Hubo un tiempo en el que Plácido Arango (Tampico, México, 1931-Madrid, 2020) parecía ganarle por la mano al Prado. Su imponente colección de arte, una de las más importantes del mundo en su época, sirvió en el último cuarto de siglo para rellenar algunas de las lagunas del museo más importante de España. Suyas fueron 26 obras maestras —de Goya, Zurbarán, Pedro de Campaña, Luis Morales, Luis Tristán…— que finalmente donó en 2015 a la pinacoteca y que, como recuerda su director, Miguel Falomir, lo convirtieron en “uno de los actores primordiales del salto adelante del museo, que hubiera sido otro sin él”.. Seguir leyendo
El Museo de Bellas Artes de Bilbao presenta en la pinacoteca madrileña una exposición de cuatro años que servirá como celebración del importante mecenas mexicano y que inaugurará la ampliación del centro bilbaíno en octubre
Hubo un tiempo en el que Plácido Arango (Tampico, México, 1931-Madrid, 2020) parecía ganarle por la mano al Prado. Su imponente colección de arte, una de las más importantes del mundo en su época, sirvió en el último cuarto de siglo para rellenar algunas de las lagunas del museo más importante de España. Suyas fueron 26 obras maestras —de Goya, Zurbarán, Pedro de Campaña, Luis Morales, Luis Tristán…— que finalmente donó en 2015 a la pinacoteca y que, como recuerda su director, Miguel Falomir, lo convirtieron en “uno de los actores primordiales del salto adelante del museo, que hubiera sido otro sin él”. Seguramente motivado por la importancia del mecenas y empresario mexicano de origen español —fundador de la cadena de restaurantes Vips— para el museo, la pinacoteca ha cedido este lunes su auditorio para presentar una gran exposición en la que participa “casi anecdóticamente”, dedicada a Arango en el Museo de Bellas Artes de Bilbao: La búsqueda del comienzo, que servirá, además, para inaugurar la nueva ampliación del museo bilbaíno, creación de Norman Foster, el 5 de octubre de este año.Falomir no recuerda, porque no la hay, otra ocasión en la que el museo que dirige presentara la exposición de otro centro. Pero además de la amistad que lo une con Miguel Zugaza, director del Bellas Artes de Bilbao y quien, en 2017, le cedió el testigo como director del Prado, a los dos museos los relaciona la predilección del protagonista en cuestión. Su labor filántropa también se reflejó con donaciones al museo de Bilbao, al que en diciembre de 2016 obsequió con obras de los siglos XV a XX. La exposición con la que le rendirán homenaje, de largo aliento, ocupará durante cuatro años las cinco primeras salas y los accesos del edificio antiguo del museo bilbaíno. Como explica Zugaza, “se renovará periódicamente con nuevos ejemplos de su coleccionismo”, ininterrumpidamente hasta 2030. Y además de servir como agrupación de obras maestras, permitirá, como no puede ser de otra forma, entender la historia coleccionista de uno de los más importantes mecenas de España en el último cuarto de siglo.’La Crucifixión’, de Luis de Morales (1509/10-1586), óleo de aproximadamente 1566, una de las 26 obras que el empresario Plácido Arango donó al Museo del Prado.MUSEO DEL PRADOA los dos museos que cuentan la historia en el arte de Arango, se le suma uno más: el de Bellas Artes de Asturias, que prestará también obras para la muestra. A él donó 33 piezas en 2017, que hoy articulan buena parte de la colección del centro. Su cariño por aquella tierra lo llevaba en la sangre. El empresario nació en México en 1931, hijo de un padre, como tantos otros jóvenes asturianos, que “hizo las Américas” en el país latinoamericano en diversos ámbitos de la industria y el comercio. Buscando esas raíces del norte, regresó definitivamente a España a mediados de los sesenta donde fundó los famosos Vips —l
