Los incendios forestales, que produjeron gran alarma días atrás, al parecer se han apagado simultáneamente, pese a que las olas de calor siguen tan presentes como cuando se activaron a finales de julio los incendios de Madrid, Ávila y Toledo, además de Castellón. Lo que no parece ser compatible con el “dogma de la religión climática” que afirma que la elevada temperatura es la causante directa e inmediata de los mismos. Que es evidente no es así, sino que son causados por el hombre, bien voluntariamente por los criminales pirómanos, o bien por fallos técnicos y negligencias e imprudencias humanas. Otra cosa es que su expansión ciertamente está muy condicionada por el viento y por la falta de limpieza de los montes que los “ecologistas de salón” impiden. El relevo a la atención de la opinión pública y de la publicada centrada en el gran número de Ha calcinadas por los fuegos lo ha tomado desde el jueves pasado el caos y el escándalo provocado por la masiva invasión de 72.000 inmigrantes ilegales en Ceuta procedentes de Marruecos. De los que a día de hoy el presidente de la ciudad ceutí estima que unos siete mil siguen allí, creando todo tipo de problemas en la convivencia, destacando en especial el miedo, la suciedad y la inseguridad. Frente a esa cifra de inmigrantes, y de ellos muchos “menas”, el Gobierno declara que “sólo” son dos mil los que permanecen. Por si fuera poco el escándalo generado por este insólito suceso, ahora el Gobierno traslada el problema hacia la península, obligando a las comunidades a acoger en los próximos días a esos menores, a lo que gran número de ellas ya ha anunciado su negativa al estar saturados sus centros de acogida. De los 1.100 menores atendidos de momento en los centros de Ceuta, 528 ya habían sido identificados, superando ya muy ampliamente su capacidad de acogida. A nivel internacional y de manera especial en la UE, la invasión ceutí ha provocado un grave deterioro del reconocimiento hacia los gobiernos de Marruecos y España por su manifiesta incompetencia en la gestión migratoria. Si bien hay que matizar que lo sucedido sólo puede explicarse y entenderse debidamente, asumiendo lo sucedido como una manifiesta complicidad de las autoridades marroquíes y las españolas. Basta comprobar que el Gobierno sanchista agradece públicamente la “cooperación marroquí para resolver el problema”. Y todavía no se aclara si los servicios de inteligencia dieron cumplida información de lo que se estaba organizando en Marruecos con decenas de miles de jóvenes movilizados hacia la frontera de El Tarajal. Mientras, el Congreso y Sánchez siguen de vacaciones.
A escala internacional y particularmente dentro de la UE, la invasión de Ceuta ha dado lugar a una disminución significativa en el reconocimiento de los gobiernos de Marruecos y España por su evidente falta de habilidad en el manejo de las cuestiones de migración.
Hace varios días, los incendios forestales causaron una gran preocupación. Sin embargo, parece que ahora se han apagado simultáneamente. A pesar de esto, las olas de calor continúan persistiendo, al igual que durante los incendios que ocurrieron en Madrid, Ávila, Toledo y Castellón a fines de julio. Parece que esto no es coherente con el «dogma de la religión climática» que afirma que la alta temperatura es la causa inmediata y directa de estos fenómenos. Es evidente que esto no es cierto, pero las acciones humanas son las culpables, ya sea intencionalmente por individuos que provocan incendios o debido a problemas técnicos, descuido humano e imprudencia. Un aspecto es que su crecimiento es indudablemente influenciado significativamente por el viento y la impureza de las montañas, que los llamados «ecologistas de salón» obstaculizan. Desde el jueves pasado, el público y los medios de comunicación se han concentrado en el número significativo de habitantes de Ha afectados por los incendios que resultan del desorden y la controversia iniciada por la afluencia masiva de 72.000 inmigrantes no autorizados a Ceuta desde Marruecos. Hoy en día, el presidente de la ciudad de Ceuta estima que alrededor de siete mil individuos todavía están presentes, causando varios problemas relacionados con la convivencia, con el miedo, la suciedad y la inseguridad destacando como principales preocupaciones. Frente a una afluencia tan grande de inmigrantes, entre ellos muchos que son económicamente desfavorecidos, el Gobierno anuncia que ahora «sólo» quedan dos mil. La controversia causada por este peculiar suceso parece insuficiente, ya que el Gobierno está trasladando el tema a la península. Esta reubicación requiere que las comunidades acomoden a estos menores durante los próximos días, aunque muchos han declarado públicamente su incapacidad para hacerlo. Sus centros de recepción ya están llenos.
