Sospechábamos, sabíamos, que la mano que movía la lengua desatada de Óscar Puente contra el Rey era la de Pedro Sánchez. El ministro, que está en el gabinete para lo que está, fue la punta de lanza del sanchismo en el primer ataque público de un Ejecutivo en democracia contra la Corona. El presidente tomó ayer el testigo y señaló al Rey por no ir a Ceuta tras «más de 20 años» en el trono. Lo repitió hasta tres veces a sabiendas de que fue proclamado en 2014. Fue una mentira premeditada y alevosa. Que de la entrevista del inquilino de La Moncloa saliera más señalado Don Felipe que el rey de Marruecos habla del respeto institucional que guarda al jefe de Estado y de su categoría moral. Sánchez sabe que los actos de Don Felipe deben ser refrendados por el Ejecutivo, pero también que no puede defenderse. Su deslealtad mayúscula le pasará factura. Es muy probable que en breve le paguen con la misma moneda.
Que de la entrevista del inquilino de La Moncloa saliera más señalado Don Felipe que el rey de Marruecos habla del respeto institucional que guarda al jefe de Estado y de su categoría moral
Sospechábamos, sabíamos, que la mano que movía la lengua desatada de Óscar Puente contra el Rey era la de Pedro Sánchez. El ministro, que está en el gabinete para lo que está, fue la punta de lanza del sanchismo en el primer ataque público de un Ejecutivo en democracia contra la Corona. El presidente tomó ayer el testigo y señaló al Rey por no ir a Ceuta tras «más de 20 años» en el trono. Lo repitió hasta tres veces a sabiendas de que fue proclamado en 2014. Fue una mentira premeditada y alevosa. Que de la entrevista del inquilino de La Moncloa saliera más señalado Don Felipe que el rey de Marruecos habla del respeto institucional que guarda al jefe de Estado y de su categoría moral. Sánchez sabe que los actos de Don Felipe deben ser refrendados por el Ejecutivo, pero también que no puede defenderse. Su deslealtad mayúscula le pasará factura. Es muy probable que en breve le paguen con la misma moneda.
