En contra de lo que mucha gente creía, Marlaska nunca ha sido un jurista prestigioso en el mundo jurídico. Es un juez que siempre ha caído muy bien, tanto por sus circunstancias personales como por haber estado, como otros muchos, en el País Vasco en los tiempos difíciles de la lucha contra ETA. Le ha caracterizado su capacidad de maniobra para escalar en la carrera judicial. Muy aficionado a las relaciones sociales, como Conde-Pumpido, es un político hábil que supo enlazar con el PP, en ocasiones bastante miope en la elección de candidatos, y posteriormente con el PSOE. Esa habilidad le permitió presidir la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, ser vocal del Consejo General del Poder Judicial y, finalmente, ministro del Interior. Ha cuidado mucho a los medios de comunicación y, sobre todo, a aquellos que le podían promocionar en su carrera, aunque finalmente no ha conseguido ser magistrado del Supremo. Su pasión por los oropeles y los cargos políticos le apartó de ese camino. Nunca he escuchado a nadie hablar de su calidad como magistrado, porque ha pasado sin pena ni gloria por la carrera.. A un jurista se le conoce por sus escritos y aportaciones, animo a quien dude de lo que escribo a que los busque. Su único libro es una autobiografía y ha redactado algunos artículos ligeros de carácter más divulgativo. Hasta que llegó la legislatura de la decadencia sanchista, era una persona de trato afable y simpático, pero pudimos ver su peor cara en la persecución que desató contra el coronel Diego Pérez de los Cobos. Es uno de los comportamientos más indignos, sectarios e injustos que conozco. Hoy se ha convertido en un personaje desprestigiado por su incompetencia e incapacidad de gestionar el ministerio. A esto hay que añadir el ridículo de atacar a la magistrada María Tardón, que instruye la causa sobre la invasión marroquí de Ceuta. La respuesta de la presidenta del Consejo General del Poder Judicial y de la Sala de Gobierno de la Audiencia Nacional la pone frente al espejo de su ineptitud. Es especialmente duro, porque confirma que es un jurista chapucero que desconoce cuestiones que son evidentes. Es algo que me resulta incomprensible, porque cabía esperar que el ejercicio de su profesión hubiera mejorado sus conocimientos.. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
Pudimos ver su peor cara en la persecución que desató contra el coronel Diego Pérez de los Cobos. Es uno de los comportamientos más indignos, sectarios e injustos que conozco
En contra de lo que mucha gente creía, Marlaska nunca ha sido un jurista prestigioso en el mundo jurídico. Es un juez que siempre ha caído muy bien, tanto por sus circunstancias personales como por haber estado, como otros muchos, en el País Vasco en los tiempos difíciles de la lucha contra ETA. Le ha caracterizado su capacidad de maniobra para escalar en la carrera judicial. Muy aficionado a las relaciones sociales, como Conde-Pumpido, es un político hábil que supo enlazar con el PP, en ocasiones bastante miope en la elección de candidatos, y posteriormente con el PSOE. Esa habilidad le permitió presidir la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, ser vocal del Consejo General del Poder Judicial y, finalmente, ministro del Interior. Ha cuidado mucho a los medios de comunicación y, sobre todo, a aquellos que le podían promocionar en su carrera, aunque finalmente no ha conseguido ser magistrado del Supremo. Su pasión por los oropeles y los cargos políticos le apartó de ese camino. Nunca he escuchado a nadie hablar de su calidad como magistrado, porque ha pasado sin pena ni gloria por la carrera.. A un jurista se le conoce por sus escritos y aportaciones, animo a quien dude de lo que escribo a que los busque. Su único libro es una autobiografía y ha redactado algunos artículos ligeros de carácter más divulgativo. Hasta que llegó la legislatura de la decadencia sanchista, era una persona de trato afable y simpático, pero pudimos ver su peor cara en la persecución que desató contra el coronel Diego Pérez de los Cobos. Es uno de los comportamientos más indignos, sectarios e injustos que conozco. Hoy se ha convertido en un personaje desprestigiado por su incompetencia e incapacidad de gestionar el ministerio. A esto hay que añadir el ridículo de atacar a la magistrada María Tardón, que instruye la causa sobre la invasión marroquí de Ceuta. La respuesta de la presidenta del Consejo General del Poder Judicial y de la Sala de Gobierno de la Audiencia Nacional la pone frente al espejo de su ineptitud. Es especialmente duro, porque confirma que es un jurista chapucero que desconoce cuestiones que son evidentes. Es algo que me resulta incomprensible, porque cabía esperar que el ejercicio de su profesión hubiera mejorado sus conocimientos.. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
