Los problemas para dormir afectan a millones de personas y, aunque muchas veces se atribuyen únicamente al estrés o a la falta de descanso, lo cierto es que detrás del insomnio o de los despertares nocturnos suelen esconderse hábitos cotidianos que pasan desapercibidos.
Hay que tener en cuenta, por ejemplo, el consumo de determinadas bebidas, así como el uso de pantallas antes de acostarse, dos rutinas que pueden tener un impacto mucho mayor del que parece sobre la calidad del sueño. No obstante, no son los únicos.
Ese ha sido el tema sobre el que ha reflexionado Juan, experto en descanso de la empresa Nattex, quien ha enumerado algunos de los errores más frecuentes que, según explica, impiden descansar correctamente durante la noche.
«Consiguen que te despiertes sin ninguna razón en mitad de la noche»
Uno de los primeros aspectos que menciona es el consumo de sustancias estimulantes durante las horas previas a acostarse. «El café, las bebidas energéticas y el alcohol son las que consiguen que te despiertes sin ninguna razón en mitad de la noche», afirma. Por ello, recomienda eliminarlas «por lo menos seis horas antes de la hora que te sueles acostar», ya que pueden alterar los ciclos normales del sueño incluso cuando la persona consigue quedarse dormida con aparente facilidad.
Otro de los hábitos que considera especialmente perjudicial es la exposición a la luz azul procedente de dispositivos electrónicos. Según explica, la «exposición a la luz artificial interfiere directamente en la producción de melatonina», la hormona encargada de regular el sueño. Como consecuencia, «no vas a poder dormirte de ninguna manera». Frente a ello, plantea una alternativa sencilla: «Mejor déjate de las pantallas y léete un libro».
El especialista también pone el foco en la gestión emocional y en cómo el estrés afecta al descanso. En este sentido, recuerda que los «niveles altos de cortisol impiden que alcances las fases profundas del sueño». Por eso insiste en la importancia de desconectar mentalmente antes de ir a la cama. «Es muy importante que no lleves los problemas a casa, relájate y conecta con tu entorno», aconseja.
«Mientras respiramos por la nariz mejoramos la circulación y la absorción de oxígeno en el cerebro»
Sin embargo, el aspecto que más destaca es uno que muchas personas realizan de manera inconsciente cada noche: respirar por la boca mientras duermen. Juan asegura que este hábito puede perjudicar seriamente la calidad del descanso porque provoca «una oxigenación menos eficiente, especialmente durante el sueño».
Según explica, existe una relación directa entre esta forma de respirar y algunos problemas frecuentes durante la noche. «Todos los que respiran por la boca mientras duermen suelen roncar», sostiene. En cambio, asegura que la respiración nasal ofrece ventajas importantes para el organismo. «Mientras respiramos por la nariz mejoramos la circulación y la absorción de oxígeno en el cerebro», señala.
Además, aporta que este mecanismo ayuda a que el cuerpo alcance un estado más adecuado para el descanso. «Esto nos ayuda a relajarnos, reducir el cortisol y alcanzar las fases profundas del sueño más fácilmente», sentencia.
Un gran número de personas tienen dificultades para dormir. Aunque estos problemas suelen estar relacionados con el estrés o la falta de descanso, es esencial reconocer que el insomnio y las despertares nocturnas también pueden deberse a hábitos cotidianos que no se notan. Para ilustrar este punto, se podría mencionar el consumo de bebidas específicas y el uso de pantallas antes de irse a la cama, ambas pueden influir significativamente en la calidad del sueño más de lo esperado. Sin embargo, existen otros factores que pueden interferir con el sueño. Juan, un especialista en sueño de Nattex, ha identificado estos problemas y compartido algunos errores comunes que conducen a un descanso nocturno perturbado. Según él, estas perturbaciones causan despertares innecesarios durante la noche. Él menciona el consumo de estimulantes como uno de los puntos iniciales, específicamente en las horas previas al sueño. Afirma que bebidas como el café, las bebidas energéticas y el alcohol pueden hacer que uno se despierte repentinamente durante la noche sin ninguna razón. Él sugiere que se quite las gafas o los lentes de contacto ‘no menos de seis horas antes de acostarse’, pues pueden interferir con sus patrones regulares de sueño, aunque parezca que se duerme sin esfuerzo. También señala que el hábito de exponerse a la luz azul emitida por aparatos electrónicos es particularmente perjudicial. Señala que «la exposición a la luz artificial interrumpe la producción de melatonina», que es la hormona que controla los patrones de sueño. Por lo tanto, «no tendrás ningún descanso durante la noche». Ante esta situación, sugiere una solución básica: «Sería mejor que dejara de lado su dispositivo y leyera un libro». Además, el profesional se concentra en el control emocional y en cómo el estrés afecta el sueño.
Un especialista en el sueño señala que la práctica común de respirar por la boca durante el sueño es muy perjudicial y a menudo se pasa por alto porque dificulta nuestra capacidad de alcanzar las etapas profundas del sueño.
Un gran número de personas tienen dificultades para dormir. Aunque estos problemas suelen estar relacionados con el estrés o la falta de descanso, es esencial reconocer que el insomnio y las despertares nocturnas también pueden deberse a hábitos cotidianos que no se notan. Para ilustrar este punto, se podría mencionar el consumo de bebidas específicas y el uso de pantallas antes de irse a la cama, ambas pueden influir significativamente en la calidad del sueño más de lo esperado. Sin embargo, existen otros factores que pueden interferir con el sueño. Juan, un especialista en sueño de Nattex, ha identificado estos problemas y compartido algunos errores comunes que conducen a un descanso nocturno perturbado. Según él, estas perturbaciones causan despertares innecesarios durante la noche. Él menciona el consumo de estimulantes como uno de los puntos iniciales, específicamente en las horas previas al sueño. Afirma que bebidas como el café, las bebidas energéticas y el alcohol pueden hacer que uno se despierte repentinamente durante la noche sin ninguna razón. Él sugiere que se quite las gafas o los lentes de contacto ‘no menos de seis horas antes de acostarse’, pues pueden interferir con sus patrones regulares de sueño, aunque parezca que se duerme sin esfuerzo. También señala que el hábito de exponerse a la luz azul emitida por aparatos electrónicos es particularmente perjudicial. Señala que «la exposición a la luz artificial interrumpe la producción de melatonina», que es la hormona que controla los patrones de sueño. Por lo tanto, «no tendrás ningún descanso durante la noche». Ante esta situación, sugiere una solución básica: «Sería mejor que dejara de lado su dispositivo y leyera un libro». Además, el profesional se concentra en el control emocional y en cómo el estrés afecta el sueño.
