Una vez más el título de una película me da pie para desarrollar la idea que quiero expresar, una vez más la vida es una historia novelable, una vez más la realidad supera la ficción, y una vez más, también, el conjunto de todo lo que existe de manera efectiva, concreta e independiente de la imaginación sirve de relato, aunque no de ficción, para rellenar las páginas de los periódicos. Lástima que esa materialidad no pueda convertirse en humo disipado por la brisa de los sueños y que el orden moral, la verdad y la esencia de las cosas esté en manos de gente abyecta, falsa, mendaz, pérfida e infame. Podría seguir esta nómina de calificativos, pero para muestra valgan esa media docena de cinco que acabo de enumerar.. Cuando echamos atrás la vista y vamos revisando los años ya vividos nos preguntamos sobre la existencia o no del destino, una palabra que en la juventud no tenemos en cuenta y, a veces, la consideramos dentro de una catalogación mágica y hasta esotérica, pero nos equivocamos, como tantas veces, y el tiempo nos viene a recordar que esas ideas de los pocos años son fallidas, como tantas otras y que sí, estamos en manos de la suerte, de la fortuna, de la fatalidad, del sino, en definitiva, y que la circunstancia cambia.. En el caso que hoy quisiéramos no comentar dichas circunstancias están en manos de gentes rastreras, amorales, llenas de vileza, de embustes, de falsedades, gentes insidiosas, cínicas, desalmadas, impúdicas y ruines, y por eso el destino se vuelve infernal y mortuorio. El fatídico sistema LZB fallaba, los jubilosos años noventa -cuando España podía presumir de unas líneas de ferrocarril modernas, evolucionadas, avanzadas, que exportábamos a los países más ricos-, han quedado atrás. También han quedado atrás aquellos políticos que ponían en los puestos técnicos a personas de responsabilidad probada, no a los amiguetes o a las putas con las que se acostaban. El actual ministerio de Transportes se ha convertido en una especie de lupanar, de quilombo (ya lo decíamos el otro día), capitaneado ora por un verraco –que ya está en la cárcel-, ora por un tuitero chulesco, barriobajero, despreciable, a quien no deseamos más que también la cárcel y que no se vaya de rositas. Ese palanganero de Sánchez que hace ya meses tenía que estar dimitido. ¿En qué se habrán gastado nuestro dinero -ese que tanto nos cuesta ganar-, y el de los fondos europeos, además de subvencionar el ferrocarril marroquí, precisamente el marroquí?. Dicen que esto se resuelve en las urnas, echándolos a todos a la calle y a prisión. Ojalá sea cierto, necesitamos que se haga la luz en un país que lleva ya muchos años a oscuras y donde ha muerto demasiada gente a causa de la inoperancia de un gobierno ocupado solamente en seguir en Moncloa, destruyendo en lugar de construir o, al menos, mantener el país en el lugar que en otro tiempo ha tenido.. CODA. Una dimisión no sería suficiente. Sería necesaria la desaparición de todas las caras que nos repugnan cuando hacen su aparición en los informativos, quienes, por cierto, colocan en su lista por Ceuta para el Senado de la Nación a un tal Mustafá. Eso es escupir en la cara a todos los ceutíes…
Han quedado atrás aquellos políticos que ponían en los puestos técnicos a personas de responsabilidad probada, no a los amiguetes
Una vez más el título de una película me da pie para desarrollar la idea que quiero expresar, una vez más la vida es una historia novelable, una vez más la realidad supera la ficción, y una vez más, también, el conjunto de todo lo que existe de manera efectiva, concreta e independiente de la imaginación sirve de relato, aunque no de ficción, para rellenar las páginas de los periódicos. Lástima que esa materialidad no pueda convertirse en humo disipado por la brisa de los sueños y que el orden moral, la verdad y la esencia de las cosas esté en manos de gente abyecta, falsa, mendaz, pérfida e infame. Podría seguir esta nómina de calificativos, pero para muestra valgan esa media docena de cinco que acabo de enumerar.. Cuando echamos atrás la vista y vamos revisando los años ya vividos nos preguntamos sobre la existencia o no del destino, una palabra que en la juventud no tenemos en cuenta y, a veces, la consideramos dentro de una catalogación mágica y hasta esotérica, pero nos equivocamos, como tantas veces, y el tiempo nos viene a recordar que esas ideas de los pocos años son fallidas, como tantas otras y que sí, estamos en manos de la suerte, de la fortuna, de la fatalidad, del sino, en definitiva, y que la circunstancia cambia.. En el caso que hoy quisiéramos no comentar dichas circunstancias están en manos de gentes rastreras, amorales, llenas de vileza, de embustes, de falsedades, gentes insidiosas, cínicas, desalmadas, impúdicas y ruines, y por eso el destino se vuelve infernal y mortuorio. El fatídico sistema LZB fallaba, los jubilosos años noventa -cuando España podía presumir de unas líneas de ferrocarril modernas, evolucionadas, avanzadas, que exportábamos a los países más ricos-, han quedado atrás. También han quedado atrás aquellos políticos que ponían en los puestos técnicos a personas de responsabilidad probada, no a los amiguetes o a las putas con las que se acostaban. El actual ministerio de Transportes se ha convertido en una especie de lupanar, de quilombo (ya lo decíamos el otro día), capitaneado ora por un verraco –que ya está en la cárcel-, ora por un tuitero chulesco, barriobajero, despreciable, a quien no deseamos más que también la cárcel y que no se vaya de rositas. Ese palanganero de Sánchez que hace ya meses tenía que estar dimitido. ¿En qué se habrán gastado nuestro dinero -ese que tanto nos cuesta ganar-, y el de los fondos europeos, además de subvencionar el ferrocarril marroquí, precisamente el marroquí?. Dicen que esto se resuelve en las urnas, echándolos a todos a la calle y a prisión. Ojalá sea cierto, necesitamos que se haga la luz en un país que lleva ya muchos años a oscuras y donde ha muerto demasiada gente a causa de la inoperancia de un gobierno ocupado solamente en seguir en Moncloa, destruyendo en lugar de construir o, al menos, mantener el país en el lugar que en otro tiempo ha tenido.. CODA. Una dimisión no sería suficiente. Sería necesaria la desaparición de todas las caras que nos repugnan cuando hacen su aparición en los informativos, quienes, por cierto, colocan en su lista por Ceuta para el Senado de la Nación a un tal Mustafá. Eso es escupir en la cara a todos los ceutíes…
