Maikel Mesa, jugador del CD Tenerife —recién ascendido a Segunda División— de 35 años, ha sido condenado este miércoles a ocho meses de prisión suspendidos durante dos años por agredir a un juez en activo en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) la noche del domingo. La sentencia, dictada este miércoles en juicio rápido, condena también a otros dos acusados por los mismos hechos y recoge que los tres actuaron “de común acuerdo” cuando el magistrado pasaba frente a ellos por la calle Antonio Zerolo Herrera. Una mujer que acompañaba a los condenados ha quedado absuelta.. Seguir leyendo
Maikel Mesa, jugador del CD Tenerife —recién ascendido a Segunda División— de 35 años, ha sido condenado este miércoles a ocho meses de prisión suspendidos durante dos años por agredir a un juez en activo en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) la noche del domingo. La sentencia, dictada este miércoles en juicio rápido, condena también a otros dos acusados por los mismos hechos y recoge que los tres actuaron “de común acuerdo” cuando el magistrado pasaba frente a ellos por la calle Antonio Zerolo Herrera. Una mujer que acompañaba a los condenados ha quedado absuelta.. Según los hechos probados recogidos en la sentencia remitida por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias, todo comenzó cuando los tres condenados se dirigieron al juez de forma ofensiva llamándole “calvo de mierda”. Cuando el magistrado les recriminó “de forma educada” el motivo de ese trato, uno de los condenados le dijo que siguiera su camino mientras le “daba unos golpecitos en el hombro”. La situación escaló rápidamente: otro de los acusados alzó el puño y le advirtió “mira que te voy a meter”, tras lo cual los tres lo agarraron y lo “empotaron contra la pared”, propinándole una patada en la espalda. “Aunque el perjudicado intentó zafarse de ellos, no lo consiguió debido a la envergadura física superior de los tres, no solo en número, sino en el físico con relación al perjudicado”.. Los tres hombres continuaron agrediendo a la víctima. Fue en ese momento cuando el perjudicado reveló su condición de magistrado. “Tuvo que gritar que era juez con el fin de que cesaran en la agresión”, recoge la sentencia. La revelación no detuvo del todo la violencia, un aspecto que resulta clave en la sentencia: los acusados, ya conscientes de que golpeaban a un magistrado en activo, persistieron en la agresión. Esa conducta es la que sustenta la condena por delito de atentado en su modalidad agravada, prevista en el artículo 550, apartados 1 y 2, del Código Penal.. Es más, uno de ellos le quitó las gafas, las tiró al suelo, sin que sufrieran desperfectos. La mujer que estaba con los encausados —“pero que en ningún momento intervino”—, cogió las gafas del suelo, “se las entregó y le dijo que se fuera”.. Ya en el parking de la calle Manuel de Ossuna, el juez comenzó a grabar a los tres acusados con el móvil mientras subían la rampa hacia la primera planta. “Deja de grabar, que va a ser peor”, le advirtieron. Acto seguido, y sabiendo ya que tenían delante a un magistrado, Mesa Piñero y uno de los otros acusados sujetaron al juez por el cuerpo, inmovilizándole mientras el tercero saltaba el quitamiedos del parking, le retorcía la mano y le arrancaba el teléfono. En ese momento, uno de los acusados le preguntó con sarcasmo cómo se llamaba. “Me llamo Señoría”, respondió el juez. A continuación le propinaron un empujón que le hizo caer rodando por la rampa.. El teléfono fue lanzado posteriormente por la ventana del vehículo en el que huyeron dos de los acusados —un Mercedes con matrícula GJC—, y fue recuperado por la policía local con daños en la pantalla y la cámara valorados en 135 euros. El juez sufrió erosiones en cara y tronco, dolor en el tabique nasal, sangrado, pérdida de piel en el mentón y ansiedad, lesiones que precisaron primera asistencia y que le generaron “un perjuicio personal básico por pérdida temporal de calidad de vida de cinco días”.. La magistrada Carmen Rosa del Pino Abrante dictó sentencia de conformidad tras la aceptación expresa de los hechos por parte de los tres acusados. La pena solicitada por la Fiscalía —un año de prisión— quedó reducida en un tercio conforme al procedimiento de juicio rápido, resultando en ocho meses. La sentencia es firme: las partes renunciaron en el acto a recurrir.. Los tres condenados deberán indemnizar conjuntamente al juez con 250 euros por las lesiones. El acusado que lanzó el teléfono pagará además 135 euros por los desperfectos. La suspensión de la pena de prisión queda condicionada a que ninguno de ellos cometa un nuevo delito en los próximos dos años.
Un tribunal impone a Maikel Mesa y a otras dos personas ocho meses de prisión y multa de dos meses a razón de diez euros diarios por un delito de atentado y dos meses por otro de lesiones
