IVA en la factura de la luz, la reducción de las tarifas de autobuses, o el recorte de exorbitados impuestos que complican la supervivencia de pubs y locales de ocio (business rates, en inglés), este lunes le ha tocado el turno a los planes para simplificar la cancelación de la llamada “trampa de las suscripciones”, los formatos que dejan a los consumidores atrapados en auto-renovaciones y abonos más elevados de lo publicitado.. La intención de las medidas en curso es “hacer la vida más fácil”, si bien la verdadera prueba de fuego llegará con los primeros presupuestos, previstos para el 28 de octubre. El ministro de Finanzas, John Healey, ha reivindicado su apuesta por una “disciplina fiscal robusta”, lo que sugiere un coto limitado a la disponibilidad de gasto, dada la constricción de las arcas públicas y una deuda próxima al 95%, la más elevada desde principio de la década de los sesenta del siglo pasado.. La prolífica ubicuidad de Burnham este verano pretende evitar la sensación de vacío de proyecto que había lastrado a su antecesor, Keir Starmer. Junto a la gira por el país, su pericia con el uso de las redes sociales le ha brindado un valioso acceso al segmento más joven del electorado, históricamente más difícil de alcanzar para el aparato político británico. Hasta que el Parlamento retome la actividad a principio de septiembre, la interacción directa con el ciudadano de a pie se ha convertido en la herramienta de referencia para Bunrham, un factor favorable para un político que proyecta jovialidad y cercanía como componentes fundamentales de su credo político.
El primer ministro británico, Andy Burnham, emprende esta semana una gira por el Reino Unido descrita por su equipo como “un tour para escuchar”. Su mudanza al número 10 de Downing Street hace tres semanas ha imbuido un nuevo empuje a la acción del Gobierno y el mandatario quiere reforzar el mensaje de proximidad con el que llegó al poder. Tras el encadenamiento de medidas para aliviar el coste de la vida, como la eliminación del IVA a las facturas eléctricas o la bajada de las tarifas de autobús, Burnham pretende maximizar su visibilidad por todo el país y apuntalar la narrativa de que, con él al frente, el Ejecutivo está de parte de los ciudadanos.. Seguir leyendo
